dilluns, 19 d’octubre del 2026

"LA TRAMPA"

 

ADENDA

AL DOMMINGO XXIX (A) bis

 

            Por razones que desconozco, el pasaje del Evangelio a leer el domingo último era el que ofrecimos en la entrada anterior con el comentario de nuestro amigo y colaborador D. Joaquín Núñez. Sin embargo, en la Misa de ayer se leyó el que conocemos sobradamente, relativo a la trampa en que fariseos y herodianos quieren enredar a Jesús.

            Por ello, como lo que abunda no daña, me permito ofreceros un comentario relativo a este significativo relato evangélico ed San Mateo, 22, 15-22.

Resumen:

Los fariseos se unen a los herodianos para tender una trampa a Jesús y preguntarle si es lícito pagar el impuesto al César. Jesús, pidiendo un denario y señalando la imagen del emperador, pronuncia su célebre frase: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

           


            El texto que se nos propone nos confronta con una verdad fundamental: Dios es el único Señor de la historia. Ningún poder político, económico o social terrenal puede suplantar la soberanía divina. Sin embargo, esto no nos aísla de la realidad social, sino que nos compromete a vivir en ella con una profunda coherencia de fe.

            Este pasaje nos muestra una de las trampas más astutas hechas a Jesús. Los fariseos (nacionalistas en contra de Roma) y los herodianos (colaboracionistas con el Imperio) se alían para arrinconarlo. Si respondía que "sí" al impuesto, el pueblo lo consideraría un traidor a Dios; si respondía que "no", las autoridades romanas lo detendrían por rebelión.

            Jesús desmonta la trampa con sabiduría divina:

El valor relativo del dinero ("Lo del César al César"): Al pedir la moneda (están usando la del Imperio), Jesús les hace ver que ellos, al usarla,  participan de los beneficios económicos y políticos del Estado (carreteras, orden, comercio, bienestar, es decir, de aquello que el emperador está obligado a procurarle al pueblo en paga por su aportación al fisco). Por ello, cumplir los deberes ciudadanos de justicia y orden social es legítimo. El estado tiene su autonomía legítima.

            De otra parte pone de manifiesto el valor absoluto de la persona ("A Dios lo que es de Dios"): La habilidad argumental de Jesús va mucho más allá. La moneda lleva grabada la cara del César porque le pertenece al Estado. Pero, ¿dónde está grabada la imagen de Dios? En el ser humano (Génesis 1, 27: «Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.»). Por lo tanto, mientras que al Estado se le puede pagar un impuesto material, el ser humano entero (su alma, su conciencia, su dignidad y su vida) le pertenece solo a Dios –incluido el César-.

            Así pues, el cristiano debe ser un ciudadano responsable y constructivo, pero su lealtad absoluta y última es hacia el Creador.

            Consecuentemente, la dignidad humana no se negocia: El César (el Estado o los poderes económicos) a menudo intenta adueñarse de las personas, tratándolas como meras mercancías o herramientas de producción. Jesús nos recuerda que, dado que llevamos el sello de Dios, nuestra dignidad es inalienable.

            Al cristiano se le exige coherencia porque no vive en una burbuja. "Dar al César" significa trabajar por el bien común, pagar impuestos justos, respetar las leyes y construir una sociedad más fraterna desde las responsabilidades cotidianas, pero siempre iluminado por la luz del Evangelio.

           

            ( Podría callar y firmar el comentario así por las buenas; pero la verdad es que estas consideraciones las he entresacado de un amplio comentario sobre las lecturas de ese domingo XXIX del ciclo A, que he encontrado en la IA y me ha parecido muy acertado. Espero que sea provechoso)

 

            Saludos cordiales, Miguel Mira

            19 de octubre de 2026«Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.»

dijous, 15 d’octubre del 2026

¡Señor, sálvame!

 

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo A)   San Mateo14, 22-33

TEXTO 

      En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vela de la noche, Jesús vino a ellos caminando sobre el mar.Y los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron, diciendo: «¡Un fantasma!» Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: «¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!» Entonces le respondió Pedro, y dijo: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.» Y él dijo: «Ven.» Y descendiendo Pedro de la barca, caminaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: 

«¡Señor, sálvame!». Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? » Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.»           

