dimecres, 30 d’abril de 2014

CON UN PEQUEÑO RETRASO...

...OS CUENTO:
 
   Convocados oportunamente, el sábado, 26 de Abril, procedimos a reponer a su lugar habitual nuestra imagen titular, nuestras andas y cuantos trebejos nos permiten desfilar en nuestras procesiones dentro de unos parámetros ornamentales dignos. Durante ese trajín, es un verdadero privilegio poder disfrutar de la contemplación de una escultura de la categoría de nuestro Nazareno, que raya la perfección. Aunque lo hayamos tenido tan cerca año tras año, no puede decirse que ese hábito convierta en mera rutina aquella expectación. Al contrario, mirando la imagen de Jesús es difícil olvidar su rostro doliente pero sereno; sin adustez, antes bien con una mirada que te sigue allá donde quiera que te sitúes, compasiva y misericordiosa; mirada que trasluce el derroche de amor que está representando al cargar con el tormento de la cruz con que nos redime. Cuando diligentes “cirineos” le alivian el peso, parece que también los demás nos sentimos aliviados, al menos por unos minutos… puesto que ha de ser de nuevo cargado con otra cruz, que no por pequeña deja de ser cruz y nos recuerda a cada instante su por qué. 
   MIGUEL MIRA

dimarts, 22 d’abril de 2014

RESURREXIT



EMAÚS

            Después del anuncio que nos relata Lucas: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¡No está aquí, ha resucitado! (24; 5), siempre me ha gustado recrearme en la reflexión que brota de los versículos 13 y siguientes del propio Cap. 24 del mismo evangelio de San Lucas.
            Aquellos discípulos, decepcionados, cariacontecidos, tristes, camino de Emaús, fueron incapaces de reconocer a Jesús, a ese al que amaban y en el que confiaban, a pesar de hallarse caminando junto a ellos. No habían entendido nada; pero la compañía les era grata e invitaron a ese caminante a quedarse con ellos; y tan sólo cayeron en la cuenta de quién era al partir el pan… “Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras?” (24; 32). Y salieron corriendo…
            Nosotros hemos estado muy ocupados de camino. Nuestro particular Emaús parece ser el dar cumplimiento a nuestras tradiciones. Hemos recorrido kilómetros con el cirio encendido; y a nuestro lado estaba Jesús. También, algunos (no todos) hemos asistido a las celebraciones litúrgicas, a la predicación cuaresmal, porque nos consideramos creyentes y algunos (no todos) practicantes. Pero, comenzando por mí, ¿cuándo he sentido ardor alguno en mi corazón? ¿He salido corriendo para anunciar a los demás que Cristo ha resucitado?
            Entiéndaseme. No se trata de salir a la calle y pregonarlo por las esquinas vestido de saco y los pies descalzos. Pero ¿se me nota que, aparte de pasearme varios kilómetros con o sin vesta durante quince días, soy consecuente con aquello que aparentemente estoy testimoniando? Lo más que puedo pedir es que me concedáis el beneficio de la duda.
            ¿A que podríamos generalizar?
            ¿Y el resto del año?
**
            ¡Resucitó! ¡Aleluya! La todavía joven Cofradía de Jesús Resucitado y María Inmaculada, radicada en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, organizó la procesión del Encuentro Glorioso en la espléndida mañana del Domingo de Pascua, 20 de Abril de 2.014. Lo vi un tanto frío, con poco acompañamiento y casi ninguna expectación. Este año Jesús fue sobre ruedas…, y quien esto escribe y otros dos compañeros de junta estuvimos escudriñando el carro… No sé por qué sería (sí que lo sé y otros también lo sabéis; pero seamos discretos).
            Y terminó la solemnidad con el sonar de docenas de campanillas, con la suelta de palomas, con el cántico del resurrexit y, después, la Santa Misa. Y me dio la sensación de un dejà vu…: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” (Hechos, 1; 11). Pues eso, que espabilemos.
            Todos, y yo el primero. Vuestro, Miguel Mira.

dissabte, 19 d’abril de 2014

SIGAMOS POR ORDEN



EL ENCUENTRO

ECCE HOMO



-Crónica de Francisco Perales Ferre-

 Miembro de la Congregación del Santísimo Ecce Homo

y hermano portador de Jesús Nazareno.



“Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían:”Salve, Rey de los judíos.” Y le daban bofetadas”.

