dilluns, 24 d’octubre de 2016

SOBRE LA PIEDAD POPULAR



DEL PROYECTO DIOCESANO DE PASTORAL:

3.4.- LA RELIGIOSIDAD POPULAR
Proposición 13


Reconocer los valores de la religiosidad popular como auténtica expresión de la fe y procurar convertirla en cauce de evangelizaron:

-purificando sus aspectos más sólidos y significativos,

-ayudando a interiorizar sus variadísimas manifestaciones externas según la coherencia que el Evangelio exige entre prácticas exteriores y actitud del corazón,

-poniendo  de manifiesto que la fe posee una irrenunciable dimensión comunitaria inseparable de la vinculación a la Iglesia.


Objetivos específicos:
·        Fomentar los actos de devoción popular, arraigados en la verdadera
tradición de las comunidades cristianas, como las distintas manifestaciones de piedad en torno a la pasión del Señor o la veneración de la
Santísima Virgen María.
·        En relación con esto, valorar las asociaciones, cofradías y hermandades
existentes en las parroquias o comunidades, como ayuda para la evangelización del pueblo.
·        Cuidar las fiestas patronales para que sigan siendo una manifestación
popular de fe y se integren en la vida parroquial y comunitaria del pueblo de Dios.

 Acciones:
-A nivel diocesano.-

(147) Presentar las orientaciones pastorales de los obispos dé la provincia eclesiástica sobre  Religiosidad  popular y evangelización.
(148)  Ofrecer desde la Vicaría de evangelización materiales para la forma­ción cristiana de  los  miembros de las hermandades y cofradías.

-A nivel vicaría y arciprestazgo.

(149)  Programar encuentros periódicos de cofrades para la oración          común, la formación y la sensibilización socio-caritativa y misionera.
(150)  Organizar peregrinaciones a santuarios de la zona
(151)  Celebrar anualmente e actos  conjuntos como la Vigilia de la Inmacula­da o el Vía Crucis en Cuaresma y Semana Santa.

A nivel parroquial

(152) Cuidar el rezo del Rosario, tan frecuente en casi todas las parroquias  de nuestra diócesis, acompañándolo con la lectura de textos bíblicos o de autores espirituales, para facilita Ha contemplación de los misterios de Cristo.
(153) Fomentar otras manifestaciones de la piedad mariana, muy arraiga­das en nuestro pueblo, como el mes de mayo, el  del Rosario,  la Novena a la Inmaculada o la Felicitación Sabatina, procurando que todos estos actos se vivan en conexión  con la liturgia y orientándolos hacia ella.
(154) Potenciar la práctica del Vía crucis durante el tiempo de Cuaresma,
especialmente en  distintos grupos de la parroquia  (sobre todo de jóvenes), animando a sus miembros a que preparen ellos misinos las meditaciones de cada estación.
(155) Procurar que en los consejos pastorales haya una representación de
las cofradías o clavarías  que organizan las fiestas religiosas populares
y que el programa de las fiestas patronales se confeccione armonizan
do los actos tanto religiosos como  civiles. En donde esto no sea posible,
conviene que en el programa aparezca separada la programación de los
actos sagrados y la de los profanos.

A nivel personal (sacerdotes, consagrados, laicos…)

(156)  Presencia de los párrocos en comisiones de fiestas y actos que se organicen como
instrumento de evangelización.
(157) Concienciar a los fieles laicos de su responsabilidad de imprimir un carácter cristiano también a las fiestas populares, de modo que favorezcan la comunión de todos y la promoción de los más débiles.