Comentario

Por D. Joaquín Núñez Morant 

            Este evangelio se nos presenta hoy por algo muy concreto. La oración de Jesús al Padre y la oración de Pedro son la clave de todo el pasaje. La Iglesia, desde el principio, ha distinguido los rezos mecánicos o de cariz judaizante de dos realidades hondas: por un lado, la oración a la que Jesús se dedica retirándose a solas para hablar con su Padre; por otro, la oración sencilla y directa de Pedro cuando clama: "Señor, sálvame", que es una súplica urgente y personal.

Si repasamos las páginas del Nuevo Testamento, vemos que los apóstoles le piden a Jesús que les enseñe a orar. Su respuesta fue: "Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre..." y lo que sigue. Sin embargo, nosotros a menudo hemos convertido esa oración modelo en un simple rezo repetitivo, perdiendo de vista que se trata del guión y el espíritu para dialogar con Dios nuestro Padre que está en el cielo. El día de Pentecostés, la comunidad, la Iglesia, está en oración en el momento de la venida del Espíritu Santo, en una oración comunitaria y de contemplación ante la Muerte y Resurrección de Jesús. En los Santos Padres hay cientos de citas que nos muestran cómo, desde el principio, la Iglesia ora a Dios imitando a Jesús. Como recogen los Hechos de los Apóstoles (Hch. 2, 42): "Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones". No se trata de la vivencia aislada de un místico, sino de las oraciones de la comunidad.

Los testimonios bíblicos y patrióticos que poseemos hablan siempre de comunidades en oración. En el pasado hemos contado con paraliturgias donde todo estaba tan estructurado que apenas había ocasión para la vivencia personal. Hemos ensayado mil formas que a veces han decaído por resultar inefectivas, tanto a nivel comunitario como personal.

Necesitamos una pastoral en la que se enseñe a orar, y la única forma de aprender a orar es orando, empezando muchas veces en pequeños grupos. Se aprende diciendo con Santa Teresa: "Él me mira y yo le miro". En total silencio, con humildad, sin pretender oír voces extraordinarias. Dios se manifestará; nosotros no podemos dirigir el encuentro. Es Dios quien nos encuentra en nuestro silencio. No somos nosotros, con nuestra "escandalera" de peticiones —pidiendo lo que creemos que nos conviene y lo que no—, los que llevamos la batuta; eso se convierte a veces en un mareo donde no oímos a Dios, sino que nos oímos a nosotros mismos. Eso no es orar, es reflexionar con uno mismo y buscarse la propia solución. Hay que orar abriéndose a la bondad de Dios con toda humildad y aprender a escuchar Su lenguaje. A veces nos dará miedo; oiremos o intuiremos algo de lo que somos capaces y eso nos asustará. Pero entonces Jesús nos dirá: "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!", estoy a vuestro lado. Como a Pedro, siempre nos asaltará la duda, y siempre diremos: "Señor, sálvame", para concluir con amor tomando su mano y confesando: "Tú, Señor, eres el Hijo de Dios".

Feliz domingo. Que nuestra oración, comunitaria y personal sea el encuentro con el buen Jesús, motivo de nuestra alegría y nuestra ilusión. Que la Madre del Amor Hermoso nos lleve de su mano.

 

 

 

dimecres, 14 d’octubre del 2026

FÁTIMA

 

 

            Desde esta ventana, como sabéis, he procurado publicar aquellas noticias relativas a la religiosidad que entiendo ser de interés.

            Por circunstancias de fuerza mayor, este año no me ha sido possible asistir a los actos de culto que se celebran en la Parroquia de Los Santos Juanes en honor a la Santísima Virgen de Fátima, muy participativos por cierto, y nuestro querido amigo Rafael Blesa nos ha enviado su crónica y su reportaje fotográfico, lo que es de agradecer y así lo hago. ¡Gracias Rafa! 

            Transcribo su escrito e intercalo alguna de sus fotos.

