dimecres, 1 d’abril del 2026

UN COMENTARO y DOS PROCESIONES

 

INTRODUCCIÓN

 

            Al redactar esta entrada, aunque solo he de referirme a dos procesiones, las de lunes y martes de la Semana Santa, por la importancia del Jueves Santo, prefiero dar prioridad al comentario sobre el Evangelio de la “Misa in coena domini” para hablar a continuación de la Santa Cena y de Jesús de la Buena Muerta. Así pues, copio el texto de San Juan 13, del 1 al 15, relativo al lavatorio de pies y el comentario de D. Joaquín nÚÑEZ:

Misa en la Cena del Señor. La Iglesia nos propone el Evangelio de San Juan, 13, 1–15:

            Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la mesa y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿lavarme tú los pies a mí? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás más tarde. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Comprendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque os he dado, ejemplo para que como yo os he hecho, vosotros también lo hagáis.

 

Comentario

Por D. Joaquín Núñez Morant

 

    Quizá esperábamos que el Evangelio de hoy fuera la institución de la Eucaristía, del Pan y la Sangre de Jesús; san Juan, sin embargo, nos presenta a un Jesús “manso y humilde” (Mt.11,29), que manifiesta su donación, su servidumbre a sus discípulos. No es un mandato, es un testimonio. “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?”. ”Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y decís bien, porque lo soy”, “lavaos los pies unos a otros”.

    ¿Creéis que nosotros, seríamos capaces de lavarnos unos a otros, nosotros los que rezamos todos los días, mintiendo y diciendo sin rubor “perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”? ¿Lavando con cariño, igual que hace el Señor con nosotros, nuestros pecados, nuestras debilidades y las de los demás?

   A la mesa estaban recostados Pedro que lo negará, Judas que lo traicionará y lo venderá a sus enemigos, Tomás, que pedirá pruebas, y los demás, que llenos de dudas se admiran cuando el Señor se levanta, se quita la ropa y se queda con lo mínimo, como un esclavo que sirve. Los biblistas nos aclaran que Jesús, sin manto, como es lógico, se quita la ropa, la túnica, y queda con el mínimo de ropa, como un sirviente, y se ciñe un lienzo, como toalla, “hecha agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido”.

    Con esa desnudez, los biblistas nos enseñan que “el vestido de bodas que hemos de llevar” (Mt.22,1-14) carece de todo disfraz de bondad o virtudes que no se tienen, total desnudez de la verdad que somos, refiriéndose a esta Verdad que es Cristo y lo que hace con todos: Lavar, redimir, perdonar.

     La reacción de Pedro es un acto de soberbia, como cuando afirmamos que no tenemos pecado, cuando no pedimos perdón, “¿Lavarme los pies tú a mi?“, “No me lavarás los pies jamás”. Él y nosotros somos y seremos lavados por Jesús y aprenderemos a lavarnos unos a otros, “¿setenta veces?, no, setenta veces siete”, siempre que recemos el Padre nuestro y nuestra humildad sea ya capaz de decir con Pedro “no solo los pies, sino también las manos y la cabeza”.

    Terminando el evangelio de este Jueves Santo, el Señor nos advierte: “¿Comprendéis lo que Jesús ha hecho, manso y humilde, como siervo, como el ultimo? Que también decimos: “Señor y Maestro” hemos de limpiar, no solo nuestros pecados y debilidades, sino el de toda la comunidad. Nos hemos de presentar como Él, desnudos, pero desnudos de mentiras, de falsos perdones que los hacemos nuestros, tal y como hace Jesús para redimirnos.

    Hoy ya en el silencio de nuestra oración, si queremos centrarnos para dar gracias al Señor, leeremos el capítulo seis entero, del Evangelio de San Juan, llamado el del “Pan de vida”, donde Jesús afirma ser “el Pan vivo bajado del cielo”, “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Jesús lo dice con tanta exclusividad que provoca la huida de muchos discípulos.

    Pregunta a Pedro si también ellos quieren irse, Pedro responde: “Señor donde iremos si tú tienes palabras de Vida eterna”.

   Feliz Jueves Santo, que brilla más que el sol. Aprendamos a amarnos lavándonos unos a otros, sabiéndonos pecadores que necesitamos ser lavados, siendo veraces, alcanzado la alegría de quien se sabe amado y sabe amar.

