SÁBADO SANTO
En la colegiata, la Vigilia
Pascual se celebró con toda solemnidad a las ocho de la tarde. Tras la bendición
del fuego, los numerosos asistentes, con su candela encendida, procesionamos
hacia el interior del templo contestando a las tres aclamaciones del
celebrante, el Sr. Abad. No describiré el ceremonial litúrgico, considerando
que los amables lectores lo conocen; pero, en este caso, no puedo pasar por
alto lo que sigue. Si bien es conocida la tradición cristiana de administrar el
sacramento del bautismo en la Vigilia de Pascua a los bebés nacidos más o menos
recientemente, también lo es que los catecúmenos adultos reciban ese día el
bautismo, la confirmación y la primera comunión. Anoche yo no tenía idea de que
hubiera un chico, Marc, que iba a participar en una hermosa ceremonia en la que
él era protagonista por su personal decisión de integrarse plenamente en la
Iglesia tanto al recibir el agua que limpia y da vida, siendo revestido con la
vestidura blanca; al recibir el Espíritu Santo con la sagrada unción y,
finalmente, el Cuerpo de Cristo.
Nos enteramos de lo que iba a
suceder cuando el Sr. Abad lo explicó en su homilía, dedicada en buena parte a
dar la bienvenida a la Iglesia al neófito.
Campanas, pues, al vuelo ¡Cristo ha resucitado!
Son ya unos cuantos en los que asisto al Encuentro Glorioso como representante de la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno, junto con mi amigo y también portador Paco Perales. Allí hemos estado a su hora, aunque hoy la salida de la procesión del Encuentro Glorioso de Cristo con su Madre María, dio comienzo tras unos minutos de espera. Fue buena la asistencia de fieles y el acto se desarrolló en ambas comitivas con entera normalidad. Tras la imagen de Cristo, presidió el Sr. Abad a quien acompañaba el presidente de la Cofradía. A la imagen de María Inmaculada la acompañaba el señor Cura Párroco, y las oportunas representaciones. Al encontrarse ambas imágenes en el lugar acostumbrado, sonó el vehemente cántico de Resurrección y, tras el júbilo del Resurrexit y el tintinar de muchas campanillas, las imágenes fueron conducidas hasta el templo parroquial, en donde se ha celebrado la eucaristía por las intenciones de la Cofradía de Cristo Resucitado y María Inmaculada.
Así acabaron las celebraciones externas de nuestra Semana Santa, como así también las litúrgicas.
Celebremos, pues, con alegre esperanza el Tiempo de Pascua, y que Dios nos guarde a todos.
Regina coeli laetare…!!!
Afectuosamente, Miguel Mira

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