***

Celebración del Triduo en honor a la Virgen de Fátima, Los Santos Juanes y el Cristo de la Salud. 

Día 10 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor a los Santos juanes, presidida por el vicario D. Bruno Igor Oliveira.

 


Al finalizar se realizó el correspondiente sorteo de la imagen de clavarios de los “Joanets”. 

Dia 11 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor al Cristo de la Salud, presidida por el párroco D. Raúl Jiménez. 

Dia 12 de octubre. Se celebró la solemne misa en honor a la Virgen de Fátima, presidida por el párroco D. Raúl Jiménez. Concelebraron el vicario D. Bruno y los sacerdotes D. Rafael Vaello y D. Francisco Ferrer Bravo (delegado de misiones y director diocesano de las Obras Misionales Pontificias en la archidiócesis de Valencia), que ejerció además de predicador.

             En su homilía hizo hincapié en las palabras del Papa León de rezar por la Paz, por la paz del mundo, pero también por la Paz en cada uno de nosotros, en nuestras comunidades, en nuestras relaciones personales y en la Iglesia. “Sin paz no hay alegría”. Todo ello en relación con la petición de la Virgen de Fátima a los tres niños a los que se apareció a los que también pidió que rezaran el Rosario por la Paz. Pidió también por la Paz dentro de la Iglesia, buscando no la uniformidad, sino la tolerancia y comprensión, pues todos somos diferentes, pero debemos trabajar por lo mismo, y saber aceptar al otro; no se debe ceder ante la injusticia, ante el mal, pero debemos saber convivir y construir partiendo de la diversidad existente entre nosotros.

            Concluyó con la reflexión de que una buena oración es aquella que nos mueve a la acción, que no se queda en las palabras o los pensamientos, sino que nos conduce a trabajar por hacer un mundo mejor. 

Durante la eucaristía se celebró la tradicional unción de enfermos, y al finalizar la misa se obsequió a los presentes con un rosario.

 

Por la tarde se vivió un momento de recogimiento con la Exposición del Santísimo, acto seguido la ofrenda de alimentos para Cáritas parroquial, y para finalizar tuvo lugar la tradicional procesión con las imágenes de los “Joanets” cuyas andas eran portadas por los niños y niñas de la parroquia con la ayuda de los juniors Llum i Sal; le seguía la imagen del Cristo llevada por feligreses, y cerraba la comitiva la Virgen de Fátima, llevada por varias mujeres de la Cofradía.

            La procesión que se inició con alguna duda en cuanto a su participación, consiguió al poco tiempo ir nutriéndose de participantes que fueron agregándose, formando una comitiva mucho más que digna, siendo posiblemente la procesión más numerosa de los últimos años, con un centenar largo de integrantes sin contar la banda de música.

            A la llegada de la Virgen al templo parroquial se disparó un pequeño castillo de fuegos artificiales para recibirla.

 Todas las celebraciones contaron con la participación del coro parroquial, que dotó de gran solemnidad todos los actos. Y en cuanto a los sonidos se refiere, destacar dos novedades importantes de este año:

1.- El día 12 se cantó por primera vez en nuestra parroquia la nueva canción creada para el centenario del Domund llamada “Envíame a mi”

2.- Todo el Triduo se celebró bajo el sonido de la campana que, restaurada recientemente, luce en lo alto de nuestro campanario, y cuyo eco se escuchó los tres días, siendo volteada manualmente por la colla de Campaners d’Albaida el día 12.

Hay que agradecer a la Cofradía de la Virgen de Fátima su trabajo y buen hacer para conseguir que estas celebraciones sean un verdadero encuentro de la Comunidad Parroquial, no limitándose su tarea a estos días del Triduo, sino que su presencia y dedicación a la parroquia es continua durante todo el año.

***

            Desde aquí, hemos de dar  nuestra enhorabuena a la querida comunidad parroquial de ese Arrabal de nuestra ciudad, por su incansable actividad evangelizadora. Y como el bien es difusivo de suyo, ha de repercutir en la buena salud del conjunto al que pertenece este colectivo eclesial.

            Saludos cordiales, Miguel Mira