dissabte, 26 de novembre del 2011

DE NUESTRA ASAMBLEA GENERAL

A pesar de haberse convocado con la antelación debida; a pesar de los recordatorios y de haberse publicitado alguno de sus asuntos en este blog; a pesar de que nuestro estimado amigo Felix Lluch desde la SER los comentó, sinceramente, nos vimos sorprendidos ayer, día 25, cuando pensando que tendríamos que alquilar sillas por la masiva afluencia de portadores/as que se esperaba, resultó que éramos poco más que los de siempre. Concretamente: cuatro más; pero si contamos con el fallo de otros hermanos, quedamos a la par.


Había dos mociones a tratar que por sí solas debieron mover a la participación..., pero no fue así, de modo que ambas -después de amplia discusión- quedaron sobre la mesa para ulterior estudio.


Por lo demás, se aprobaron las cuentas, el inventario, la memoria y el presupuesto y se prorrogó el mandato de la actual Junta Directiva hasta pasada la próxima Semana Santa.


Es de destacar, eso sí, que por primera vez desde la erección canónica de esta Hermandad de Portadores asume por turno de antigüedad el cargo de clavario una mujer: la señora Da. Elena Pascual Bataller, al ser -como es lógico- la primera que fue admitida como portadora. Así pues, ratificada en su cargo por la Asamblea General, recibió la felicitación de todos los concurrentes a la reunión, al haber aceptado con gran ilusión este cometido.


Nos queda, por tanto, tarea por delante. Me pregunto si seremos capaces de motivar a nuestros hermanos/as portadores para que se impliquen a la hora de cooperar a tomar decisiones...


Es mi personal opinión. Os saluda Miguel Mira






























dimecres, 16 de novembre del 2011

ASAMBLEA GENERAL

Ante la proximidad de nuestra Asamblea General, convocada para el próximo día 25 de Noviembre, que, D.M., se celebrará a las ocho de la tarde en la casona de la Calle Engay, queremos dejar al menos la presente nota en el blog con el fin de que sirva de recordatorio y, por supuesto, de información.
Todos los asuntos a tratar son de interés, pero quizá llame la atención una propuesta que se ha elevado a la Junta Directiva por un hermano portador y ha de someterse al máximo órgano de gobierno de la Hermandad, por cuanto su aprobación exigiría una modificación parcial del Reglamento. Se trata del cambio de sistema para la designación del
clavario, pasando del turno de antigüedad a la insaculación. Si prosperara esta moción, habría de estudiarse cuál sería la fórmula aplicable y proponer de nuevo a la Asamblea el texto del artículo correspondiente.
Debería bastar este punto del orden del día para mover a la
participación en la Asamblea y que cualquiera que sea el acuerdo que se adopte, a favor o en contra, resulte de una mayoría significativa, para que nos sintamos realmente vinculados por él, siendo así que hemos de pensar siempre en lo que sea mejor para todos los asociados.
También se propone una pequeña
modificación del reglamento de régimen interior, en lo atinente a la custodia de la imagan antigua de traslado y, evidentemente, interesa sin lugar a dudas la opinión mayoritaria.
Así pues, vista la importancia de la propuesta, todos los hermanos/as portadores/as estamos emplazados -como está reglado- a participar activamente en la reunión del día 25.
Tomadlo en consideración.
M. Mira (Secretario)

diumenge, 30 d’octubre del 2011

Y COMENZÓ EL CURSO...

