dijous, 30 d’abril del 2026

La Familia Nazarena y Quinto Domingo de Pascua

                                                    La Familia Nazarena y el Coro

         NOTA (bis). Continuación de la nota previa de la entrada anterior.

         La pasada semana comencé la tarea recordando que esta Hermandad, junto con la Cofradía hermana se disponían a obsequiar a nuestros queridos amigos cantores con una comida de confraternidad, que, efectivamente, se celebró mediando un ambiente súper cordial y se rubricó con la fotografía que encabeza estas líneas; pero tengan en cuenta que estamos hablando de una relación no solo ocasional y así como para pagar un favor. No lo pienso así, porque nuestros amigos no solo prestan un hermoso servicio a nuestras ancestrales costumbres, ni ofrecen un concierto itinerante que se corresponde con una antiquísima tradición. No. Piensen que sus voces están elevando una profética y emocionada queja del profeta Jeremías plasmada en versículos (y salmos) que bien entendidos hasta nos erizan el vello. La gente, el Viernes Santo, en las plazas aplaude la belleza de una partitura magistral y perfectamente ejecutada; y no se me olvida que otro grupo de amigos que nos acompaña en la procesión de penitencia eleva también al cielo las mismas notas proféticas, pero… ¿Saben quienes las escuchan cuál es el contenido de esos cantos bíblicos en latín o qué tienen que ver con el Nazareno?

         En esta entrada no me cabe la ejecución de m i propósito, entre otras cosas porque solo lo tengo medio esbozado. Intentaré terminarlo durante este puente.

         Ahora vayamos a leer el Evangelio del Quinto Domingo de Pascua:

Juan 14, 1-12

 

         “No se turbe vuestro corazón. Vosotros creéis en Dios; creed también en mí.

         En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.

Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”.

         Le dijo Tomás:

—Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

         Jesús le dijo:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.  Si me conocierais a mí, también conoceríais a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.

         Felipe le dijo:

—Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

         Jesús le dijo:

—¿Con tanto tiempo como hace que estoy con vosotros, no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: «Muéstranos el Padre»?

         ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que mora en mí, él hace las obras.

         Creed que yo soy en el Padre y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

En verdad, en verdad os digo: El que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que estas las hará, porque yo voy al Padre”.

 

Comentario,

por D. Joaquín Núñez Morant

 

     Continuamos con el “testamento de la Última Cena” o “Discurso de Despedida” de Jesús en el Cenáculo. San Juan lo centra en cinco capítulos.

     El domingo pasado Jesús nos decía que era la “Puerta” y consideraba a quien entra o inventa otras “puertas”, es o bandido o ladrón y que a lo largo de la Historia de la Iglesia, hasta hoy, se han dado y se dan esos problemas con distintos disfraces.

    Jesús, ante lo que les dice a sus discípulos de su Pasión, les consuela. ¿Nosotros hemos comprendido la Pasión de Cristo?, ¿sabemos el motivo?, ¿adivinamos el inmenso amor de quien nos dice “aprended de mi”?, ¿creemos que es un guion dibujado por el Padre, o una historia inevitable por ser Jesús fiel a ese “aprended de mí”, pase lo que me pase?.

    “No perdáis la calma”, “mi victoria sobre la muerte me lleva a prepararos sitio.”

    “Volveré y os llevaré conmigo”, “y donde yo voy, ya sabéis el camino”.

    Las dudas de Tomás son las dudas de todos, la pregunta del Joven rico que quiere garantizar su salvación, la pregunta nuestra para comprar lo que Jesús nos da gratis. “Señor no sabemos dónde vas, ¿cómo  podemos saber el camino?

    Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.  Jesús hace una afirmación rotunda, confirmando que solo Él es nuestra salvación, solo es la Puerta. San Juan se olvida, en este caso, de la institución de la Eucaristía, (que desarrolla en el capítulo 6:35 ss.).

