divendres, 10 d’abril del 2026

NO SEAS INCRÉDULO SINO CREYENTE...

 

            Para el segundo domingo de Pascua, la Iglesia nos propone el Evangelio de Juan en su cap. 20, versículos: 19 a 31, que narra las apariciones de Jesús a sus discípulos y el famoso episodio de la duda de Tomás Éste es el texto: 

            “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo a los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

            Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

            Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. 

            Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

Le dijeron, pues, los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.    Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

 

            Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!

            Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, has creído; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 

    Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 

 

     Comentario

Por D. Joaquín Núñez Morant 

     El Evangelio de este domingo comienza con el “anochecer” del mismo día en que los discípulos están en una casa “con las puertas cerradas por MIEDO”, el miedo que ha acompañado a la Iglesia a lo largo de la Historia. El miedo que por una parte la ha llevado a buscar y ejercer el poder y por otro a ejercerlo defendiéndose de todo lo que ha creído que pudiera ir en contra de sus intereses. De ahí, las actitudes frente a la ciencia y los avances de la humanidad. Yo le tengo mucha devoción a san Agustín que abre sin miedo caminos de saber, un africano Padre de la Iglesia y de Europa, que aún hoy no sé si se le dejaría publicar su vasta obra. El miedo.

     “En eso entró Jesús y se puso en medio de ellos”, también nos prometió que no nos dejaría solos y que si nos reuníamos “dos o tres en su nombre, Él estaría en medio de ellos” (Jn.14:18, y Mt.18:20), algo de lo que no hacemos ni sentimos, como “los discípulos a quienes el Señor les dijo “Paz a vosotros… y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado”.

   “Se llenaron de alegría al ver a Jesús”. Frecuentemente,  confundimos las cosas y creemos que estamos narrando una historia hermosa: la escena de la aparición gloriosa de Jesús, y perdemos de vista que con la lectura del Evangelio se está realizando, por Gracia, el mismo acontecimiento de entonces. Jesús, igual que hoy, no muestra su cuerpo resucitado, esa visión es imposible (a Dios nadie lo ha visto jamás (Jn.1:18). Resucitado no es volver a la vida, resucitado es volver de donde Jesús venía “…que había salido de Dios y a Dios volvía” (Jn.13:3). Jesús se hace notar con su presencia. Jesús les dijo y nos dice hoy: “como el Padre me ha enviado así también os envío yo”. Ser cristiano es creer y hacer. El enseñar las Manos y el Costado es para que nuestras manos y nuestra persona rediman toda la injusticia y mentira de este mundo; todas la guerras, que siempre serán crueles, obra del MAL, eso pedimos a diario en el Padrenuestro: “líbranos del MAL y del MALO” .

    ¿A qué nos envía Jesús? A lo mismo que vino Él: “Como el Padre me ha enviado así os envío Yo”, “ Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, quedan retenidos”.

   Qué mal se interpreta este fragmento; no es cuestión del sacramento de la penitencia, no es cuestión de ejercer un poder, sino todo lo contrario: Jesús llena del Espíritu Santo el corazón de la comunidad, que tiene que perdonar, si quienes la forman quieren ser cristianos y convivir entre ellos y de ellos con Él; si quedan retenidos, es causa de división de una comunidad. El contexto lo deja claro: se dirige a una comunidad “encerrada… con miedo”. Perdamos el miedo y actuemos perdonándonos unos a otros, hagamos comunidad. ¿Cómo tenemos nuestras comunidades?, Ocurre que, al parecer, no solo no tenemos nada que perdonarnos ni nada que decirnos, como unos extraños.

    Tomás, llamado Dídimo, es decir, Gemelo, ¿gemelo de quién?, gemelo de cada uno de nosotros, los que dudamos, los que nos ausentamos por la no acogida o el desprecio de quienes esperábamos amor acogedor y no lo hemos tenido, porque no está en la comunidad cuando viene Jesús. Nunca lo sabremos, ni él ni los que siendo cristianos no están con quienes nos definimos discípulos de Jesús. Ya junto con sus hermanos que abrieron el corazón, exige pruebas, tiene dudas…, “si no veo en sus manos… si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. Gemelo de todos los que necesitan pruebas para creer”. Sabemos que, espontáneamente, sin meter los dedos ni meter la mano, dijo lo que todos decimos al ir a recibir a Jesús, “¡Señor mío y Dios mío!”.

    Feliz segundo Domingo de Pascua, felices “sin haber visto” con los ojos de la cara, pero sí con los mismos ojos que lo vieron los discípulos, los ojos de la fe. Santa María del Consuelo y de la Alegría nos llene de su gozo.