Sí, amigos, con la entrada en el otoño se reabren todas las actividades que estuvieron reposando en verano, y ahora ¡a correr! Ya sabemos que nuestros múltiples quehaceres merecen un alto en el camino; pero una cosa es un alto y otra distinta hacer "parada y fonda". Pero... Bien, pues a lo que vamos: Ya se ha reunido la Junta Directiva de nuestra Hermandad de Portadores, fundamentalmente para preparar la Asamblea General, que Dios mediante celebraremos el próximo día 25 de Noviembre, con puntos de gran interés que afectan a la marcha de esta asociación, dado que proximamente habremos de proceder a la renovación de los cargos directivos. Id haciéndoos el ánimo, porque inmediatamente después de la Semana Santa, si autoriza la Asamblea retrasar dos meses las elecciones, tendremos que decidir sobre qué personas queremos que se hagan cargo de los destinos de la Hermandad de Portadores.
Sería, es, de desear que asistamos cuantos más mejor a la reunión del 25/11, pues que los asuntos a tratar son de sumo interés, como
veréis en la convocatoria que habréis de recibir dentro de unos días, y esto no es cosa de unos pocos, sino que debemos implicarnos todos.
También ha comenzado el curso para la Hermandad de Cofradías de la Semana Santa
Setabense y, tras un primer contacto, ya se han reunido las comisiones de Estatutos y de Economía. A ver si de una vez por todas somos capaces de desbloquear el expediente relativo a nuestros estatutos, que ha estado durmiendo el sueño de los justos durante diez años (salvo un amago infructuoso de hace tres). Estaría bien. Como sabéis el actual presidente de la H.C., en representación de la Cofradía de Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza, es D. Lorenzo Segarra. Le vemos con ganas. Esperemos que su enfoque y su dirección sean los idóneos y podamos felicitarle.
Seguiremos informando...
Saludos, M. MIRA

dilluns, 29 d’agost del 2011

¡NUESTRA ENHORABUENA!

Sí, amigos, hemos de constatar la alegría del nacimiento de JORGE NAVARRO CONEJERO. Es el primogénito de nuestra hermana portadora Neus Conejero Roselló y de su esposo, a quienes les deseamos que gocen de esa paternidad, sin duda, bajo la protección de nuestro amado Jesús Nazareno, a quien le encomendaremos con toda vehemencia que cuide, proteja y le dé su bendición. Y también ¡enhorabuena! porque sus padres ya han solicitado el ingreso de Jorge como hermano portador... Bienvenido. Repetimos: ¡ENHORABUENA!

dimarts, 23 d’agost del 2011

VIA CRUCIS

Vía Crucis con los jóvenes.


BENEDICTO XVI


19 de Agosto de 2.011




Como un pequeño testimonio, ante la importancia de las distintas alocuciones pronunciadas por el Santo Padre durante la JMJ, nos parece oportuno transcribir el texto de la correspondiente al Vía Crucis, tan relacionado con nuestra devoción a Jesús Nazareno, que literalmente es como sigue:




Con piedad y fervor hemos celebrado este Vía Crucis, acompañando a Cristo en su Pasión y Muerte. Los comentarios de las Hermanitas de la Cruz, que sirven a los más pobres y menesterosos, nos han facilitado adentrarnos en el misterio de la Cruz gloriosa de Cristo, que contiene la verdadera sabiduría de Dios, la que juzga al mundo y a los que se creen sabios. También nos ha ayudado en este itinerario hacia el Calvario la contemplación de estas extraordinarias imágenes del patrimonio religioso de las diócesis españolas. Son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre e invitarle a la conversión. Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón como sucedió a Santa Teresa de Jesús al contemplar una imagen de Cristo muy llagado.


Mientras avanzábamos con Jesús, hasta llegar a la cima de su entrega en el Calvario, nos venían a la mente las palabras de San Pablo: "Cristo me amó y se entregó por mí". Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le daremos? San Juan lo dice claramente: "En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros.También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos". La pasión de Cristo nos impulsa a cargar sobre nuestros hombros el sufrimiento del mundo, con la certeza de que Dios no es alguien distante y lejano del hombre y sus vicisitudes. Al contrario, se hizo uno de nosotros "para poder compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre... Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la con-solatio, el consuelo del amor participado de Dios y así aparece la estrella de la esperanza" (Spe salvi, 39).


Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer. Las diversas formas de sufrimiento que, a lo largo del Vía Crucis, han desfilado ante nuestro ojos son llamadas del Señor para edificar nuestra vidas siguiendo sus huellas y hacer de nosotros signos de su consuelo y salvación. "Sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia, sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo" (ibid.).


