dimecres, 18 de març del 2026

IV ESTACIONAL - V DOMINGO

 

     Antes de pasar la crónica de la IV Misa Estacional y el comentario al Evangelio del próximo domingo, debo anunciar: 

 

 El viernes 20 de marzo comienza el TRIDUO a NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO en la Ihlesia de San Francisco. Viernes a las 19 h. y tanto sábado como domingo a las 19'30 h..

 

CUARTA MISA ESTACIONAL.

Parroquia DE  Nuestra Señora de la Merced y Santa Tecla

Lunes, 16 de marzo de 2.026.

NUESTRA sEÑORA DE LA mERCED            

 Esta celebración, prevista para el miércoles, como las demás, se consideró más oportuno trasladarla a hoy, lunes, dado que el día 18 es víspera de San José y convenía mantener el culto de precepto, acertadamente. Así pues, concurrimos a la Parroquia de La Merced un aceptable número de fieles.

            Con el canto “Caminaré en presencia del Señor…” acompañó la procesión de los sacerdotes concelebrantes, asistidos del diácono, hasta el altar y comenzó la Santa Misa, que fue ofrecida por el alma del recién fallecido D. Joaquín Pascual, que fue rector de esta parroquia, siendo vicario D. Rafael Vaello; y a D. Rafael le corresponderá, en la fecha que se señale, presidir el funeral por el bueno y recordado D. Joaquín. Animó la eucaristía el coro, que nos ayudó a rezar con su bien afinado canto. De la homilía que nos dirigió D. Raul, destacaré  cómo hizo hincapié en la necesidad de que con nuestros signos den buena cuenta de nuestra fe y del amor a los otros; pero también, como dijo, refirió los puntales de la regla mercedaria, que se sustenta sobre los pilares de la oración, la formación y el actuar, además de la redención, pues, como es sabido, el carisma de la orden mercedaria fue la redención de cristianos esclavizados.  Me llamó la atención que entre las ofrendas uno de los oferentes llevaba un bastón de peregrino, como símbolo de nuestro peregrinaje hasta a Pascua; pero también cómo otra oferente presentó lo que llamaron un sudario, en recuerdo del que envolvió a Nuestro Señor. Y me sorprendió porque era una especie de vestidura morada, cuando sabeos cómo era –es-  la síndone.

            

"POR VUESTRA SANGRE PRECIOSA..."

     Finalmente, como también en La Merced, como ocurrió en San Pedro, se está celebrando el novenario al Santísimo Ecce Homo, se rezaron las oraciones propias del día y se cantaron los gozos, preciosa y antiquísima composición, cuyo texto es del padre
mercedario Francisco Martinez Albalat (siglo XVIII). Estos gozos fueron editados junto a la novena en 1781 y  hay tres ediciones más de 1828,1947 y 1990. Estos datos, que me facilita mi buen amigo Paco Perales, se pueden encontrar el libro que, sobre la historia de la Congregación se publicó no hace muchos años (1998).

            A  la salida, recibimos una medalla con la imagen del San Carlo Acutis (1991–2006) joven italiano conocido por su profunda fe católica y por usar la tecnología para difundirla. Es especialmente recordado por haber creado una página web donde documentaba milagros eucarísticos de todo el mundo. Murió a los 15 años por leucemia. Fue beatificado en 2020. Muchos lo llaman el “influencer de Dios” por su forma de evangelizar en la era digital.

            Esperemos vernos de nuevo el próximo miércoles.

************************************

    Entramos ya este domingo en la quinta semana de Cuaresma y leemos este texto: 

Evangelio del Domingo Quinto de Cuaresma, Ciclo A. San Juan 11, 1-45  

Muerte y resurrección de Lázaro

 

            Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.)  Enviaron,   pues, las hermanas a decirle a Jesús: Señor, aquel a quien amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.  Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora buscan los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;  pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

            Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.  Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el último día. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,  y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriese? 38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hace cuatro días que está enterrado y ya hiede. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra del sepulcro. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.  Yo sé que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó con una gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

 

COMENTARIO

Por D. Joaquín Núñez Morant

 

    A estas horas del caminar cuaresmal será bueno repensar en qué camino estamos. Comenzamos descubriendo que a lo largo de nuestra vida seremos tentados por nuestro egoísmo natural en tres frentes: lo material, el dinero y el poder que nos dará el dinero para dominar y comprar voluntades o para hacer el bien siendo solidarios.