    Hay comentarios de San Agustín usados como prueba patrística en los tratados de Teología dogmática, referidos en Cristología. Este capítulo 14.6 afirma con tanto entusiasmo que resume todo el Evangelio: “Cristo es el Camino que se recorre, la Verdad que se cree y la Vida que se vive”. Él tiene como norma lo que enseña en varios lugares de sus escritos. En In Iohannis Evangelium, afirma: “Si buscas dónde ir,: Yo soy el Camino. Si buscas dónde llegar: Yo soy la Verdad. Si buscas dónde permanecer: yo soy la Vida”.

    Para Agustín, las tres palabras responden a todo anhelo humano: “dirección, certeza y plenitud”. Insiste en que fuera de Cristo no hay acceso al Padre.

    En las “Confesiones”, afirma que cuando leyó esta cita (14,6), le impactó tanto que entendió que la Verdad no era una idea, era una Persona.

   Feliz quinto Domingo de Pascua en el que Jesús se nos presenta como Camino, Verdad y Vida. Que nos impacte como a San Agustín y lo hagamos Vida de nuestra vida y nos ponga en el Camino que nos lleve a la Verdad. Que nuestra vida sea orientación a quienes andan perdidos y seamos faro que ilumine el camino de los demás.

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Intentaré cumplir la promesa. Feliz puente. Saludos cordiales, Miguel Mira

divendres, 24 d’abril del 2026

MOTETE y CUARTO DOMINGO DE PASCUA

Nota previa: como cada año, la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno invita a los cantores que nos acompañan el Viernes Santo en la Procesión General a una comida de confraternidad, en agradecimiento a su siempre excelente colaboración en el canto del motete “Eram”. Será mañana, sábado, en un restaurante de la ciudad.

       Saludos cordiales, M. Mira

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    DOMINGO IV DE PASCUA 2026 

Dentro del ciclo A, en el IV Domingo de Pascua, vamos a leer un texto precioso que enfatiza la figura de la PUERTA y el PASTOR, como comprobaremos en el comentario de D. Joaquín. Ese texto lo he copiado de la Biblia de Jerusalén porque siempre se me ha enseñado que busca traducir con precisión el sentido del griego original. Así pues, aquí tenéis el pasaje del Evangelio de San Juan, cap. 10, versículos 1-10, o sea, el de

El Buen Pastor 

         “En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ese es un ladrón y un salteador.

         Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.

         A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.

         Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no le seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

         Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.

         Entonces Jesús les dijo de nuevo: “En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo son ladrones y salteadores; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.       El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

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Comentario,

 por D. Joaquín Núñez Morant

        El Evangelio de hoy nos sitúa dentro de la Historia, ya que se escribe al principio del siglo II en la Comunidad de San Juan. Ya tienen grandes problemas, problemas de una gran actualidad: Algo tan importante que hace exclamar a Jesús “Yo soy la Puerta de aprisco”, “Yo soy el Buen Pastor”, “las ovejas me siguen porque conocen mi Voz”, “y me siguen”, “los que no entran por mí, que soy la Puerta, son Ladrones y Bandidos”. Todos estos conceptos los hemos de tener muy en cuenta en un momento en que se nos ofrecen tantas “puertecitas”.

     La Fe, ya lo he dicho otras veces, no es rezar el Credo, no es algo que satisfaga mi emoción, mi vacuidad,  momentáneamente; es oír Su Voz, con todo lo que supone del conocimiento de quien la pronuncia.

     Esta es una Comunidad, la de Juan, compuesta por Padres Apostólicos, es decir: discípulos directos de Juan, o incluso, en la ancianidad de Juan, en la que van apareciendo corrientes interpretativas, cuanto no genialidades o nuevos estilos, nuevas ofertas o espiritualidades “enriquecidas”, donde la figura de la “Puerta” queda en un segundo plano. Aparecen como líderes estos a quien Jesús llamaba “ladrones y bandidos”.

     Europa, en aquel entonces “el Universo entero”, sufre dos Grandes Guerras. La sociedad se revoluciona, no encuentra dónde pisar firmemente, la Fe deja de ser algo en que apoyarse, una Fe supuesta, de costumbres; este hermoso texto se lee de carrerilla, como muchos lo harán hoy, el “Yo soy la Puerta” suena a música celestial, es una frase bonita: Jesús es el “Buen Pastor”, literatura joanea. Sin embargo, es un texto que advierte del peligro de la intrusión de genios, “Ladrones y Bandidos”, que inventan nuevas espiritualidades que vienen a poner las cosas “en su sitio”. Nuevos Mesías que prometen la salvación o la verdadera catequesis, que se convierten en grupos exclusivos y cerrados a los demás cristianos que quedan relegados a sus parroquias, por otra parte, cada vez más vacías.