Que sepamos acoger estas lecciones y llevarlas a la práctica. Miremos para ello a Cristo, colgado en el áspero madero, y pidámosle que nos enseñe esta sabiduría misteriosa de la cruz, gracias a la cual el hombre vive. La cruz no fue el desenlace un un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida. El Padre quiso amar a los hombres en el abrazo de su Hijo crucificado por amor. La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo.


Volvamos ahora nuestros ojos a la Virgen María, que en el Calvario nos fue entregada como Madre, y supliquémosle que nos sostenga con su amorosa protección en el camino de la vida, en particular cuando pasemos por la noche del dolor, para que alcancemos a mantenernos como Ella firmes al pie de la cruz. Muchas gracias.




dimecres, 27 de juliol del 2011

¡NUESTRA ENHORABUENA...!

...A PATRICIA MOLLÁ LLEDÓ y ANTONIO VERDEGUER SANCHO, hermanos portadores ambos, que van a contraer matrimonio dentro de unos días. Estamos seguros que se mantendrán fieles en la fe y en el amor, a lo que les exhortará -sin duda- el sacerdote que bendiga esta unión. Por nuestra parte, nuestro regalo será nuestra sincera plegaria a Jesús Nazareno para que les proteja y les ayude a cultivar ese amor que les une y, con ello, mantenerse siempre, limpio el corazón, en un objetivo claro e indiscutible: la felicidad del otro, cuidar de un modo exquisito de la diaria convivencia, teniendo en cuenta que si bien cada cual es único e irrepetible, el matrimonio, no lo olvidéis, es de los dos, nunca, jamás, de uno solo de los dos. Y, después, si Dios os bendice con los hijos..., bien, esto requeriría toda una vida de consejos y admoniciones. Valga ésta por todas ellas: sed generosos...

Sabéis que todos os apreciamos y, tomándome esta libertad, como "vocero" de esta Hermandad, desde nuestro blog, repito: ¡Enhorabuena! M. Mira

dilluns, 20 de juny del 2011

ASAMBLEA GENERAL DE LA HERMANDAD DE COFRADIAS.

MI OPINIÓN PERSONAL

Por Miguel Mira Manzanaro

El viernes, día 17 de Junio de 2.011, se celebró en el salón de actos del Palau de l’Ardiaca la Junta General de la Hermandad de Cofradías de la Semana Santa de Xàtiva, sobre cuyo desarrollo y contenido, siempre a título personal, versará este comentario.

I.- En primer lugar, mi impresión fue la de que estábamos allí (hubo pleno) para cubrir el expediente… También me sorprendió que una asamblea, órgano máximo de gobierno de la asociación, se despachara -según se diría en el argot taurino- con “una faena de aliño”. Comenzó a las veinte horas y treinta y cinco minutos en mi reloj, y a las veintiuna horas diez minutos estábamos en la calle.

II.- Siendo la primera sesión que se celebra en dos años, cuando es preceptiva, al menos, una reunión anual, nos limitamos a escuchar una extensa acta y una memoria escueta; se informó de las cuentas con detalle por escrito; se ratificó la admisión de la Cofradía de Cristo Resucitado y María Inmaculada como miembro de la Hermandad; el Sr. Presidente saliente leyó un breve informe y, seguidamente, tomó posesión de su cargo la nueva presidencia, en la que turna la Cofradía de Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza, representada por su vice-presidente D. Lorenza Segarra; el Sr. Abad pronunció unas palabras de exhortación; y en el capítulo de ruegos y preguntas nadie –yo tampoco-, nadie, formuló ninguna. Salvo el presidente de la recién incorporada cofradía, para dar las gracias a las colaboraciones recibidas, no habló nadie fuera de la Mesa. Cuarenta minutos escasos.