     Para nuestro consuelo, Jesús se nos manifiesta como el Hijo de Dios que descubriremos y compartiremos. Ese Jesús nos está esperando para pedirnos el agua de nuestra alma y, a cambio, hará surgir otra agua que hará crecer el agua de la fe y la caridad con quienes están sedientos. En el cuarto domingo, llamado de LAETARE, de la alegría, Jesús abre nuestros ojos, para mirarlo y ver en sus ojos a quién hemos de mirar y ver, y hacer lo que Él haría. En el quinto domingo nos habla no de la Resurrección de Lázaro (como la leemos en el evangelio), sino de su vuelta a la vida, y así se entiende mejor. Lázaro no estaba en el seno del Padre, era una materia en putrefacción.

     San Agustín ve en las tres muertes, que Jesús devuelve a la vida como el símbolo de la salvación. En Mateo 9, 18-26, tenemos la vuelta a la vida de una niña, es una conversión rápida. En Lucas 7, 11-17, devuelve a la vida a un joven “en camino”, y en Juan, el evangelio de este Domingo, Jesús saca de la “tumba” a Lázaro, nombre simbólico que significa “leproso”, el peor de los pecados para los judíos. Para San Agustín la vuelta a la vida de la niña es la conversión de la mente o del “alma”; la del joven, el crecimiento de la voluntad, y la vuelta a la vida de Lázaro simboliza la vida plena en Cristo. Estas tres imágenes representan un “progreso” espiritual, desde la conversión, hasta la vida plena en Cristo.

    Los biblistas nos dicen que, (como ya he dicho en otras ocasiones) la Comunidad de Betania, donde no se ven ni padres ni madres, son todos hermanos, es símbolo de una comunidad cristiana. Unos rezan y contemplan, otros se afanan preocupados por los demás y hay quien cae en el pecado. La comunidad entera se preocupa y llama y busca a Jesús. El catecúmeno que se va a bautizar, va aprendiendo qué es una comunidad cristiana donde lo van a recibir con gozo, que llama a Jesús, que habla de Jesús, que enseña quién es Jesús, que purifica y define quién es Jesús.

    “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.

    Jesús le dijo:       Tu hermano resucitará “.

    Marta, como buena farisea, respondió lo que creen los fariseos: “sé que resucitará en la resurrección del ÚLTIMO DIA”. Tal equívoco pasa y se mantiene en la Iglesia. Jesús lo deja claro: “el que cree en mí, aunque haya muerto (el que está en pecado) vivirá y el que está vivo (sin pecado) y cree en mí, no morirá para siempre.¿crees esto?” Es la pregunta que ha de responder el catecúmeno.

     ¿Creéis que si esa pregunta  se nos hiciera a nosotros, seríamos capaces de responder según el pensamiento de Jesús?

   Esa es la tesis de este domingo quinto de Cuaresma. Nuestra propia resurrección.

    Esta escena que San Juan nos narra al principio del siglo II y que su comunidad guarda con todo su amor, nos muestra la idea rectora de Jesús, el porqué de su actuar.

     María, aquella que derramó un perfume costoso, que secó con sus cabellos los pies de Jesús, cabellos que solo veía el marido, simboliza el amor que tenía o debía tener la comunidad. Toda comunidad cristiana se reconoce por “mirad cómo se aman” (Jn. 13:34-35). Tertuliano (c.197,d.C.) nos dice que “los paganos decían: “Mirad cómo se aman y como están dispuestos a morir el uno por el otro”.

    Jesús es amor y quiere que su comunidad ame como María, la hermana de Marta y Lázaro. Marta y María protagonizan la búsqueda y la súplica amorosa. Lázaro, que parecería el importante, no dice nada, solo Jesús dice “¡Lázaro, ven afuera!”. El pecado le ha sido perdonado. Eso les queda claro a los catecúmenos, ¿Nos queda claro a nosotros? Esa respuesta ha de ser nuestra.