    Que los discípulos que aprendieron a amar y ser amados con María Madre del Amor hermoso, intercedan por nosotros.

***

LUNES SANTO

 

     (Foto de Pere Pau Catena)        

     La Hermandad de la Santa Cena sufragó la eucaristía por la salud de sus enfermos y el eterno descanso de sus difuntos, con buena asistencia tanto de acompañantes como de cofrades, como también la hubo en la Procesión de Penitencia que se celebró después de la Santa Misa. Es de reseñar cómo en la homilía D. Raul Jiménez hizo expresa referencia a San Juan de Ribera, fundador de esta parroquia, enamorado de la Eucaristía y que a todas las parroquias que fundó en zona de moriscos las encomendó al patrocinio de Los Santos Juanes, dándose la feliz coincidencia de que en esta parroquia de Xàtiva, precisamente se honra aquella santa devoción de su fundador con el culto a la Cena del Señor, sagrado momento de la institución de la eucaristía.

       En esta ocasión la procesión recorrió un itinerario que comprendía distintas calles del Barrio Oeste, la mayoría dentro del ya amplio territorio de esta jurisdicción parroquial. También hubo mucha expectación en distintos puntos, pero… ¡hubo sorpresa!. Al pasar por la calle de La Beata Inés, cerca del puente, la procesión hubo de parar. Desde un balcón, alguien lanzó tres huevos sobre el trono, aunque solo uno, alcanzando el hueco de respiración del conductor, vino a impactar sobre su cabeza. Rápidamente, avisada la policía, dos números de la local acudieron y subieron al  piso de donde había partido el lanzamiento, lógicamente para instruir las oportunas diligencias. Si se trató de una gamberrada, mal está; pero, en cualquier caso, esperemos que ni pase de ahí ni vuelva a suceder acción tan incivil, denigrante y absurda. Después de unos minutos de espera, se reanudó el acto penitencial, volviendo hasta la sede con la presidencia formada como de costumbre, asistida del Sr. Cura Párroco y acompañada por la representación de la Hermandad de Cofradías, siendo la banda de música de Rotglá-Corberá la que cerró el cortejo.

    Acabo esta crónica apesadumbrado al tener que publicar una insensatez (si es que solo fue eso) y lamentando que de vez en cuando la incultura y/o la falta de educación y respeto muestren su zarpa.


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MARTES SANTO

Procesión de Penitencia de la Cofradía de Jesús de la Buena Muerte y  Nuestra Señora de la Esperanza

            Pienso que el esfuerzo que realiza la Junta Directiva con la necesaria colaboración de devotos y cofrades, no tiene equivalente respuesta el día emblemático del Martes Santo desde que se recuperaron para su veneración en la Parroquia de La Merced las imágenes que la familia Molina guardó después de la muerte de su promotor. No me resulta fácil escribir esta breve reseña sobre el desfile procesional de anoche, martes 31 de marzo; pero es mi compromiso informar desde esta modesta ventana sobre nuestra Semana Grande.

            Comenzó puntualmente la complicada y delicada salida

de los tronos, formando la procesión al resonar de los tambores de la Cofradía del Santísimo Ecce Homo, esta vez sin vesta pero con el logo de la asociación estampado discretamente sobre camisa negra. Tras los pendones, alrededor de sesenta fieles con cirio, el precioso trono de Cristo crucificado con las imágenes de la Madre, San Juan y la Magdalena, que a nadie dejan indiferente.

 

 Detrás, seis de las señoras de la Cofradía y dos directivos, formaban el acompañamiento de respeto. Sin solución de continuidad, una veintena de cofrades con vesta precedían el no menos hermoso trono de Nuestra Señora de la Esperanza, que también llevó acompañamiento de respeto de otras seis señoras a las que seguían presidente, clavariesa y el Padre Bruno en la presidencia principal. No haré más comentario. 

 

La procesión discurrió con la seriedad, respeto, orden y devoción debidos, siendo para mí, personalmente, una satisfacción que las marchas procesionales fueran interpretadas por la banda de La Nova.

            Eso sí: es de agradecer que la cofradía cuide con el requerido celo el desfile y, en especial la correcta formación de los cofrades con vesta.