16 de Abril de 2014.Miercoles Santo. De  las tres procesiones en las que participa la Congregación del Santísimo Ecce Homo, suele ser la del Encuentro la que  reúne a un mayor número de devotos, cofrades y congregantes. Este año, la celebración de la final de la Copa del Rey de futbol se ha llevado por delante (este es nuestro parecer) una mayor participación y presencia de gente en nuestras calles. Cerca de las once de la noche salía la Imagen del Ecce Homo a hombros de veinte de sus congregantes de la Iglesia de la Merced. Verificada la instrucción del grupo de “armats” comenzó la procesión. Ya desde el comienzo vimos una menor afluencia de fieles y de congregantes con vestas, muy alejadas en cantidad de las que participaban allá por la década de los noventa del pasado siglo. De fondo, entre los redobles de la banda de tambores (“chapeau”  para su responsable, el amigo Joaquín García Torres, vulgo Ximo el floriste) y el acompañamiento musical, este año a cargo de la Banda Primitiva, algún que otro petardo y gritos de celebración futbolera. Hay que decir que la procesión discurrió fluida y bien compacta y con mucho silencio, sin los clásicos “cortes”, aunque, a veces “armats” y andas quedaban algo separadas del resto del conjunto de congregantes con vesta. Nos gustó el silencio que se produjo en la plaza de Sant Francesc antes y después del canto del motete a la Soledad, previo al Encuentro. La vuelta a la Merced fue algo más rápida que en años anteriores. Gustó mucho el arreglo floral de las andas del Ecce Homo. Al entrar la Imagen en la Merced se cantó, como es costumbre, la plegaria al Ecce Homo  “Rey de espinas coronado” por el grupo de camareras. No queremos dejar  de felicitar a la junta gestora de la Congregación y a su actual máximo responsable, Don José Luís Gutierrez Arnau por el desarrollo  y organización de las procesiones, así como a los portadores que participaron en la llevanza de las andas, por su sobriedad y elegancia. Esta vez  no hubo “albaes”.

           

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

-Y seguimos los comentarios hasta el Santo Entierro-



            En el distrito de “Mercat” también se apreció menor número de espectadores que otros años; no así en cuanto a la participación de devotos y cofrades, que fue muy numerosa. Como ya viene siendo habitual, intervino el Còr Polifónic cantando el motete “Qui comparabo te”. En la parte musical, turnó La Nova.

            El trono de Nuestra Señora estrenaba barras y requirió un esfuerzo suplementario para los portadores, acostumbrados a la flexibilidad de las viejas.

            Ciertamente, quienes procesionamos pasos en la Semana Santa, en la actualidad, no lo hacemos exactamente con su sentido primitivo, y no lo hacemos (o no debemos hacerlo) por lucimiento personal. Es evidente que supone un sacrificio: dejar de ver la final a que se refiere el buen amigo Paco Perales en su relato, olvidarnos de la mecedora y de la peli, acostarnos más tarde de lo acostumbrado…, en fin, queremos que se siga recordando plásticamente la Pasión y Muerte del Señor y no nos importan demasiado esas pequeñas renuncias.

            Otra cosa es que, como ya hemos comentado hasta la saciedad, se haya perdido aquel primitivo y originario sentido catequético para convertir en esta ciudad, como en tantos otros pueblos y capitales, las representaciones extra muros de los templos en mero espectáculo mejor o peor organizado, con mayor o menor valor artístico de sus tronos e imágenes, algunas, verdaderos tesoros.

            Por ello, lo que alguno nos planteamos es si, sea cual sea el tipo de receptividad -¿se aprende algo al ver pasar la procesión?-, transmitimos, al menos, seriedad, sentido penitencial, testimonio de aquello que estamos celebrando…

            (Por cierto: no sé cómo se puede ser tan atrevido como para calzar con toda naturalidad unas llamativas zapatillas deportivas como complemento de una barroca vesta del XVIII. Asombroso).

            Les Cortesies. Cumplido el rito secular, representado el encuentro de La Madre con el Señor Jesús, de espinas coronado, es cierto que con mayor sensibilidad que otros años, dejamos abierta la puerta al tránsito hacia un Viernes Santo, que ha de servirnos de preparación para La Pascua.