     Jesús, que está en Betabara, es donde le dicen: “Señor, tu amigo, aquel a quien amas, está enfermo”. ¿Nuestras Comunidades se preocupan de lo que nos puede separar del amor de Jesús?, porque lo importante es enseñar a los que se van a bautizar la vida comunitaria, cómo han de preocuparse de los que están enfermos del cuerpo o del alma. Jesús no ha venido a curar enfermedades, la naturaleza de las cosas son falibles, tienen su debilidad; Jesús ha venido a enseñarnos cómo vivir “cumpliendo la voluntad del Padre”, como lo pedimos en el Padre nuestro. Nuestra Resurrección, unida a la suya, será el día que se cumpla nuestra historia.

   Feliz domingo, quinto de Cuaresma. Caminemos “con la luz del día (Jesús), para no tropezar” y “resucitar”, con Lázaro, de nuestras debilidades. Jesús nos ama. Que la Virgen de Buen Consejo nos dé su gracia

 



diumenge, 15 de març del 2026

CUANDO UN AMIGO SE VA...

 

IN MEMORIAM

 

            Queridos amigos: me vais a permitir un inciso, rompiendo un poco la pauta de estas entradas, puesto que el motivo de escribir la presente nada tiene que ver con la Cuaresma ni con la Semana Santa ni siquiera con nuestra Hermandad de Portadores; pero la noticia de que trato pienso que es de interés y voy a rogaros que dediquéis una oración por el alma de un buen amigo y mejor sacerdote: Rvdo. D. Joaquín Pascual Torró, de 86 años de edad, natural de Cocentaina, y residente a la sazón en el Colegio del Patriarca.

 

            Según me comenta nuestro apreciado D. Joaquín Núñez (compañero suyo en el Colegio del Patriarca), fue llamado el jueves, 12 de marzo, por el Padre, a su Casa Celestial.

            Fue ordenado sacerdote en Valencia en 1962. Su primer destino ministerial fue el de párroco de Santa María Magdalena de L'Orxa. Entre 1974 y 1982, fue párroco de Nuestra Señora de la Merced y Santa Tecla de Xàtiva.

    Seguidamente, de 1982 a 1995, fue párroco de Santa Bárbara de Rocafort.

            Desde 1995 es Colegial Perpetuo de la Real Iglesia Colegio Seminario "Corpus Christi" de Valencia. Tras su Licenciatura en Teología, se Doctoró en Patrístisca por la Universidad Gregoriana de Roma. Es Catedrático Emérito de Patrología de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, de la Universidad Católica de Valencia. Autor de diversos libros sobre los Padres de la Iglesia, en los que era gran experto. Fue profesor de Patrística de numerosas generaciones de sacerdotes y estudiantes de Teología a los que infundió su amor por el conocimiento de los Padres de la Iglesia. Después de sus exequias en el Colegio del Corpus Christi, recibió sepultura en  Cocentaina, su pueblo natal.

            Sin duda, Dios le habrá concedido el premio de los buenos servidores.

            Puede que algunos de los lectores de esta ventanita nazarena no le conocieran o tuvieron alguna referencia, dado aquella su permanencia en nuestra ciudad; pero a mí me importa esta sencilla dedicatoria, porque tanto mi esposa como yo y los miembros que fuimos activos en la pastoral familiar de Xàtiva, le teníamos, le seguimos teniendo en nuestro corazón, como un gran amigo y compañero en la tarea eclesial que nos fue encomendada. En mi caso, puedo trasladarles la consideración y confianza que tuvo para con mi familia. Durante el tiempo en que nos dedicamos a impartir los Cursillos prematrimoniales, rara era la semana en que al terminar las clases de religión en el Instituto, no subiera a mi casa no solo a charlar un rato de nuestras cosas y preparar alguna charla, sino que no les hurtaba a mis hijos, muy pequeños entonces, unos minutos en sus juegos. Así fue. Le quisimos y él nos demostró su afecto.

            Querido Joaquín, sabemos que estás cabe el Padre. Intercede por nosotros, ya bisabuelos, y ruega a Dios que nos mantenga vivos en la fe que profesamos hasta que llegue nuestro momento de alcanzar la gracia que tú ya has merecido.

            Bendito seas, hermano Joaquín. Estás, seguro, con el Santísimo Eccee Homo, con la santa unción de su preciosa sangre. Amén.

✨ En la Congregación Santísimo Ecce Homo de Xàtiva, cada ... 

                        Requiescat in pace.  