            Como uno en los actores en aquellos hechos que permitieron la recuperación de las imágenes, me emociono al rezar una breve oración a su paso y pido para que Cristo y la Madre de la Esperanza nos cuide y conserve esta tradición expresiva de nuestra fe y que nos la aumente.

    Saludos cordiales, M.  Mira 

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(Fotos de Rafa Blesa)

  

    

 

 

dilluns, 30 de març del 2026

...Y SE MULTIPLICAN LOS ACTOS

 

I

 

Jueves de Pasión de 2026.

Traslado del Santísimo cristo de la Expiración

            Turnaba para celebrar el traslado de la imagen de clavarios la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, “El Cachorro” y, puntualmente, inició su itinerario a las nueve y media de la noche. Ya de entrada, debo poner de manifiesto la grata impresión que me produjo el observar el buen orden del desfile procesional, precedido de la muy  nutrida banda de tambores de La Dolorosa, pendones y estandarte de la cofradía, seguidas de un buen número de acompañantes con cirio. También numeroso fue el grupo de cofrades con la vesta tradicional,  bien ordenados, aunque, como ocurre en  la mayoría de hermandades, sin la separación deseable entre ellos. Detrás, formaban cuatro penitentes con vesta cubierta por capa azul de una cofradía invitada: “Cristo de la Expiración y Virgen del Patrocinio de Ontinyent” y, aun siendo pocos, destacaban por ese modo de desfilar que para nosotros desearíamos, al igual que ocurrió en el traslado de El Sepulcro con sus invitados. De otra parte, Me sorprendió positivamente que, sin solución de continuidad y precediendo a la imagen, formaba un numeroso e inclusivo grupo de portadores con su particular uniformidad. Se trataba de mucha gente joven, tanto hombres como mujeres. Acompañó en la parte musical la banda de música de Banyeres de Mariola. Como acostumbran, los veinte costaleros elevaron al cielo a su Cristo tantas veces como lo ordenara el jefe de anda; y, principalmente las marchas Mater Mea o  El Cristo del Cachorro les incitaron al clásico zarandeo de la imagen, aplaudido por la gran cantidad de gente expectante. De pronto, el grupo del relevo, chicos y chicas e incluso los cofrades invitados, se desplazaron rápidamente hacia la imagen y,  a la altura de la sede de la S. M. La Nova, se realizó impecablemente el cambio; y lo curioso fue que al atacar la banda la marcha del Cristo de los Gitanos, esta gente joven superó en entusiasmo a quienes acababan de relevar, acunando vigorosa y acompasadamene ente a Cristo. Calló la música y sonó el sentido lamento de una saeta arrancando el aplauso del gentío.          Detrás de la imagen, formaba presidencia un grupo de señoras,   y el presidente, los clavarios entrante y saliente, un representante de la cofradía invitada y el Diácono de la Colegiata.

            Los representantes de la Junta Rectora  de la Hermandad de Cofradías, al completo, cerraban la comitiva y, finalmente, la banda de música.

            Aquí cierro el comentario de este acto ya tradicional y arraigado en nuestras costumbres, las de Xàtiva, tan peculiares a veces en su desarrollo.  Por supuesto, no voy a entrar ahora en análisis socio-religiosos, porque no es éste el lugar ni me considero doctor en la materia, lo que no sería óbice para profundizar, en general, sobre el sentido de aquello que más importa. ¿De verdad estamos evangelizando o tenemos en mente otras cosas? Sabemos que todo es mejorable y sé que en nuestras asociaciones hay directivos que se desviven por intentar mejorar lo mejorable. El Santísimo Cristo de la Expiración, con su rostro levantado clamando al Padre, nos encomiende a Él para que guarde y aumente nuestra fe.  

            Escribo esto el Viernes de Pasión. Por tanto, a la tarde pretendo escuchar el concierto del Cor de la Comunitat Valenciana en la Iglesia de San Pedro; y después procuraré ver el traslado de Nuestra Señora de los Dolores.  