JUEVES SANTO



I.-  EL CRISTO DE LA PALMA



17 de Abril de 2.014. 13 h. Clavario actuante, D. Francisco Pallás. Desde su domicilio, había de trasladarse la venerada imagen titular de la Cofradía Decana hasta la Colegiata para que presidiera los cultos de la Misa In Coena Domini del Jueves Santo y se ofrezca a la adoración de los fieles mañana Viernes Santo en los oficios propios de este día. Y así se hizo. Como siempre, actuó el motete de la competente y ya veterana mano de Paco Perales. Salvo que después del restablecimiento de la procesión de traslado,  esta procesión ya no arranca desde el domicilio del clavario saliente, sino de la casa del clavario actuante, no puedo añadir nada nuevo con respecto a otros años, ya que todo transcurrió con entera normalidad.



II.- JESÚS NAZARENO



Procesión de Penitencia. Ocho de la tarde. Ha concluido la Misa en la Cena del Señor y los hermanos portadores de esta Hermandad se preparan para recorrer la vuelta general de la procesión. También estrenamos barras nuevas en el anda. Si les vale, como curiosidad, las originarias (como también lo son las de La Soledad) estaban fabricadas con madera de olmo negro, material muy flexible y de un extraordinario resultado, pero –con el tiempo- envejecidas y reclamando el relevo. Ahora se han fabricado con madera de fresno. Si les he de ser sincero, había cierto recelo ante el posible resultado del cambio, pero en nuestro caso, aunque se notó cierta diferencia, los portadores acabaron su cometido sin mayores problemas. Tal vez se podría estudiar un moderno sistema de almohadillado para mejor acomodo a los hombros de nuestros “costaleros”.

Aunque todo es perfectible, se estimó que nuestro desfile fue sobrio, serio, formal y ordenado. Cada cual cumplió su papel, desde la percusión de Rytmus, hasta el conjunto instrumental, pasando por el motete y destacando la presencia de la escuadra de “armats” del Santo Sepulcro. Parece que vamos comprendiendo la importancia de actuar con la formalidad que se requiere y que ha venido siendo como nuestra asignatura pendiente. Puede que ya estemos sobrepasando el cinco de nota media. Puede. Eso en cuanto actitud en el desfile. Otra cosa distinta es esa actitud, pero de cara a las necesidades más básicas de nuestra hermandad. Por definición, somos portadores y algunos parece que todavía no hayan entendido demasiado bien el significado de esa palabra. Lo dejaré ahí y cada cual que reflexione si tengo o no tengo razón. Ni siquiera debería ser necesario recordar nuestro reglamento, porque éste se elaboró como desarrollo de los estatutos aprobados no hace tanto tiempo, reformando los originarios, y se basó precisamente en nuestra cualidad de PORTADORES. En fin, amigos, como repetimos en los frecuentes mensajes: todos somos necesarios.

Volviendo a la procesión, nos percatamos de bastante afluencia de público en los puntos en que la gente acostumbra a situarse, a pesar de ser día laborable. Después de pasar de la embocadura de Fuente Trencada a la Pl. del Españoleto, sin embargo, prácticamente, ni un alma. Al paso por la Casa de Diego y al paso por el domicilio del Hermano Mayor, los portadores volvieron la imagen hacia quienes así lo merecían.



VIERNES SANTO



18 de Abril de 2.014



I.- LA MAÑANA



Ví menos gente sin vesta con el clavel con que nos obsequia el Ayuntamiento que otros años. También ví a gentes sin vesta con el clavel en la mano, que dirigían sus pasos a cualquier parte menos a la procesión. Interprétenlo ustedes mismos. Penitentes con vesta, puede que más que nunca, de todas las cofradías, menos de los penitentes de la Santísima Cruz, que justificaron por carta su no asistencia a los traslados y, por lo que se ve, les valió también para esta procesión, por su carácter anónimo, dicen. Pues bien, volvimos un año más a acompañar La Camilla por un recorrido sin demasiada expectación; al menos así me lo pareció.

Como digo, extraordinaria concurrencia de todas las hermandades y congregaciones; y la de siempre, nuestra inveterada costumbre de andar esas largas tres horas de charleta, saliendo y entrando, en fin, al parecer, lo que requiere un entierro. Y la inevitable anécdota. Que no, que no nos enteramos de lo que es una procesión. Mediada ésta, se incorporó a la fila que nos precedía una buena mujer, con su vesta, con unas zapatillas deportivas que clamaban al cielo por su discreción y buen gusto y un pequeñajo que no levantaba dos palmos del suelo, también con vesta, y llevando una gran bolsa de plástico con caramelos. Y sabemos que los niños son niños y que actúan y reaccionan como tales y, así, pues no paró y si, además, se le juntan otros dos niños (lo bien que hubieran estado jugando en su cas a esas horas) pues ya se pueden figurar; pero hay mayores que ya no sin niños, pero lo parecen. Lo que no se puede hacer es andar enredando como si en la plaza del pueblo estuviéramos jugando a las canicas, rompiendo la fila y provocado que se le llamara la atención: Señora, ¿no ve lo que usted está haciendo? Respuesta: ¿Y que tengo que hacer? Pues mire señora, no se lo digo, no se lo digo. A los pocos metros, tuvo que coger al brazo a su pequeño y todo se normalizó.