   La “Juventud” está buscando y vienen a la fe católica grupos emotivos de gran carga afectiva, que satisfacen su necesidad de compañía de grupo con canciones festivas, donde se alaba a Jesús.

    La Fe es algo más serio: Solo hay una Puerta: JESÚS. Hay que aprender a distinguir su Voz verdadera. Para conocerlo escuchándolo dentro de ti por medio de la oración. Y entonces SEGUIRLO a su llamada. Saberse AMADO como algo único y APRENDER a AMAR, como EL AMA a los DEMÁS.

    Feliz Domingo a Todos y a Todas, amados de Dios. Busquemos la Puerta, siempre abierta, Él ya está dentro y nos espera para “cenar con nosotros”. María nos dice “haced lo que él os diga”.

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dimarts, 21 d’abril del 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES Y UNA REFLERXIÓN

 

Apuntes y curiosidades

 

ADVERTENCIA

El relato sobre la colocación de nuestra imagen titular en el camarín, provisionalmente, sin cruz, fue meramente experimental y no se dejó así con carácter permanente, porque se repuso al cabo de unos minutos. Pero considero que la reflexión final es válida, como válido es el relato  que sigue tras esta advertencia

 

         Aunque ya estamos en pleno tiempo Pascual, pasada la Semana Santa, hay algunas cosas que pienso que son dignas contar.

1.- No sé si, queridos lectores, sabían ustedes que la Cofradía y la Hermandad de Portadores de N. P: Jesús Nazareno, cuando en la Colegiata se recibió la generosa donación (Dª María Tomás – D. Manuel García, 1943) de la imagen tallada por el escultor Sr. Alemany (la antigua fue quemada durante la Guerra Civil) y ya pudo ser procesionada conforme a las inveteradas costumbres de nuestra ciudad en Jueves y Viernes Santo, y adquiridas las artísticas andas talladas por Arturo Bayarri (1954) e, igualmente, confeccionados todos los demás elementos de acompañamiento requeridos para poder procesionar dignamente, de una parte, se nos asignó, para almacenar todo ello durante el año, un cuarto situado en la esquina Noroeste del templo colegial lindante con el campanario,  y allí permanecieron andas y demás trebejos hasta que hace unos quince años, por necesidades sobrevenidas, se nos pidió que lo dejáramos libre. Desde entonces, se nos permitió mantener las andas, por su valor artístico, en el deambulatorio de la girola, convertido en museo; parte de los demás elementos, en el antiguo salón de actos de la casa abadía, compartido con la Purísima Sangre, un reducido cuarto donde depositar un armario, propiedad de la Cofradía, y otros más recientes para archivo de documentos y resguardo de los uniformes de armats; y para otros elementos, como cruces, barras y andas de traslado se nos asignó un angosto corredor en la vieja casa que en un tiempo sirvió de sede de Caritas parroquial en la cercana calle de l’Ardiaca.

         Pues bien, hoy debemos enfatizar que el Sr. Abad nos ha permitido volver a usar aquel antiguo cuarto, dado que tiene previsto vaciarlo de su actual contenido. De hecho, este pasado sábado, 18 de abril, ya pudimos usar el espacio disponible en este momento sin ningún obstáculo. Es cierto que se requerirá algún tipo de intervención para adecuar su cerramiento, su iluminación y programar la distribución más idónea para nuestra logística. Hemos de dar las gracias a D. Camilo por esta buena solución a un problema que arrastrábamos desde ya hace demasiado tiempo.