***

II

VIERNES DE PASIÓN

1

El concierto

              Foto Rafa Blesa

En la Iglesia de San Pedro, a las ocho de la tarde, ocupado al completo todo su aforo, dio comienzo el Concierto ofrecido por el Cor de la Generalitat y Orquesta La Dispersione, en el que disfrutamos del siguiente programa:

            La primera parte estuvo dedicada a dos autores del barroco  valencianos (ss XVII/XVIII):

            -Corrente italiana, y Gallardas de primer tono, de J.B. Cabanilles.

            -In memoria aeterna, de J. B. Comes.

 Ocupó el tiempo de la segunda parte una Misa de Requiem, de Joan Gilles, compositor francés de la misma época.

            Fue un gozo poder escuchar este extraordinario concierto, preparado por los directores Joan B. Boils (orquesta) y Jordi Blanch (coro), si bien el conjunto fue dirigido por el primero. 


2

Traslado de Nuestra Señora de los Dolores

              La Piedad. Esa pequeña pero encantadora imagen de clavario de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores anduvo en procesión a brazos de sus portadores por las calles de la ciudad con destino a la custodia y veneración del clavario entrante

            La Piedad es la XIII Estación del Vía Crucis: El Descendimiento. Jesús muerto en brazos de su Madre.- Elevemos la mirada hacia Cristo y pidámosle: “Señor, que los frutos de tu redención desciendan sobre mi alma”.  

Fotos Rafa Blesa

III

 

SÁBADO DE PASIÓN

 Traslado del Santísimo Cristo de la Flagelación, “La Columna”

             Abría paso la banda de bombos y tambores de una cofradía invitada, cuyos miembros desfilaron con vesta y capirote.

            Después de una discreta participación de devotos con cirio, al toque de una campana hicieron camino penitencial anónimo los seis portadores de cruces, más otros con faroles, descalzos la mayoría, y otros arrastrando cadenas sujetas a sus tobillos, formando un grupo bastante  numeroso. Éstos dieron paso a otro grupo de cofrades con vesta y verduguillo bien ordenados, tras los cuales desfiló la imagen de clavario de Jesús atado a  la columna. La presidencia, todos con sus varas, incluso el Sr. Abad y el diacono, cerraba el cortejo. A la banda de la S. M. La Nova le correspondió esta noche la animación musical con las clásicas y tradicionales marchas.

IV

Domingo de Ramos

1

La entrada de Jesús en Jerusalén

 

            Después de la bendición de palmas y ramos, con extraordinaria participación de fieles, la mayoría con niños o niñas, y una numerosa asistencia de cofrades, movió inevitablemente mis recuerdos de bachiller, cuando al fundarse esta cofradía, éramos los alumnos mayores del Instituto José de Ribera (todavía en la casona palacio del Arzobispo Mayoral) nos encargábamos de portar la imagen de Jesús a su entrada en Jerusalén. Entonces La Burreta todavía se guardaba en el Colegio de las Dominicas, las vestas no llevaban capa, participaban todos los colegios de la ciudad y se cantaban los himnos propios de esta fiesta. ¡Oh tempora…! De mi generación ya quedamos pocos y de los maestros de la época, que yo sepa, sólo el Hermano Mayor de la cofradía, mi amigo D. Luís Martí Cuerpo, hoy desfilando en la presidencia. Aunque aquellos años dieron paso a una obligada resiliencia y readaptación, el resultado visible es esperanzador y evidencia la excelente labor que se está realizando por los actuales directivos, ya veteranos algunos, pero constantes en su esfuerzo. Ánimo, pues. La señora presidenta y el Hermano Mayor, el Sr. Abad y el diácono y, detrás, la Hermandad de Cofradías, cerraban un larguísimo desfile para la satisfacción de quienes hacen posible que Xàtiva viva la Semana Santa con orgullo, religiosidad, seriedad y actitud testimonial en la Pasión del Señor. En la parte “percutiva” Rytmus pone la guinda de una interpretación sin estrépitos innecesarios, estilo que transmite a la banda de la propia cofradía; y hoy la imagen fue portada al compás marcado por La Primitiva setabense, que incluso permitió a los portadores un escarceo a su paso por la Alameda tratando de remedar ese balanceo rítmico que gusta tanto y es patrimonio de otra Cofradía. Ya saben. Pero esta anécdota no ha desmerecido en absoluto la procesión de La Burreta. 