La Colegiata acogió por unas horas esta imagen de tan popular arraigo (ya les conté el día del traslado), a la espera de la procesión general de la tarde.  


II.- LA TARDE



            Procesión General del Santo Entierro. Escribo estas notas después de leer en Levante el Mercantil Valenciano el reportaje de Agustí Garzó. Me he alegrado de ver dos páginas del periódico y parte de la portada dedicada a la Semana Santa de Xàtiva y Ontinyent, ganando es espacio la primera, lo que no significa que esté de acuerdo en todo lo que en sus textos refiere. Precisamente, anoche, según mi costumbre, esperé a la puerta de la Colegiata el paso de las distintas cofradías que desfilan detrás de Jesús Nazareno a la que pertenezco. Este hábito me permitió relatarles el milagro acaecido hace dos años cuando la imagen de la Virgen Dolorosa fue salvada de una caída irremisiblemente de fatales consecuencias; y me ha permitido este año verme abordado por dos señoras presidentas de sendas hermandades, ironizando, socarronamente, sobre cuál iba a ser mi comentario del día de hoy y sobre si había constatado el número de asistentes y espectadores. Bromas aparte, estuvimos concretamente comentando la enorme cantidad de gente que esperaba el paso de la procesión a lo largo de todo el recorrido. Esta es una cuestión sobre la que disiento del periodista: el gentío fue notable desde la salida hasta la Plaza de Sant Jaume inclusive; después disminuyó pero se mantuvo en un discreto número. Sí que es cierto el contraste entre devotos de particular que asistieron a este acto frente a la gran participación en los traslados; y también lo es que en la mayoría de cofradías formaron más penitentes con vesta que otros años. Lo que ignoro es por qué habla de la mala salud de hierro, como quien dice. Las asociaciones de fieles en nuestra ciudad no son excesivamente numerosas; algunas gozan de mayor lista de cofrades que otras; unas son capaces de allegar más recursos económicos que otras; y todas se esfuerzan en conseguir sacar a la calle sus pasos con la mayor dignidad posible. Se reseña en la gacetilla un como si dijéramos mal endémico: desde el principio se apreciaron cortes en la procesión. Pues miren ustedes: si tenemos en cuenta que esto puede referirse al paso por la Plaza de Enríquez (donde al parecer se tomó la fotografía de Jesús Nazareno que aparece en portada), convendrán conmigo que allí estamos a escasos cien metros desde la Puerta Este, dels escalons o del barri del Mercat, de la Iglesia Colegial y a unos doscientos de la salida, cuando los arregladores todavía no han tenido tiempo de acabar sus deberes iniciales, con lo que esos viejos hábitos nuestros tendentes a la informalidad todavía sacan sus muestras. De algún modo se ve esto, precisamente, en la fotografía de portada, que recomiendo a mis queridísimos portadores como muestra de que no es exactamente así como se debe desfilar; luego, se corrige y va funcionando a mejor. En general, hasta llegar a Diputado Villanueva o dels Hostals fuimos aceptablemente bien, una vez corregido un corte significativo entre Penitentes de la Cruz y El Cachorro, que nos tuvo detenidos durante varios minutos en la calle del Ángel. Después, llegados al citado punto, comenzaron los desencuentros, afectando sucesivamente a las cofradías situadas desde la mitad del cortejo hasta el final. Por Taquígrafo Martí tengo información de las distancias entre cofradías y de las dificultades de algunos portadores para resistir el embate espacio/tiempo/peso. Para mí que siendo los que son los medios con que contamos y dadas las características de nuestros pasos, tal vez debiera replantearse o bien el sistema de portar los tronos o bien la rectificación del recorrido. Ya sé que habría protestas de las zonas afectadas tanto en  Mercat como en Barreres; pero es lo que hay. Anoche hubo alguna muestra de lo que no debería suceder. Ahí sí que hubiera tenido razón el periodista; y a cada cual lo suyo. La solución que se pretendió dar desde la Hermandad de Cofradías para evitar esos siempre criticables "cortes" con el establecimiento de tres controles, se mostró como manifiestamente mejorable, sin que de la falta del resultado apetecible y apetecido tengan culpa alguna los controladores.

