Como en la entrada
anterior, comenzaremos por leer el texto y el comentario del Domingo de Pascua,
para seguir con la parte todavía no informada de Jueves y Viernes Santo (solo
por la mañana).
DOMINGO DE
RESURRECCIÓN
Evangelio de San Juan
20, 1-9
El
primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando
aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón
Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
-“Se
han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Salieron
Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el
otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro;
e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y
entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que habían
cubierto su cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces
entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio
y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había
de resucitar de entre los muertos.
Comentario
Por D. Joaquín
Núñez Morant
Nuestra fe en la Resurrección de Jesús y la lectura del Evangelio de
Juan del día de Pascua, puede llevarnos a creer que los personajes que aparecen
son y hacen como lo entendemos nosotros. María Magdalena va al amanecer, “estando
oscuro”. Los comentaristas nos dicen que “su amor ciego”, sin la luz, no sabe
ni espera encontrar otra cosa que un muerto. Entre nosotros, el día de Pascua
se sitúa en un recuerdo, en recientes encuestas no coincide el Credo con una fe
clara en qué es eso de la Resurrección. Encuestas recientes a cristianos
(católicos, ortodoxos y protestantes) con un margen del 68% al 13%. Este
problema no es nuevo. Al leer a San Juan hemos de estar atentos, una sola coma
merece ser comentada.
La
Magdalena, totalmente contrariada, estando “a oscuras”, llega corriendo a
“donde estaban Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús diciendo: se han
llevado al Señor…y no sabemos dónde lo han puesto”. A partir de ahora la
Magdalena será la mentora de quienes, creyendo que saben, ignoran dónde “han
puesto al Señor”.
“Salieron Pedro y el otro discípulo” a comprobar lo que les dice María
Magdalena. El discípulo (a quien quería Jesús) corría más; para San Juan, según
el parecer de los biblistas, es el discípulo amado de Jesús, el converso cuya
juventud indica su conversión sin prejuicios judíos de entre los discípulos de
Juan, a quien les ha urgido sobre la Resurrección de Jesús, más todavía, sobre
este contexto de quienes han conocido y oído a Jesús, que les dijo que
resucitaría: en Lc.24:6-7, Mt.16:11 y Jn.11:25-26, “Yo soy la Resurrección y la
Vida”. Y predice que “al tercer día resucitará” en Mt. 16:21, Mc.8:31 y
Lc.9:22. Estas predicciones las ha recibido y aprendido el auténtico discípulo
de Jesús, aquel a quien éste amaba. Llegar antes quiere decir “tener sabido lo
que van a ver: que Jesús ha resucitado”. “Llegó primero al sepulcro, vio las
vendas en el suelo”, luego es evidente que Cristo ha resucitado, pero no entró
porque no es un protagonista y por ello guarda silencio y deja que Pedro vea
“las vendas en el suelo y el sudario… enrollado en un sitio aparte”. Entonces
(Pedro) entendió la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
Y, con Pedro, toda la iglesia.
San Juan tiene un estilo peculiar que, según los biblistas, está lleno
de “señales”, de símbolos y de figuras que no pueden ser interpretados al pie
de la letra. El Evangelio de este primer Domingo de Pascua nos deja claro que
María Magdalena solo espera encontrar a Jesús muerto en el Sepulcro. A Pedro,
confuso por las palabras de la mujer, y al joven a quien Jesús ama, el
discípulo tipo, como buen cristiano, como el creyente en la Resurrección.
Buena Pascua nos ha dicho el Papa León XIV, y nos hemos de desear todos,
es una bendición de Jesús resucitado, y bendición que nos deseamos unos a
otros. Que la Virgen del Buen Consejo nos lleve de su mano.
***
MIÉRCOLES SANTO
El encuentro

Es
un memorial muy nuestro el vulgarmente conocido como “El Encuentro”, acto tan
atípico si hacemos memoria del Camino de la Amargura, como hemos comentado
varias veces; pero lo que correctamente decimos más apropiadamente en
valenciano “Les Cortesíes” es algo tan arraigado que provoca como anoche, al
albor del día 2 de abril, que en la Plaza de San Francisco a las once y media
ya no cupiera ni una aguja. Yo no fui a la procesión, pero no podía dejar de
acudir a presenciar la cortesía de los pendones de una y otra cofradías
actuantes, las variaciones de la Guardia Pretoriana del Ecce Homo y las tres
inclinaciones del trono de la Madre, todavía sin la corona de espinas en sus
manos. La verdad es que en donde quedé apresado (mi presidenta puede dar
testimonio de ello) poco pude visualizar, pero sí que puedo contar cosas. Por
ejemplo: ambas cofradías desfilaron con el estruendoso aviso de la proximidad
de los pasos provocado por sendas bandas de tambores, y un discreto
acompañamiento de devotos con cirio. Buena asistencia de cofrades con vesta,
algo más nutrida en La Soledad, en los dos casos a nuestro estilo, ese que no
me cansaré en criticar; digo yo si será porque andando juntitos se atenúa más
el fresquito de la noche. Bien portadas las dos imágenes, me llamó la atención
el evidente relevo generacional de los portadores de La Soledad, chicos y
chicas; y, entre los cofrades, tanto en una como en otra, asociación, parece
que van ganando espacio las mujeres. Al terminar “Les Cortesíes”, fui a
acompañar hasta la Colegiata a Nuestra Señora tras la banda de La Nova, que
turnaba. La Vella ambientó musicalmente el cortejo de Jesús en el Pretorio.