2

Procesión de Las antorchas

             Pocos minutos después de las diete y media de la tarde, se formó esta procesión para el traslado del Santísimo Cristo de la Palma, titular de la Cofradía Decana junto con nuestra venerada Virgen de la Soledad, abriendo camino una sección de percusión de la Academia Rytmus, un discreto acompañamiento de devotos con cirio, y, tras los pendones, un numeroso grupo de cofrades con vesta y varias señoras camareras dela Virgen. Todos con un ramillete de flor y algunos con velas. Tras este grupo, formaba el de los portadores de antorchas. Los partícipes desfilaron en respetuoso silencio, pero, como es  nuestra costumbre sin la deseable separación entre ellos. Me dirán ustedes que soy el “erre que erre”, pero no es una opinión es la constatación de un hecho que se da en la mayoría de desfiles procesionales de esta ciudad ¿Qué es un déjà vi”? Efectivamente, pero no me cansaré de reiterar esta obviedad.

            La imagen de Cristo iba precedida del clásico motete, siendo de destacar que sus integrantes desfilaron en correcta formación para agruparse tan solo en el momento de cantar. ¡Qué gozada! Gracias hemos de dar a este grupo por su constancia y el innegable interés de su director en conservar esta rica y solemne tradición, tesoro de nuestra Semana Santa. Al Santísimo Cristo, con sus portadores y clavariesas alternando en su llevaza, les acompañaba el Sr. Abad.

***

2

Traslado de la Imagen de clavarios de Jesús Nazareno

 

            A las diez y cuarto de la noche, quizás un par de minutos después, también fue Rytmus quien abrió marcha para recorrer un itinerario trazado por la parte media-alta de la ciudad, con escasa expectación, salvo a la salida y final del desfile procesional. Como estamos viendo en los traslados el acompañamiento de devotos/invitados no ha pasado de discreto; en  nuestro caso no fue distinto. Nos satisfizo anoche la buena participación de hermanos portadores, incluido un sensible aumento de jóvenes cofrades. Tanto es así que me place reseñar que por la mañana a la Procesión de Las Palmas acudieron y participaron seis pendonistas. Tampoco puedo obviar la presencia de una figura clásica en nuestras procesiones. Ya saben ustedes, Isaac; pero esa vez representada por nuestro jovencísimo hermano portador, 

 

Ariel (en procesión, nuestro bíblico Isaac)

hilo de la clavariesa Flavia Mora, junto al jefe de anda, ordenando, a toques de la campana sorda la parada o reanudación de la marcha de las andas. Tras la imagen, el vicario y el diácono de la colegiata y, presidiendo, con el Sr. Abad, nuestra Presidenta y la Señora Clavariesa. La representación de la Hermandad de Cofradias, al completo, y el acompañamiento musical a cargo de La Nova.

(La foto es de Elena Pascual)) 

***

Agradezco  la atención que le prestáis a estos escritos. La próxima entrada se publicará el miércoles con los comentarios a las proesiones de la Santa Cena del Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Señora de la Esperanza, así como las reflexiones de D. Joaquín Núñez al Evangelio del Jueves Santo. Vuestro, Miguel Mira

dijous, 26 de març del 2026

SEGUIMOS EN CAMINO...

 

I

Procesión Silenciosa

El martes, 24 de marzo, a la hora programada, en orden y riguroso silencio, precedido por un timbal, un buen grupo de fieles acompañó a Cristo Crucificado, llevado a hombros por los cofrades de la Buena Muerte, con sus hábitos blancos, por el itinerario de costumbre. Acompañó la representación de la Hermandad de Cofradías al completo y tan solo queda reseñar como una mera curiosidad la rapidez con que se cubrió el recorrido puesto que no llegó a una hora.

II

Quinta Misa Estacional

                     Miércoles, 25 de marzo, Fiesta de la Anunciación o de la Encarnación.

            Esta última de las eucaristías interparroquiales de Cuaresma se ha celebrado en la Insigne Iglesia Colegial-Basílica de Santa María de la Asunción.