            Siguieron observándose actitudes de escasa disciplina en alguna cofradía concreta, frente al extremado rigor de otras.

            Ya al final, dentro de la Colegiata, a la entrada de la Virgen, fue muy expresivo el comentario del Senyor Alcalde. No lo voy a transcribir porque no cuento con su permiso. Pero concluyó así, resignadamente: Ché, açò es la processó, que caray! Pues sí, Señor Alcalde: A pesar de los rotos y de los descosidos, esta es nuestra procesión. Repito: todo es manifiestamente mejorable. ¿Mala salud de hierro? A ver si va a tener razón  el bueno de Agustí Garzó.

            Algo que no debe volver a pasar es la instalación de un sin número de trampas para algunas imágenes a lo largo del recorrido. Desde la calle Bruns hasta Portal de Valencia, nuestros portadores se vieron obligados a jugar siete veces al sube-y-baja para salvar tendidos de cables mal colocados a una altura que se nos antoja incluso fuera de lo permisible técnica y urbanísticamente. La Hermandad deberá cursar la oportuna queja para que en el futuro se corrija esta situación que se viene sucediendo año tras año. Me consta que también tuvo problemas el trono de Jesús de la Buena Muerte… Pues eso, unido a las características del adoquinado de la calle Corretgería, que priva el paso de los dos tronos de esa última cofradía citada, requiere de serio estudio y planteamiento de soluciones.

            No quiero detenerme a comentar el canto de saetas ni otras peculiaridades que ya han sido referidas en crónicas anteriores. Así, para terminar, en resumen: cierta mejoría en algunas cofradías; en otras, no tanta o ninguna. En el conjunto: medio recorrido aceptablemente digno; el otro medio, si no deplorable, sí muy irregular, con notable falta de disciplina en ciertos penitentes de alguna cofradía.

Podéis, claro es, discrepar y discutir mi opinión; pero esa es y así me pareció todo. Un abrazo, M. Mira 
           



dimecres, 16 d’abril de 2014

MARTES SANTO



MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO…



            El grupo escultórico del Jesús de la Buena Muerte siempre me llamó la atención, por su sobriedad y por la excelente disposición de las figuras que lo componen, de modo que sin quitarle protagonismo a Cristo crucificado, nos están recordando con un solo golpe de vista aquel pasaje de la Pasión, según el relato de San Juan (19; 25-27).

            “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”…

            Buen tema para la meditación. 
      Aunque hoy no dedique una mención particular a Nuestra Señora de la Esperanza, lo que no quiere decir que no la recuerde (arriba está la prueba), pretendo resaltar cómo, francamente, los setabenses podemos estar orgullosos de poseer entre nuestro gran tesoro artístico imágenes de esta calidad y exhibirlas públicamente ante propios y extraños. Eso de una parte. De otra, para mí es imprescindible reiterar el comentario que vengo haciendo estos días, relativo a la participación en las procesiones, esas en las que ofrecemos tan bellas imágenes, y esas en las que por nuestra parte estamos dando, o debemos dar,  testimonio de nuestra fe. La asistencia de fieles está siendo extraordinaria; y anoche, 15 de Abril de 2.014, volvió a suceder. Calculo que pudieron formar el acompañamiento unas trescientas personas. ¿Qué está pasando? No voy a insistir en la reflexión ya plasmada en otras crónicas anteriores, pero, chapeau,  hay que descubrirse. ¿Tendrá algo que ver la trascendencia de la imagen, el talante, la energía que transmite nuestro Papa Francisco? No lo sé.

Un amigo me ha comentado que tal vez es que las cofradías algo estaremos haciendo bien; le he replicado que no, que no me parece ese un buen argumento. Y el que no me parezca que ese sea el motivo, tiene su base en ejemplos domésticos bien recientes, que, claro es, no voy aquí a remover.   

Bajando a lo cotidiano, anoche pudimos ver una procesión bien organizada, superconcurrida, como digo, y muchísima gente en la calle. Saetas y el atrevimiento de alguien cantando alguna albà (desde mi punto de vista, impresentable). Protocolo, el habitual. La banda de música de La Nova, excepcional. No en balde está preparando su participación en el Certamen Internacional de la Feria de Julio en Valencia.