(Una curiosidad: hay procesiones llamadas “oficiales”, como lo es El Encuentro,
porque participa el Ayuntamiento, a los que ha de acudir una u otra banda,
sufragadas éstas por el municipio según convenio; cada año, actos en los cuales
ambas bandas se turnan. El Viernes Santo cambia ese turno; en consecuencia, p.
ej., La Nova que actuaba el miércoles junto con La Soledad, el viernes lo hará
tanto en “L’Entèrro” como nuevamente en
La Soledad que cierra la procesión general).
Debo
referir, de otra parte, el acompañamiento tras cada imagen de los sacerdotes:
Párroco y Vicario de La Merced tras el Ecce Homo; El vicario y el diácono, con
otro joven sacerdote, tras las andas de la Virgen; y el Sr. Abad en la
presidencia. También asistieron en ambos casos las Señoras Camareras con teja y
mantilla española.
Un
año más que llegamos en salud a celebrar el Triduo Pascual.
Mañana
seguiré escribiendo, si Dios quiere.
***
JUEVES SANTO
MEDIODÍA
¡Oh tempora..., oh mores!
A la una de la tarde, se formó la procesión
de traslado a la Colegiata del Santísimo Cristo de la Palma, que presidirá en ante
el Altar Mayor la solemne Misa en
La Cena del Señor.
La procesión se formó puntualmente, como de
costumbre, siendo de destacar la numerosa asistencia de particulares con cirio
y de cofrades con vesta. Lógicamente, la cruz de Cristo llevaba en lo alto su
típico ramo de flores y la palma de la que recibe su histórico nombre. Por
supuesto, no faltó el motete, clamando de trecho en trecho la ancestral música
escrito sobre versículos de la pasión, p. ej. : “Verbum templi scisum est” (Y el velo del templo se rasgó).
Llegamos a la Colegiata, siendo recibidos por el Sr. Abad, D. Camilo Bardisa,
y, colocada que fue en el altar la sagrada imagen, D. Camilo pronunció unas
breves palabas de agradecimiento por poder contar con la presencia de La
Soledad y del Cristo de la Palma en la presidencia de los oficios de la Pasión,
tras las cuales rezó por los difuntos de la Cofradía.
AL ANOCHECER
PROCESIÓN DE PENITENCIA DE JESÚS NAZARENO

Comenzaré
por recordar cómo esta precesión era conocida popularmente como la “procesión
de las mujeres”, porque mayoritariamente eran ellas las que formaban el nutrido
acompañamiento a este venerado paso de Jesús cargado con la cruz, incluso unas
cuantas, con promesa que cumplir, descalzas; pero casi de repente, aquella
apreciable cohorte quedó sin representación. La última mujer penitente, Pilar
junto con su madre, se hizo mayor, le tributamos un homenaje y, sí, procesiona
un estimable número de hermanas portadoras, pero ninguna devota particular.
Pero es más: a la procesión del Jueves Santo se unía un grupo, reducido pero lo
había, que ayer, 2 de abril de 2026, solo acudió un señor de mediana edad, que
un tanto confuso me preguntó ¿on em pose? Estuvo dudando durante un trecho,
cirio en mano, hasta que, finalmente, se decidió y él solo, detrás del primer
pendonista de la pare izquierda, nos acompañó devotamente durante el recorrido
hasta la Colegiata. Bendito seas, buen hombre y anónimo penitente, porque sin
duda Jesús Nazareno te lo agradeció y no va a faltarte su continua bendición.
Si
el hecho, referido en esta modesta ventana, motivara a otras personas, han de
saber que siempre serían bien recibidas. Quedan invitadas, de verdad, de
corazón.