             La asistencia fue buena, aunque no tanta como para llenar el templo, pero esto es previsible un miércoles a las ocho de la tarde. El aforo de La Sèu no es comparable al de las demás parroquias de la ciudad. Digamos, pues, que la concurrencia fue eso, buena. Animó la celebración el coro, acompañado por el órgano. Presidió el Sr. Abad mitrado y concelebraron el cabildo colegial y los demás sacerdotes de la ciudad, asistidos del diácono permanente. Así pues, misa solemne en día tan significativo, en que era nuestra madre, María, la principal referencia y en ello basó fundamentalmente su homilía D. Camilo, destacando, en resumen, cuál y cuánto fue el amor de Dios Padre hacia la humanidad, tanto como para decidir encarnarse y abajarse a ser uno igual a nosotros y dar su vida por salvarnos de nuestros olvidos y nuestras traiciones, a pesar de las cuales nunca dejará de amarnos; y, claro es, actualizó el interrogante: ¿Correspondemos nosotros a ese amor? No faltó la referencia a la satisfacción que produce ver unidos en una misma solemnidad a los fieles que peregrinamos en Xàtiva, orando juntos a nuestro Dios.

            Dado que este día era el último del triduo al Santísimo Cristo de la Expiración, “El Cachorro”, acabó la misa rezándose el ejercicio propio y, finalmente, se cantó el himno a la Virgen de la Seo.

III

Vía Crucis Público

     

 

 El mismo miércoles, a las 22’30 h., presidido por el Santísimo Cristo de la Palma, se inició el rezo del Camino del Calvario en la Iglesia de San Francisco. Hubo novedades este año. Así, durante todo el itinerario, nos acompañó un coro de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, cantando acompañados de varias guitarras distintas canciones alusivas todas ellas a la pasión del Señor; la Hermandad de Cofradías estuvo representada por miembros de la Junta Rectora o cofrades que les suplían portando en sus manos una luminaria encendida, quienes caminaron precediendo a Cristo en la cruz, acompañada esta venerada y entrañable imagen por sus cofrades con los cuatro faroles barrocos y,

 

 tras el Cristo, el Sr. Abad y el diácono. Se cambió el recorrido respecto al de años anteriores, alargándolo para rezar una sola estación en cada parada y llegar por Clérigos a la Plaza de la Trinidad y seguir por Moncada hasta San Francisco. Hubo mayor asistencia de fieles que en ocasiones pasadas; a pesar de la presencia del coro, solo se aminoró relativamente el murmullo de los asistentes, pero algo es algo. Es de esperar que vayamos superando esta incidencia. La megafonía funcionó algo mejor que en anteriores actos; ciertamente, al Sr. Abad se le escuchó perfectamente y al amigo Paco, el diácono, también. Las reflexiones que leyeron los lectores asignados por cada parroquia no se  escucharon con la misma claridad.  Me agradó la elección de los respectivos textos que se proclamaron, porque, siendo breves, su mensaje reflexivo se captó y pudo interiorizarse sin duda. A los asistentes se nos obsequió con un llavero del que pende una pequeña cruz de madera orlada de metal unida a él con un cordoncillo morado. Como dijo D. Camilo al finalizar y después de dar  las gracias a la organización y a todos los participantes: “A l’any que ve, mes i millor…!”.

            Por lo que a mí respecta, aunque de hogaño tengo pocas quejas, es evidente que ya me pesan los años y me cansé.

            Haciendo caso a D. Camilo, está bien, que no cese el amejoramiento. Bien por la Comisión    de Vía Crucis.

*****

EN OTRO ORDEN DE COSAS

Nuestro amigo y colaborador D. Joaquín Núñez nos propone una reflexión sobre el Evangelio “de la procesión de las palmas”, conforme al texto de

Mateo 21, 1-11, copio de la Biblia de Jerusalén:


 

    “Cuando se aproximaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces envió Jesús a dos discípulos
diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis una borrica atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice algo, diréis: “El Señor los necesita”, y enseguida los devolverá.”
            Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta:
            Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo.
            Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: trajeron la borrica y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima.
            La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. “¿Quién es éste?”, decían. Y la gente decía: “Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.”

COMENTARIO

(Aclaración inicial.- Siempre que he predicado este Evangelio, al leer la Pasión, dejo un momento de silencio; ya la viviremos y comentaremos el Viernes Santo).