Y algo que me llamó la atención. Delante de las imágenes, revestidos con preciosas dalmáticas, dos turiferarios ofrecían el aroma del incienso tanto a Jesús como a su Madre durante todo el itinerario, incluso el Viernes Santo en la Procesión General. Anoche hubo incienso, pero las dalmáticas se trocaron en túnicas blancas con capucha, estilo monacal; y, vaya, pues no me cuadra, la verdad. No es que me parezca mal ni soy quien para criticarlo. No se trata de eso. Sencillamente, el contraste no me acabó de convencer. Y un detalle de buen gusto: como saben, es habitual que una o dos personas se situen junto a los pasos para auxiliar al conductor de los tronos, sin especial cuidado en el vestir. Este año los hemos visto elegantemente trajeados con un distintivo bordado en la chaqueta. Excelente decisión.

Seguimos, pues, camino de la Pascua.

Hoy, Miércoles Santo, participaremos en Les Cortesíes, si Dios lo quiere.

Buenos días, queridos amigos. Miguel Mira.

dimarts, 15 d’abril de 2014

LUNES SANTO



LA SANTA CENA

 En el palacio de los Señores de Diego
Allí se guardó en 2008, con motivo de la restauración
de la techumbre del templo parroquial.



Y ahora...

        ...cumple cincuenta años de la adquisición de esta imagen y, de hecho, esta hermandad en su actualización, puesto que ya en el Siglo XIX se le daba culto a un paso de Semana Santa con esta devoción en la propia Iglesia de los Santos Juanes. Aquel conjunto estaba formado por imágenes de vestir y, como tantos otros, fue destruido durante la Guerra Civil. Algo de esto nos cuenta la revista publicada por la cofradía con motivo de sus bodas de oro, que nos repartió anoche, después de la mal llamada procesión de traslado, una vez cubierto el largo itinerario trazado por la parte alta del barrio de Les Barreres para bajar después hacia el centro y volver por Diputado Villaueva a encontrar el camino de regreso. Allí, en esta publicación, se recuerda la iniciativa como del reverendo D. José Alcántara, seguida después por quien también fuera párroco de la propia iglesia, D. Vicente Llopis, que concelebró la Santa Misa previa a la procesión y acompañó al actual rector D. Raul Jiménez en la presidencia. También se hace memoria de la implicación de las Señoras Fagalde de Selgas (les senyoretes del Palasiet) y su patrocinio del proyecto, y se recuerda a los pioneros de esta hermosa aventura. Con todo y con eso, también es verdad que hasta hace pocos meses estábamos, como digo al principio, ante una asociación de facto; pero hoy esta Hermandad ya goza de estatutos aprobados por el Arzobispado y acredita su erección canónica, lo que habilita totalmente su presencia como entidad de pleno derecho en la parroquia y en los ámbitos civil y religioso, sin más limitaciones que las que impone la ley.

            La referencia al desfile procesional ha de ser para constatar una muy buena asistencia de fieles, con la participación de los niños y niñas de la catequesis y de Juniors Llum y Sal de la parroquia de los Santos Juanes con sus catequistas y educadores. Aceptable, pero no demasiado significativa, presencia de vestas y, por supuesto, presidencia de la Hermandad de Cofradías. La joven banda de tambores abría marcha. De la música no hablemos. Sigo un tanto perplejo por la respuesta que, en general, han suscitado los traslados; pero saben que procuro constatar fielmente lo que veo y ha sido así. Esa pequeña (o grande) chispa de fe… ¿la aventaremos adecuadamente…?

            De lo que sí que me place hacer mención es de la presencia de público en la calle. En una vuelta como la de ayer o similar, recuerdo otras veces haber deambulado prácticamente en solitario; sin embargo, tanto durante la subida hacia el Camí de La Bola como durante su largo recorrido, nos encontramos con pequeños grupos de gente de trecho en trecho, con balcones abiertos y curiosos en algunas ventanas; y al llegar a Orilla del Muro para entrar en Españoleto la expectación ya fue de cierta entidad, aumentó en la Pl. de la Bassa y, al final, en la embocadura hacia Els Hostals, esperaba un numeroso grupo de personas. Después, ya hasta la parroquia, casi nadie.

            Al entrar en la iglesia, el Señor Cura rezó un Pater Noster y dio gracias, exhortando a vivir la Semana Santa con la intensidad religiosa que requiere.

            Hoy martes, veremos, si Dios quiere, procesionar las imágenes del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza.

            Agradecido por la atención que me prestan, intentaré seguir en la brecha. Saludos cordiales, Miguel Mira