¿Significa ello que ninguno de los presentes tenía nada que decir, ni yo mismo, cuando se pronunciaron algunas afirmaciones o propuestas que merecían ser contestadas, aclaradas o, cuando menos, comentadas?

III.- Tengo la impresión de que sería de interés una reflexión sobre alguna cuestión concreta, a mi entender, de suma importancia.

Todavía quedamos vinculados a la Semana Santa algunas personas que , como directivos, a la sazón, vivimos momentos difíciles, participamos en la transición formal y efectiva desde la norma inicial de 1.950 a los acuerdos vigentes hasta hoy, cuyos motivos constan en las actas y cuya pequeña pero significativa historia debería ser conocida por todos los integrantes hoy día de esta asociación de asociaciones y por quienes nos sucedan, porque así tal vez se evitarían comentarios o propuestas "a la carta".

Por ello, pensando que pudiera ser de interés, pero limitándome a tres cuestiones concretas, me permito exponer sucintamente cuanto sigue:

A.- Transición: Desde al menos el siglo XVIII, la Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo, según sus reales ordenanzas (Carlos IV, 1.793), era la responsable de la organización de las procesiones de la Semana Santa y, cada año, incluso con intervención de fedatario, invitaba a las demás cofradías a su participación y recibía sus imágenes en la sede, originariamente la Iglesia de San Francisco.

En 1.949, en asamblea de fieles, se acordó la fundación de la Hermandad de Cofradías, cuyos estatutos fueron canónicamente aprobados el siguiente año 1.950, y en ellos se atribuía a la Hermandad la función organizativa que hasta entonces ejercía la Purísima Sangre. Sin embargo, se reservó la presidencia titular al Síndico de esta misma asociación; la vice presidencia al Ecce Homo; la secretaría titular, a la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno, etc. Es decir, no había cargos electivos, salvo el de Censor Estatutario.

B.- Por razones que ahora no vienen al caso, y por iniciativa del Sr. Abad de la Colegiata, con directa intervención de los clavarios saliente y entrante de la Cofradía de la Purísima Sangre (1.978), se formuló una moción, que fue aprobada por dicha cofradía y consensuada con las asociaciones que integraban la Hermandad, cuyas actas se conservan, según la cual la Decana cedía sus privilegios históricos a la Hermandad de Cofradías, y se establecía que tanto la presidencia efectiva como los demás cargos directivos serían ostentados por todas las entidades hermanadas, por riguroso turno rotatorio y por orden de antigüedad, renovándose cada dos años.; se le reconoció a la Purísima Sangre el derecho a ostentar la presidencia honoraria, en la persona de su síndico, y así se hizo.

Tales acuerdos se respetaron y cumplieron a partir de su adopción: 1.979 y 1.980. Pero no se renovaron los estatutos de la Hermandad hasta que, por iniciativa de la Congregación del Santísimo Ecce Homo, al asumir su presidencia efectiva en el segundo turno de rotación, se constituyó la Comisión de Estatutos, ajustada a la norma de 1.950, y el Censor presentó un borrador con base en el cual comenzaron los trabajos con aportaciones de todos los comisionados, que trabajaron ilusionadamente durante todo un ejercicio, procurando recoger no ya solo los preceptos de obligada consideración, sino peculiaridades propias de nuestra Semana Santa, de modo que estuvieron dispuestos en Febrero de 2.001, se aprobaron unánimemente por la Asamblea General y se elevaron al Arzobispado para su aprobación.

Antes de referirme al estado actual de la cuestión, debo poner de manifiesto que, sin perjuicio del respeto y consideración a la presidencia honoraria de la Cofradía Decana, que jamás nadie discutió ni discute, el asunto que movió a mayores discusiones, siempre constructivas, en la Comisión fue precisamente el relativo al modo de elegir los cargos directivos, ya que la experiencia de nuestra Hermandad es única, que sepamos, y a varios ponentes les parecía -yo entre ellos- que podría interesar que al menos los tres cargos más relevantes fueran electivos. Se argumentó en contra que si se elegía presidente y éste formaba la junta a su criterio, podían quedar ausentes de toda participación en las tareas directivas alguna o la mayoría de las cofradías, con lo que posiblemente su implicación en las tareas rectoras sería menor, siendo así que lo interesante era que todas ellas estuvieran integradas en las labores de dirección, aunque solo fuera como vocales de la Junta Rectora, pero sabiendo ciertamente que en el correturno podían acceder a los cargos de mayor relevancia. Esta fue la tesis que, finalmente, asumió la Comisión, articulándose los preceptos correspondientes y aprobándose por unanimidad, tanto en comisión como, después, en asamblea.