         He citado la fecha en que nos dispusimos a desmontar del anda principal la sagrada imagen y he de confesarles, aunque  ya ustedes lo saben, que previamente nos reunimos un buen grupo de portadores/as para desayunar en santa compaña y acudir a las diez y media a La Sèu al fin previsto. Y cada cual asumió su quehacer disciplinadamente y acabamos la misión en tiempo record, a lo que ayudó, sin duda, el poder disponer de aquel pétreo y deseado rincón próximo al Santísimo Cristo de la Expiración, del que ya somos “ocupas” para conservar adecuadamente en el armario de la Cofradía que allí será trasladado, las túnicas, manteles, pendones, sabanillas, etc., así como  el armario de los uniformes de “els armats” y, probablemente, el armario de nuestro archivo y, claro es, todos los demás utensilios de la Hermandad. Estamos, pues, de enhorabuena.

         Reiteramos la gratitud al Sr. Abad y apreciamos en lo que vale la gestión de nuestra presidenta.

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         2.- Consta en una de las actas redactadas y firmadas por quien fuera Secretario de esta Hermandad, Don Salvador Úbeda, cómo para facilitar el trasiego de la imagen principal, dadas las características del altar donde se venera a Jesús Nazareno,  la Hermandad de Portadores sufragó la instalación de un montacargas de manejo manual, de modo que, colocada la imagen en una plataforma, puede tanto descender como ascender. No obstante, para tal menester se requiere subir hasta el camarín, desatornillar las potencias que se hallan sujetas sobre la cabeza del Cristo, 


 desmontar los dos antebrazos, y liberar la cruz que se halla fijada sobre el hombro izquierdo. Así se baja para cambiarle las vestiduras de diario y volverle a colocar en su sitio cada elemento a la escultura una vez con la túnica de terciopelo bordada en oro para las precesiones y la peluca de pelo natural. Semejante operación, pero al contrario, se repite cuando la imagen  se ha de devolver a su lugar de culto. Dicho todo cuanto antecede, les cuento: el montacargas ha envejecido y está dando problemas; el subir al camarín ya nos dio un disgusto grave y se ha tenido que inventar una especie de andamio metálico desmontable que facilite el acceso y  aminore el riesgo a  quienes deben efectuar las operaciones antes descritas. Y se estudia el modo de recomponer el mecanismo del montacargas,  así como cambiar la cruz corta, de modo que la imagen, tal cual se encuentra ubicada, pueda bajarse tal cual se encuentra expuesta y, al propio tiempo, cuando haya de ser devuelta ya totalmente revestida, pueda colocarse en la plataforma y subirse directamente a su posición habitual sin necesidad de que nadie se arriesgue a subir a lo alto del edículo y podamos actuar sin riesgo alguno.

         Esta fotografía que me ha enviado el buen amigo Antonio Martín Llinares, podría ser histórica. Me explico:

         Nuestro jovencísimo hermano portador Antonio Martín Gaitán, estuvo con expectante curiosidad observando todo el proceso de desvestir, vestir con sus ropas de diario al Nazareno y toda su ilusión era ver cómo le subían al altar; estaba junto a su padre a quien saludé y, a  la vez que el niño puso toda su atención para ver cómo asomaba el rostro del Señor a través del cristal que cierra la hornacina, el amigo Martín grababa esta curiosa imagen. Esa foto.

 

 Precisamente ese fue el momento en que el montacargas dijo que de ahí no pasaba; pero bueno, eso quedó en pura anécdota, porque Luís Pardillos intentó reactivar el ascenso de la plataforma y así fue. Pero fíjense en esta otra foto… ¿Ven cómo la imagen, ya en su posición final, con Luís retocándola, no lleva la cruz?

 

 Pues eso no había ocurrido jamás… ¡El Nazareno sin su cruz!, Sabemos perfectamente que el Señor la cargó de una vez por todas y, con ella, todas  nuestras infidelidades…

         Si ahora su imagen está incompleta es porque se ha encargado ya otra cruz corta  más liviana a favor de la escultura y con las medidas apropiadas para conseguir aquello que la logística aconseja. Era necesario para el carpintero disponer de la actual para adaptar la nueva a las medidas justas de los orificios en donde se acoplan los soportes de sujeción instalados sobre el hombro izquierdo de la imagen.