Ayer
la asistencia de nazarenos, teniendo como tenemos un censo no demasiado
numeroso, fue muy buena. Sin embargo… ¿Para qué lamentarme? Ya saben, me
refiero al escaso interés por respetar distancias entre cofrades y guardar
silencio. ¿Lo conseguiremos alguna vez? Pero, queriendo ser riguroso en lo que
comento, el desfile discurre casi bien durante la primera mitad del itinerario,
olvidándonos de que existe otra mitad. Por lo demás, el orden en los distintos
elementos del cortejo, fue el habitual, con motete, armats y conjunto musical
de metales, tambores de la Academia Rytmus abriendo paso, y cubiertos los
relevos con los problemas de siempre que se resuelven con el esfuerzo que se
les ha de agradecer sinceramente a los portadores del anda. Siempre tratamos de
mejorar. No vejaremos en el empeño, sabiendo como sabemos estamos cooperando a
que el mensaje que queremos transmitir no es otro que, el cargar con la curz, Jesús no lo hizo para poder ser llevado en
procesión uno o muchos Jueves Santo, sino por asumir la carga de nuestras indiferencias, nuestros
caprichos, nuestras infidelidades… Y
sabemos que, a pesar de todo, Dios nos ama; para eso sale a la calle, para que
lo tengamos en cuenta.

***
VIERNES SANTO
TRASLADO DEL CUERPO DE CRISTO AL SEPULCRO
Esta
vez les hablo por referencias, porque hoy, de la procesión, solo he oído cómo
la banda de música de La Nova acabó la partitura del Mater Mea, gente que
bajaba por el Mercado con su clavel rojo en la mano, partícipes de las
distintas cofradías dispersándose y algunas personas como yo mismo dirigiéndose
al sagrario y rezar un momento ante el Señor en el monumento y participar a las
11 en el Vía Crucis. No obstante, me dicen que la participación fue buena tanto
de particulares como de cofrades con vesta. Presidían, en primer lugar, la
Cofradía y el sacerdote, la Hermandad de Cofradías, primero, y la Corporación
Municipal finalmente.
***
PROCESIÓN DEL
SANTO ENTIERRO
Esta
secular procesión, didáctica catequesis sobre la Pasión y Muerte del Señor, reúne
a una considerable cantidad de penitentes, este año notablemente mejorada en
casi todas las cofradías. Si hablo singularmente de la Hermandad de Portadores,
es una satisfacción comentar no ya solo el número de gente joven que ha
aflorado con entera disponibilidad. En conjunto, pues, notable. Cuando
consigamos desfilar como mandan los cánones de un acto penitencial: perfecto
orden y silencio (lo admito, yo también pequé), la nota será mayor. Ayer volvimos
a tener el gozo de poder escuchar un motete excepcional. Els Armats cumplieron
su misión y, cómo no, los portadores de pendones, muletas, estandarte y cruz de
guía prestaron con ganas su esfuerzo, al igual que los portadores del anda,
entremezclados los de distintas generaciones, varones y mujeres, se va notando,
no cabe duda, el relevo generacional. Aquí sí que vale una buena nota.
Y si hablamos de números, ayer el gentío expectante
fue extraordinario. No obstante, como siempre, la Corretgería estuvo medio
desierta hasta llegar a la Plaça de la Sèu, donde va congregándose poco a poco
otra vez ese gentío que espera ver la llegada de las imágenes y, especialmente
al Cristo de la Expiración. Ya saben, ¿necesito decir por qué? Lo saben: es un
momento de aplausos, pero también de alguna lágrima, de una explosiva emoción
provocada por la pasión incontrolable por
devolver el amor al Cristo en el momento en que “sabiendo Jesús que había llegado su hora para
que pasase de este mundo al Padre,
como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el
extremo." (Juan
13:1).
El Cachrro
Pero pienso que esta reflexión no debe ser atribuida
exclusivamente a una sola cofradía porque no la expresen las demás con la misma
vehemencia. No, no es exclusiva de nadie. Cada hermandad, cada congregación,
cada una de as asociaciones de fieles que en Semana Santa sacamos nuestras
imágenes a la calle lo hacemos con la vocación de transmitir aquello que dicho
pasaje del evangelio de San Juan expresa tan claramente.
Por lo
Según es tradición en esta ciudad, preside el Santo Entierro la imagen de La Soledad, enseña con el Santísimo Cristo e la Palma de la Cofradía Decana. Ella nos gaurde.
Por los demás, en
algunos trayectos, volvió a ocurrir lo de casi siempre, demasiada separación entre
cofradías, sobre todo en el primer tercio del recorrido. Terminó, pues, el
recuerdo de aquellos amargos pasos del Señor por nuestras culpas, pero sabemos
que hoy, a la noche, van a sonar las campanas de la Resurrección.
NOTA.- La Hermandad de Portadores de N. P. Jesús Nazareno, al acabar la procesión del Santo Entierro, sorteó la clavaría anual de nuestra antigua imagen de traslado, y le correspondió al portador Pablo Pablo García Rovira. Enhiorabuena,
Por
ello, ¡Buena Pascua, amigos! Vuestro, Miguel Mira