    Afectuosamente, Miguel Mira 

dijous, 12 de març del 2026

III ESTACIONAL y IV DOMINGO

 

Siguiendo el camino emprendido, hoy he de tratar de la

III Misa Estaciona y ofreceros el comentario al Evangelio del

IV domingo de Cuaresma

I

Tercera Misa Estacional

Miércoles 11 de marzo de 2026.



     Nuestro Padre Dios, en su antiquísima casa y ante el magnífico retablo de San Pedro y San Pablo, con el canto de la letanía de os Santos, nos acogió en esta celebración conjunta de los fieles de las cinco parroquias que peregrinamos en Xàtiva. Presentes todos los sacerdotes de  nuestras comunidades, llegaron en procesión, junto con el diácono, al pie de un altar ante cuyas gradas había sido sobriamente expuesto sobre un túmulo cubierto de lienzo morado el bello Cristo Yacente del Santo Sepulcro, que se venera en esta iglesia, joya de tanto siglo de fe que testimonian sus bien tallados muros y sus imágenes de la Inmaculada, de Santa Teresa y de San Isidro Labrador. Allí acudimos un significativo número de gentes de la ciudad con el celo de escuchar la palabra y celebrar la eucaristía.

    No puedo destacar cosas excepcionales. Tan solo una evidente familiaridad de quienes estuvieron atentos a que los demás se vieran acompañados y acomodados lo mejor posible. Animó la santa misa el coro parroquial, y la liturgia se desarrolló ante tan hermoso espacio con sobriedad y la sencillez que invita a concentrar tu atención, en particular a las lecturas y a la glosa del párroco, que presidió la concelebración.

    “¡Que bueno es que celebremos juntos esta eucaristía…! Así comenzó su predicación el Señor Cura, y repitió cómo es bueno cada acto de realizamos por el amor de Dios. En este amor del que siempre nos da  muestra nuestro Dios, para llegar a un final poético, pero ¡qué real! Recordó el primer verso de aquel conocido y expresivo soneto de Lope de Vega: “¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? Cómo nos quiere el Señor, a pesar de  nuestros olvidos, nuestras caídas…Y Él sigue amándonos y jamás nos deja a un lado. Celebrándose, como se celebra el triduo al Santo Sepulcro, D. José nos invitó a rezar con un conocido salmo, el 129, “Desde lo hondo a ti grito, Señor…”, y la feligresía cantó el himno al Santísimo Sepulcro.

 

    D. Raul Jiménez nos advirtió que la próxima semana la Misa Estacional será el lunes en la Parroquia de La Merced, al ser víspera de San José el miércoles. Allí estaremos, si Dios quiere.

A la salida, se nos regaló una estampa conmemorativa.

II

Comentario al Evangelio del Domingo cuarto de Cuaresma,

denominado  “de Laetare” .

San Juan, 9, 1-41.

CURACIÓN DEL CIEGO DE NACIMIENTO 

Biblical healing scene digital print for home office — traditional realism capturing light and emotion, embodying spiritual depth. 

            “Y pasando Jesús, vio a un hombre ciego desde su nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

            Respondió Jesús: No pecó éste, ni sus padres; mas para que las obras de Dios se manifiesten en él, me conviene obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene cuando nadie puede obrar. Mientras que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
            Esto dicho, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo : Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y volvió viendo.
Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era ciego decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy.   Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve a la piscina de Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él?             Él dijo: No sé.   

   Llevaron a los fariseos al que antes había sido ciego. Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos.

            Volvieron pues a preguntarle también los fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
            Entonces unos de los fariseos decían: Este hombre no es de Dios, pues no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había disensión entre ellos. Dicen otra vez al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

            Mas los judíos no creían de él que había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista; y les preguntaron diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Respondiéronles sus padres y dijeron:

            Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; mas cómo vea ahora, no sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.
Esto dijeron sus padres porque tenían miedo de los judíos; porque ya los judíos habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Cristo, fuese expulsado de la sinagoga.

            Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.
Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
            Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

            Y le dijeron otra vez: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les respondió: Ya os lo he dicho, y lo habéis oído; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros somos discípulos de Moisés.


            Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; mas éste no sabemos de dónde es.

            Respondió aquel hombre y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde es, y a mí me abrió los ojos.
            Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye. Desde el siglo no fue oído que abriese alguno los ojos a uno que nació ciego.

            Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.
Respondieron y le dijeron: En pecados eres nacido todo tú, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

            Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Y díjole Jesús: Ya le has visto. El que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

            Y dijo Jesús: Para esto he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

            Y oyeron esto algunos de los fariseos que estaban con él, y le dijeron: ¿Somos nosotros también ciegos?

             Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.”

***

COMENTARIO

Por D. Joaquín Núñez Morant

 

             En este evangelio hay preguntas y respuestas y unos tiempos que van marcando el crecimiento en la fe. El ciego es una persona cualquiera, que le viene bien al evangelista para mostrarnos a quien no ve a Jesús, que no tiene fe. Aprovecha Jesús para borrar la enfermedad como una maldición divina, o algo que todavía queda entre nosotros al  buscar razones a nuestras adversidades, sin encontrar en nosotros culpa alguna. No hay ningún plan previo sobre nosotros, Dios no tiene ningún plan previo que limite nuestra libertad.

    “Yo soy la luz del mundo” y “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn.15:5). Ante el ciego, sin que él diga nada, Jesús con saliva hace barro, rememora el Génesis (2:7) “así el hombre se convirtió en un ser viviente”, así Jesús inicia un camino con el ciego- sin fe, “ve a lavarte a la piscina de Siloé”. El agua, en este fragmento evangélico nos recuerda el “dame de beber” ante la Samaritana. El agua es fundamental en este tiempo cuaresmal. El bautismo como colofón a las catequesis, a los catecúmenos y lo más importante, es conocimiento de Jesús.

            A la vuelta de Siloé, vemos cómo el ciego va, y al mismo tiempo, según va creciendo en ese conocimiento, se convierte en misionero.

    Esta parábola, en la que se recrea San Juan, nos muestra claramente cómo el Bautismo debería ser un camino que todos debemos recorrer, para “ver” progresivamente a Jesús. Cómo la fe no es un “Creo” sin más. Los fariseos representan las razones contrarias, los que no quieren ver. Son nuestras dudas y cobardías y egoísmos como ocurre con el “Joven rico”. Cómo los que se creen tan sabios, tan “iluminados” quedan ciegos.

    “La peor ceguera es la de quien no quiere ver”. La ceguera se convierte en un muro que impide ver a Jesús. Que a los bautizados, que vemos con alegría, nos pide en este tiempo cuaresmal “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar hasta que se llene mi casa” ( Lc. 14,23 ss.).

    Ojalá se nos notara como al ciego: “no es él, pero se le parece”. Y que seamos capaces de responder con obras y palabras y digamos: “ese hombre que se llama Jesús“ y saliéramos a “los caminos” a decir “es un profeta” . Esa es la misión del cristiano para esta Cuaresma, ser misioneros como nos dice el Papa León, misión en nuestra casa, entre nuestras familias, con el lenguaje de nuestras buenas obras.

   San Agustín que es el maestro del Papa, nos dice en las homilías 44 y 45, que  somos todos “ciegos por el pecado”. Jesús, que nos ilumina en el Bautismo, nos hace caer en la cuenta que “el ciego, es ciego, y se confiesa ciego” (Homilía 44). Con humildad reconocemos nuestra ceguera, es el primer paso para que Jesús nos “lave”  (Bautismo) y veamos. La Cuaresma de los primeros cristianos nos acerca mejor a que nuestros domingos cuaresmales sean días de esperanza y llenos de alegría,  y no por nuestro bautismo de ayer sino de los frutos de hoy. Dirigiéndose a sus sacerdotes de Roma y a los miembros de consejo episcopal de su Diócesis Romana, les dijo sonriente: “Al dar comienzo a este camino Cuaresmal, no es un acto de penitencial, al menos para mí, es una gran alegría, os lo digo sinceramente”

     Feliz Domingo Cuarto de Cuaresma, ya estamos cerca de la Pascua, los catecúmenos sentían una alegría contenida, como “el ciego que sabe que va a ver”, por eso le llamaron “Domenica de Laetare” domingo de “Alégrate” o “Regocíjate”. Alegrémonos todos con María de la Alegría.

***********

Si Dios quiere, seguiremos ya en fallas; pero no importa, procuraré no fallar  el lunes a la IV Misa Estacional, aunque lo tengo complicado.

Saludos cordiales, Miguel Mira