         He querido publicar esta curiosidad por dejar constancia de un hecho, trivial o anecdótico, pero que, al fin y al cabo, nos debería mover a una reflexión de mayor alcance:

         Ahora, temporalmente, hemos liberado a Jesús del peso de cruz, pero ¿no es cierto que aun no siendo visible en la imagen, le seguimos cargando con nuestras tramposas infidelidades, olvidos, indiferencias, mediocridades…, etc., etc…? Ese trozo de madera en forma de cruz ahora es invisible,  pero es tan solo un símbolo que ha de reponerse. La otra cruz, la de verdad, la que le procura nuestra incoherencia, nuestras contradicciones, nuestras debilidades…, esa cruz sique sobre el hombro de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ¡Y no se queja! Siempre viene a  nuestro encuentro, como en Emaús, y nos llama por  nuestro nombre, como ante el  sepulcro pronunció el de Magdalena: ¡María…! Con qué dulzura debió escucharlo aquella mujer que pensaba que le habían robado a su Señor… Y lo tenía delante. ¿Y nosotros? ¿No escuchamos con qué amor pronuncia el nuestro a cada instante?

***

COMO DIGO EN LA ADVERTENCIA INICIAL, JESÚS NAZARENO, DESPUÉS DE REPONERLE LA CRUZ, ESTÁ EXPUESTO AL CULTO "CON TODO"

 

         En breve, publicaremos el comentario al Evangelio del IV Domingo de Pascua. Con afecto, Miguel Mira

        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

dimecres, 15 d’abril del 2026

¿NO ARDÍA NUESTRO CORAZÓN...? y (NOTA)

         En este domingo, se nos propone de nuevo el precioso relato de los discípulos de Emaús. A mí, personalmente, me conmueve pensar cómo la decepción, la tristeza, la desilusión, se transforman en la vuelta a la alegría y la rapidez de aquellos dos paisanos cabizbajos en revolverse sobre sí mismo y marchar rápidamente a comunicar la buena nueva a sus hermanos…

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San Lucas 24, 13-35

         “Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, que dista unos once kilómetros de Jerusalén.
         Conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos;
pero sus ojos estaban incapacitados para reconocerlo.

         Él les dijo: “¿De qué venís conversando por el camino?”
         Ellos se detuvieron, con semblante triste,

y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?”

         Él les dijo: “¿Qué?”

         Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el que iba a liberar a Israel; pero con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres de entre nosotros nos han sobresaltado: fueron de madrugada al sepulcro, y al no encontrar su cuerpo, volvieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.”

         Entonces él les dijo: “¡Qué necios y torpes sois para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera todo eso y entrara así en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

         Al acercarse a la aldea a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.

Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.” Y entró para quedarse con ellos.

         Y sucedió que, estando a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.

         Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista Y se dijeron uno a otro: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” Y levantándose al momento, regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: “¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!” Y ellos contaron lo que les había sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Comentario

Por D. Joaquín Núñez  Moant

    

         ¿Quién es San Lucas?, Necesitamos saber por qué presenta esta catequesis, esta hermosa parábola a su comunidad de Filipo, comunidad tan querida de San Pablo. Lucas, un converso que conoció la buena fama de esta comunidad, ve en este momento, años ochenta o noventa, una comunidad de tercera generación, en la que la Fe se da como algo supuesto, donde se proclama el Credo, se defiende la moral y las tradiciones, pero, como ahora, falta enamoramiento. Ser cristiano es estar enamorado de Jesús, ya que Él lo hizo todo por amor, amor al Padre y amor a quienes limpió, sanó, perdonó y evangelizó. Como ahora, hay quien se inventa o supone cómo hemos de ser cristianos y, así, concurren, de modo absurdo los criterios de quien corre mucho y de quienes se quedan quietos, dependiendo más del contenido que del continente, más de estructuras y métodos y menos de sentirse amados y amantes de Dios, olvidando a Jesús que nos dice “amaos unos a otros como yo os he amado” (Jn.13, 34-35). Algunos de la comunidad de Filipo, como de nuestras Comunidades, abandonaban. Lucas, tan cercano a nosotros, converso y enamorado de Jesús, nos muestra esta parábola.