En la entrada de Jesús en Jerusalén, hay tal densidad de valores teológicos confundidos con la fiesta y distintas tradiciones, que emborronan la realidad del sentir de Jesús, en un momento como fue el de la decisión de dejarse en manos de sus enemigos. Aquí aparece un divorcio entre lo que vive Jesús y los que le reciben como rey victorioso. Una cosa es la vivencia o la expectativa de los que esperan a un libertador de los romanos y otra lo que Jesús, realmente, está viviendo.

San Mateo nos describe que “Cuando se acercaban y llegaban a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó a dos discípulos diciéndoles... “encontrareis… una borrica atada con su pollino…”, algo que aparece en boca del profeta Zacarías (9,9)….“desatadlos y traédmelos”. Es hermoso que los biblistas nos describan las dos palabras. Betfagé significa “casa de los higos verdes”, equivale a una comunidad cristiana, lo cual se opone a la “higuera maldita por no tener fruto”, que representa el Templo adonde llegó Jesús para expulsar a vendedores y cambista; Templo de grandes hojas: inciensos, sacrificios, y grandes ofrendas, pero sin los frutos que espera el Señor. ¿Somos higueras fecundas o estériles?, muchas veces esos son tristemente nuestros cultos.

En este día, Jerusalén está lleno de peregrinos y nuestras plazas y calles de una gran alegría, una fiesta de los niños, los peregrinos y nuestras parroquias cantan junto a aquellos que esperaban un Mesías-Rey.

Jesús entra sobre una borriquilla y su pollino, no entra sobre un caballo como siempre se quiso, del modo que los Reyes de Israel soñaban, es decir,  con los caballos que venían en los grandes ejércitos de los grandes reinos circundantes de quienes fueron esclavos. El libro del Deuteronomio nos describe cómo ha de ser un Rey de Israel, refiriéndose al Rey Salomón, “no venderá a sus hermanos para comprar caballos”. Jesús subido a una borriquilla afirma su realeza según la voluntad del Padre. ¿Qué realeza celebramos junto con “la multitud que cortaba ramas de los árboles, alfombrando la calzada” al grito de “Viva el hijo de David”, y que para ellos es el “profeta de Nazaret?”

Hemos de destacar lo que significa que los Apóstoles, “echaron encima de la Borrica sus mantos”. El manto tenía un gran significado para un judío, porque significa identidad y protección (1 Sam 28; y 1), o (Ex. 22,25); se podía dejar como prenda pero para devolverla la al atardecer. Recordemos al Ciego de Jericó (Lc.18,35-43), al abandonar su manto, para ir detrás de Jesús, lo que simboliza dejar atrás su vida de ciego y seguir a Jesús (Mc.10,50): “ tiró su manto, dio un salto y se acercó a Jesús”.

Encontramos con toda claridad, cosa que habitualmente no se destaca,  esos dos grupos: un gentío que hoy grita “¡bendito el que viene en nombre del Señor!” y que mañana dirá “¡Crucifícalo!”.

En esta procesión, ¿acompañamos al grito de Hosanna al Hijo de Yahvé?, ¿o como los Apóstoles, que ponen sus mantos a lomos de la borrica uniéndose a la vida de Jesús, nos lleve allá donde quiera que Él vaya?.

Creo que es necesario que de una vez por todas entendamos qué significa para nosotros la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, saliendo de Betfagé, Higuera de higos verdes, que nos hablan de esperanza, de una comunidad viva, para ir a la Ciudad del Templo, higuera frondosa de grandes hojas pero estéril, llena de ritos infecundos que Dios se resiste a soportar, que Jesús maldijo (quizá su única maldición) (Mc.11:12-25, y (Mt.21:18-22).

Feliz Domingo de Ramos o Palmas; pongamos nuestros mantos, nuestras vidas, sobre la borrica, trono humilde de nuestro Rey, y digamos con Tomás: “Vayamos a morir con Él”; un morir a un manto viejo, a una vida de ciegos, y vivir una vida que da vida. Que María madre de Amor y Misericordia nos acompañe.

(Fotos: Lola Novella y Rafa Blesa) 

***

Trataré de publicar lo más puntualmente posible los sucesivos actos de la extensa programación a desarrollar en estas dos semanas. Saludos cordiales, Miguel  Mira