Desde esta ventana, como sabéis, he procurado publicar aquellas noticias relativas a la religiosidad que entiendo ser de interés.
Por circunstancias de fuerza mayor, este año no me ha sido possible asistir a los actos de culto que se celebran en la Parroquia de Los Santos Juanes en honor a la Santísima Virgen de Fátima, muy participativos por cierto, y nuestro querido amigo Rafael Blesa nos ha enviado su crónica y su reportaje fotográfico, lo que es de agradecer y así lo hago. ¡Gracias Rafa!
Transcribo su escrito e intercalo alguna de sus fotos.
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Celebración del Triduo en honor a la Virgen de Fátima, Los Santos Juanes y el Cristo de la Salud.
Día 10 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor a los Santos juanes, presidida por el vicario D. Bruno Igor Oliveira.
Al finalizar se realizó el correspondiente sorteo de la imagen de clavarios de los “Joanets”.
Dia 11 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor al Cristo de la Salud, presidida por el párroco D. Raúl Jiménez.
Dia 12 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor a la Virgen de Fátima, presidida por el párroco D. Raúl Jiménez. Concelebraron el vicario D. Bruno y los sacerdotes D. Rafael Vaello y D. Francisco Ferrer Bravo (delegado de misiones y director diocesano de las Obras Misionales Pontificias en la archidiócesis de Valencia), que ejerció además de predicador.
En su homilía hizo hincapié en las palabras del Papa León de rezar por la Paz, por la paz del mundo, pero también por la Paz en cada uno de nosotros, en nuestras comunidades, en nuestras relaciones personales y en la Iglesia. “Sin paz no hay alegría”. Todo ello en relación con la petición de la Virgen de Fátima a los tres niños a los que se apareció a los que también pidió que rezaran el Rosario por la Paz. Pidió también por la Paz dentro de la Iglesia, buscando no la uniformidad, sino la tolerancia y comprensión, pues todos somos diferentes, pero debemos trabajar por lo mismo, y saber aceptar al otro; no se debe ceder ante la injusticia, ante el mal, pero debemos saber convivir y construir partiendo de la diversidad existente entre nosotros.Concluyó con la reflexión de que una buena oración es aquella que nos mueve a la acción, que no se queda en las palabras o los pensamientos, sino que nos conduce a trabajar por hacer un mundo mejor.
Durante la eucaristía se celebró la tradicional unción de enfermos, y al finalizar la misa se obsequió a los presentes con un rosario.
Por la tarde se vivió un momento de recogimiento con la Exposición del Santísimo, acto seguido la ofrenda de alimentos para Cáritas parroquial, y para finalizar tuvo lugar la tradicional procesión con las imágenes de los “Joanets” cuyas andas eran portadas por los niños y niñas de la parroquia con la ayuda de los juniors Llum i Sal; le seguía la imagen del Cristo llevada por feligreses, y cerraba la comitiva la Virgen de Fátima, llevada por varias mujeres de la Cofradía.
La procesión que se inició con alguna duda en cuanto a su participación, consiguió al poco tiempo ir nutriéndose de participantes que fueron agregándose, formando una comitiva mucho más que digna, siendo posiblemente la procesión más numerosa de los últimos años, con un centenar largo de integrantes sin contar la banda de música.
A la llegada de la Virgen al templo parroquial se disparó un pequeño castillo de fuegos artificiales para recibirla.
Todas las celebraciones contaron con la participación del coro parroquial, que dotó de gran solemnidad todos los actos. Y en cuanto a los sonidos se refiere, destacar dos novedades importantes de este año:1.- El día 12 se cantó por primera vez en nuestra parroquia la nueva canción creada para el centenario del Domund llamada “Envíame a mi”
2.- Todo el Triduo se celebró bajo el sonido de la campana que, restaurada recientemente, luce en lo alto de nuestro campanario, y cuyo eco se escuchó los tres días, siendo volteada manualmente por la colla de Campaners d’Albaida el día 12.
Hay que agradecer a la Cofradía de la Virgen de Fátima su trabajo y buen hacer para conseguir que estas celebraciones sean un verdadero encuentro de la Comunidad Parroquial, no limitándose su tarea a estos días del Triduo, sino que su presencia y dedicación a la parroquia es continua durante todo el año.
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Desde aquí, hemos de dar nuestra enhorabuena a la querida comunidad parroquial de ese Arrabal de nuestra ciudad, por su incansable actividad evangelizadora. Y como el bien es difusivo de suyo, ha de repercutir en la buena salud del conjunto al que pertenece este colectivo eclesial.
Saludos cordiales, Miguel Mira





