dimarts, 17 de maig de 2016

CORPUS CHRISTI


YO LO VEO ASÍ…



…Aunque tal vez esté equivocado... o no.



            Tres jueves hay en el año…



            Ahora no es jueves, es domingo cuando se celebra la festividad del CORPUS CHRISTI. Y ese día sale a la calle la procesión  más importante de todo el año. Pero, al menos en Xàtiva, desde el punto de vista participativo, no lo parece.

            Cristo sí que sale a la calle en la preciosa custodia que nuestros antepasados nos legaron; pero ¿qué interés suscita entre los fieles católicos setabenses?

            Niños y niñas que acaban de recibir la primera comunión y algunos padres que los acompañan… y medio centenar de personas mayores, que ya ni siquiera nos preocupamos (yo uno de ellos) de comprar un cirio. El pasado año solo iba en la fila una persona que lo llevara. Creo que lo dije en mi comentario.

            Personalmente, creo que en la Hermandad de Cofradías  de la Semana Santa debería plantearse como tema de reflexión, viendo los datos objetivos sobre la irrelevante participación de cofrades en esta procesión, el porqué de esta notable inhibición. ¿O no? Sigo en mi personal itinerario reflexivo, y no acabo de entender cómo siendo esta fiesta eucarística trasunto de la Última Cena del Señor, traslación del Jueves Santo para dedicarle al Cuerpo de Cristo  nuestra adoración ya trascendido el Drama Sacro, digo que no acabo de entender el por qué lo desvinculamos  del quehacer de nuestra Hermandad de Cofradías.

            Si he querido puntualizar este extremo es porque, a la sazón, se va a dar la circunstancia, seguramente, de que las cofradías hermanadas de nuestra ciudad, en respuesta a una invitación  del Ayuntamiento, hayan de colaborar para hacer posible el desfile de los personajes bíblicos, que la extinta agrupación de Amics del Corpus recuperó con un entusiasmo inicial ya extinto.

            ¿Qué haremos?

            ¿Merece o no merece la pena que nos paremos a pensar sobre estas cuestiones?

            El Santísimo sale a la calle e n nuestra preciosa e histórica custodia; a un puñado de hombres se nos reparten los turnos para su llevanza; delante, los “cirialots”  y un puñado de personas, sí, amigos, tan solo unas cuantas… y delante…, pues eso, una cohorte, cuyo simbolismo no puede dejarnos satisfechos ni aunque se constituya con la seriedad y rigor que merece, porque lo importante está al final y nuestra respuesta –a mi modesto entender- no es la que debiera.

            A lo mejor, quizá, puede ser, tal vez... mi modo de ver es demasiado crítico.



            Pero, no obstante, por si  ayuda, ahí queda. Miguel Mira.