     Dos discípulos están volviendo a su casa, a una pequeña aldea, cercana a Jerusalén, Emaús, y van comentando, quizá, tristes y fracasados, los últimos acontecimientos y la muerte del Maestro. Jesús se junta a la pareja y camina con ellos. ¿Tenemos conciencia de que está junto a nosotros, máxime cuando hablamos de Él o queremos saber de Él? Creemos, equivocadamente, que solo está en el sagrario, esa exclusividad nos ha despistado, sin caer en la cuenta, de la afirmación de Jesús: “que donde dos o tres están reunidos en mi nombre (como el caso que estamos comentando), allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 12:20).

     Caminando con ellos, pregunta de qué habláis, cual es vuestro interés “mientras vais de Camino”. ¿De qué hablamos, pensamos... en nuestras reuniones?, ¿Qué nos ocupa?, ¿La vida de Jesús?, que nos obliga a hacer lo mismo que Él ante los problemas a resolver: la pobreza, la soledad de los mayores, las diferencias entre hermanos o los odios evidentes, la falta de solidaridad y muchos problemas a resolver, no con nuestros antojos, sino teniendo en cuenta qué haría Jesús, “qué torpes y necios “ somos, nos dice Jesús como les dice a los discípulos de Emaús.

    Cleofás le relata eso que nos gusta y sabemos: un relato, “¿Qué?, Pregunta Jesús. ”Que… fuera el libertador de Israel…”.Ese es el desencanto, “unas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, …no encontraron su cuerpo”. Están esperando, como nosotros que esperamos milagros a nuestro antojo, siempre que muestren, en este caso, que ha resucitado o es un fracaso.

    Lucas nos acerca a Jesús y nos dice: acompañar, explicar con paciencia, tratar de enseñar. Vivimos un tiempo muy crítico, podría saltar la Iglesia rota a pedazos. Dios nos ha enviado a un Papa, fraile agustino, sin tramas de poder, con un corazón sencillo y con una única misión, unir a los que se van a Emaús, a los que creen que seguir en la comunidad es un fracaso. Los otros no son como nosotros. Solo ese planteamiento rompe el cuerpo de Cristo, somos jueces que seremos juzgados por el “Justo juez”. “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mt.7,1-5) y (Lc.6,37-45). Solo la catequesis compartida con dulzura, como la hace Jesús, termina en la fracción del Pan, vínculo de unidad: de un mismo Pan y un mismo Vino.

    El camino a Emaús puede ser largo, pero la Iglesia ha de tener paciencia, ha de ser capaz de limpiar ojos ciegos, de curar muchas lepras de muchos años. O cegueras que quieren acompañar a otros “ciegos, cayendo los dos en el mismo hoyo” (Lc. 6:39). Los de Emaús, y aquellos que se les asemejan hoy, son falsos líderes que necesitan tener claridad (Luz) para conducir a otros. Ese Jesús no es mi Jesús, es quien nos dice “Yo soy El Camino, la Verdad y la Vida”.

    Feliz Tercer Domingo de Pascua, descubramos que hemos de dejarnos evangelizar por Jesús y solo por Él, sin falsas interpretaciones. Somos testigos de demasiadas corrientes y estilos, solo uno nos hace falta, el del mismo Cristo. Que María del Buen Consejo nos enseñe el Camino.

***

 

Nota.

         Queridos amigos. Desde hace unos días, la salud de nuestro amigo y colaborador, el querido y admirado Chimo, no está bien de salud. Precisamente, el comentario que antecede lo escribió antes de su hospitalización. Me confesó que no sabe si podrá continuar esta labor evangelizadora a causa de sus actuales limitaciones. Como no podía ser menos, le animé y confío en que Jesús, su amado Cristo de la Palma, le restablezca y podamos gozar de sus puntos de vista sobre los textos que nos comenta. Por favor, os ruego que le dediquemos una oración por su mejoría y vuelta a su quehacer didáctico, que realmente llega a destinatarios muy diversos, de cerca y de lejos, como nos consta. Hagámoslo. Gracias. Vuestro, Miguel Mira