C) Estatutos.- Se dijo en esta última Asamblea que los estatutos están paralizados. La pregunta, así pues, sería: ¿Por qué no han sido aprobados todavía por el Arzobispado? Y, según mi personal conocimiento del asunto, ésta sería la respuesta:

Después de varios meses en estudio en la oficina arzobispal, el portavoz de la Comisión de Estatutos fue requerido para entregarle una nota, en la que, alabando de modo muy ponderado la labor efectuada por dicha comisión para la elaboración del texto propuesto, se solicitaba aclaración sobre algunos puntos muy concretos de carácter meramente formal y se sugerían algunas rectificaciones o matizaciones, ninguna de las cuales afectaba al fondo de la norma, ni siquiera al sistema de nombramiento de cargos. Coincidiendo con el final del mandato en la presidencia de la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno, se propuso a la Asamblea General el texto ya adaptado a las enmiendas recomendadas por el Arzobispado; pero alguien manifestó que no debía aprobarse dicho texto sin que antes pasara por comisión. Y ahí quedó la cosa.

Nada se movió al respecto durante los dos siguientes ejercicios. Téngase en cuenta que la capacidad de convocar cualquier comisión le corresponde al Presidente.

Fue aproximadamente hace dos años, cuando se volvió a convocar reunión de la comisión. Y ocurrió que, habiendo cambiado algunos ponentes, sin tener en cuenta la unanimidad habida al aprobar el texto de que tratábamos, pretendieron, junto con otros que sí habían pertenecido a ella anteriormente, hacer una modificación sobre el fondo, al proponer el cambio del sistema de nombramiento de la presidencia. Se entabló la correspondiente discusión, sin que se agotara el estudio de ninguna de las propuestas y alternativas; incluso en la última reunión se llegó a insinuar que tal vez fuera conveniente asumir y aprobar un estatuto conforme al modelo tipo del Arzobispado para conseguir una rápida aprobación y regular nuestras peculiaridades en un reglamento de régimen interior. Después de esto, el año pasado alguien me preguntó por qué no se volvía a reunir la Comisión, a lo que contesté que yo no era quién ni tenía la facultad para convocarla, puesto que solo era un ponente; de ello hace, como he dicho, casi dos años… y así estamos.

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Finalmente, quisiera recordarle a quien le competa que las comisiones están reguladas en los estatutos (arts. 32 a 35); son comisiones de trabajo, que pueden hacer propuestas para que las apruebe la junta rectora pleno, pero nunca tienen autonomía de decisión ni de disposición económica, dependiendo tales propuestas de que haya dotación presupuestaria o se arbitre el oportuno medio de financiación. Otra cosa supondría actuar arbitrariamente, al ser preceptiva la sanción de las propuestas por la Rectora. Y, por supuesto, la adscripción a cualquier comisión es totalmente voluntaria, jamás obligatoria y menos aún sujeta a penalización enconómica por absentismo. Es esta una cuestión jurídica, que puedo aclararle a quien tuviere la tentación de olvidar la norma. Desde luego, cualquier cambio de regulación requiere la reforma de los estatutos o del reglamento; y ésta ya sabemos que le corresponde, primero, a la Junta Rectora pleno; luego, a la Asamblea General (art. 42 de los Estatutos); y, finalmente, ha de someterse a la aprobación del Arzobispado.

Siempre a vuestra disposición. Saludos cordiales.