***

Hola, amigos. Cabe recordar que el lunes es el Patrón de la Co munidad Valenciana, San Vicente Ferrer. Es fiesta de precepto. Desde aquí felicitamos a todos los Vicentes, Sèntos y Vicentas, Que él nos eche un cable y rechacemos los miedos, las indiferencias, los personalismos, en fin, todo aquello que nos impida que Jesús esté presente entre nosotros porque somos más de tres; incluso creo que aunque me encontrara solo, le diría: Señor ven, apresúrate a socorrerme, y sé que Jesús NO FALLA. Feliç día de Sant Vicent! Gracias amigos. Un abrazo, Miguel J.  Mira

dilluns, 6 d’abril del 2026

LUNES DE PASCUA

 

            Hoy, lunes de Pascua de 2026, me he levantado, como aprendí hace muchos años allá en mi etapa universitaria, rezando el Regina coeli laetare, Aleluya”, y con el pensamiento puesto en qué conclusiones podríamos sacar de esta Semana Santa que nos condujo a la Misa de Resurrección, quiero decir: a los cimientos de nuestra fe, porque, con San Pablo (1 Corintios 15:14), tenemos asumido que si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. Y eso, a la vez, me ha llevado a preguntarme si realmente de esa fe ha nacido un verdadero compromiso fuertemente vinculante, fuertemente conducente a transmitir a los demás aquello en que decimos creer. Para fortalecer ese compromiso, el Sr. Abad, D. Camilo Bardisa, nos dio a los cofrades, hermanos y congregantes de nuestras asociaciones de fieles que salimos a la calle durante quince días al año a exponer nuestro bagaje, cumplimos este ideario: 

            -“Que cada cofradía sea un corazón que late.

            -Que cada portador sea un evangelio que camina.

            -Que cada paso sea una palabra de Dios hecha belleza...

            -Que nuestra  Semana Santa no sea solo tradición, sino encuentro.

            -No sea solo memoria, sino esperanza.

            -No sea solo arte, sino Evangelio vivo.

            Porque –siguió diciendo- “si alguna cosa he aprendido preparando este pregón, es que aquí, en esta ciudad nuestra, la fe no se explica, se vive”.

            Concluyo esta reflexión: ¿De verdad seremos capaces de llevar a buen fin ese ideario?

***


 

Hoy en la Misa se lee esta antigua secuencia    (joya literaria y teológica que data del siglo XI):

Ofrezcan los cristianos
Ofrendas de alabanzas

A gloria de la victima
Propicia de la Pascua

Cordero sin pecado
Que a las ovejas salva
A Dios y a los culpables
Unió con Nueva Alianza

Lucharon vida y muerte
En singular batalla
Y muerto el qué es la vida
Triunfante se levanta

¿Qué has visto de camino
María, en la mañana?
A mi Señor glorioso
La tumba abandonada

Los ángeles testigos
Sudarios y mortaja
Resucitó de veras
Mi amor y mi esperanza

Vayan a Galilea
Que allí el Señor aguarda
Allí veréis los suyos
La gloria de la Pascua

La gloria de la Pascua
Primicia de los muertos
Sabemos por tu gracia
Que estás resucitado

La muerte en ti no manda
Rey vencedor, apiádate
De la miseria humana
Y da a tus fieles parte
En tu victoria santa

¡Aleluya!

 

 

Saludos cordiales y Buena Pascua.
Vuestro, Miguel Mira

 


diumenge, 5 d’abril del 2026

RESURREXIT!!!

 

SÁBADO SANTO

 

            En la colegiata, la Vigilia Pascual se celebró con toda solemnidad a las ocho de la tarde. Tras la bendición del fuego, los numerosos asistentes, con su candela encendida, procesionamos hacia el interior del templo contestando a las tres aclamaciones del celebrante, el Sr. Abad. No describiré el ceremonial litúrgico, considerando que los amables lectores lo conocen; pero, en este caso, no puedo pasar por alto lo que sigue. Si bien es conocida la tradición cristiana de administrar el sacramento del bautismo en la Vigilia de Pascua a los bebés nacidos más o menos recientemente, también lo es que los catecúmenos adultos reciban ese día el bautismo, la confirmación y la primera comunión. Anoche yo no tenía idea de que hubiera un chico, Marc, que iba a participar en una hermosa ceremonia en la que él era protagonista por su personal decisión de integrarse plenamente en la Iglesia tanto al recibir el agua que limpia y da vida, siendo revestido con la vestidura blanca; al recibir el Espíritu Santo con la sagrada unción y, finalmente, el Cuerpo de Cristo.
            Nos enteramos de lo que iba a suceder cuando el Sr. Abad lo explicó en su homilía, dedicada en buena parte a dar la bienvenida a la Iglesia al neófito.

     Campanas, pues, al vuelo ¡Cristo ha resucitado!

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 

            Son ya unos cuantos en los que asisto al Encuentro Glorioso como representante de la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno, junto con mi amigo y también portador Paco Perales. Allí hemos estado a su hora, aunque hoy la salida de la procesión del Encuentro Glorioso de Cristo con su Madre María, dio comienzo tras unos minutos de espera. Fue buena la asistencia de fieles y el acto se desarrolló en ambas comitivas con entera normalidad. Tras la imagen de Cristo, presidió el Sr. Abad a quien acompañaba el presidente de la Cofradía. A la imagen de María Inmaculada la acompañaba el señor Cura Párroco, y las oportunas representaciones. Al encontrarse ambas imágenes en el lugar acostumbrado, sonó el vehemente cántico de Resurrección y, tras el júbilo del Resurrexit y el tintinar de muchas campanillas, las imágenes fueron conducidas hasta el templo parroquial, en donde se ha celebrado la eucaristía por las intenciones de la Cofradía de Cristo Resucitado y María Inmaculada.

            Así acabaron las celebraciones externas de nuestra Semana Santa, como así también las litúrgicas.

            Celebremos, pues, con alegre esperanza el Tiempo de Pascua, y que Dios nos guarde a todos.

            Regina coeli laetare…!!!

            Afectuosamente, Miguel Mira