dissabte, 15 d’abril del 2017

SEGUIMOS


  VISTO DESDE EL SÁBADO


En el silencio de un Sábado Santo, a la hora en que ya hace un montón de años las campanas tocaban a gloria, me detengo unos minutos para resumir algunas cosas pendientes.

1.- Miércoles. Les Cortesíes. Sería reiterativo incidir sobre la ausencia de novedades significativas en nuestras procesiones, que transcurren según un histórico guión, con sus luces y sus sombras.

El miércoles pasado acompañé a la Virgen de la Soledad, esta vez con la Hermandad de Cofradías; por tanto, no puedo dar cuenta de particularidades ajenas a mi observatorio. Sé que la participación fue buena, aunque sin corregir esas pequeñas cosas del orden, que parece no preocupar en absoluto, o el silencio… En fin, esas cosas.

Sí que me llamó la atención un par de detalles que me dieron que pensar.

Uno, relativo al ambiente durante el itinerario: desde que salimos de la Colegiata hasta llegar a la calle del Portal de Valencia, es decir, San Vicente, Bruns, Segurana, plazo y calle de San Pedro y plaza de Benlloch, aparte del escasísimo número de espectadores, me sobran dedos en una mano para contar las casas que tuvieran la puerta abierta esperando el paso de la Virgen… Y poco más a partir de ahí. Curioso. A mí me lo pareció.

Y otra cosa en el aspecto organizativo: se supone que el desfile termina con  la imagen que se procesiona, sujeto directo de la atención cultual, y la presidencia que acompaña. Sin embargo,  de unos años a esta parte, con las presidencias que montamos incluidos los traslados, la imagen, en realidad, queda al  medio de la procesión. El miércoles mismo, detrás de la Virgen íbamos más de cincuenta personas y, claro está, la banda de música. Puntos suspensivos.  Me pregunto si no tendríamos que reflexionar en la Hermandad si por nuestra parte se pudiera replantear el modo de participar en estos actos. La presencia, testimonialmente es correcta, pero hasta este extremo llevada, pienso que no es necesaria.

Por lo demás, me pregunto qué pensarán el Padre Juan y el Padre Renovat, que acompañaron a la Soledad, al contrastar estas  manifestaciones externas de religiosidad popular con las condiciones de vida allá en Burundi, su patria.

2.- Jueves Santo.

La procesión del mediodía estuvo lucida. Sigo en mis trece de que no sé por qué se mantiene el paso por la calle de San Francisco sí o sí, cuando ya hace años que desapareció la razón que le daba sentido. Y ahí lo dejo.

Por la tarde era nuestro turno de penitencia. Notamos la presencia de acompañantes de particular algo más nutrida que en otras ocasiones, lo que es de agradecer; pero lo más significativo fue que teniendo en cuenta que en nuestra lista están muchos niños pequeños, un número significativo de portadores que residen fuera de Xàtiva y vista la media de asistentes de años anteriores, nos causó una gratísima sorpresa comprobar que décima arriba, décima abajo, salimos a la calle el ¡setenta y cuatro por ciento de nuestro censo! Y, además, salvo cuestiones muy concretas e incidencias de poca trascendencia, el comportamiento sobre cuya observancia hemos insistido desde la Junta con tanto denuedo, fue de notable alto.

Me queda, eso sí, una pequeña espina clavada (tal vez sea un exagerado) referida al momento en que, terminado el sorteo de medallas y la obligada foto de grupo, sin más, nos marchamos a casa. Como ya saben, por casas de fuerza mayor, el monumento al Santísimo Sacramento hubo de instalarse en el altar de Jesús Nazareno, precisamente en el crucero, enfrente mismo del lugar donde estos días permanece expuesta nuestra imagen. Por ello,  pensar que estábamos a menos de cuarenta pasos del Santísimo en el Monumento, y fuéramos incapaces siquiera de rezar ante El un Padrenuestro…,  Me conocéis de sobra y comprenderéis que no lo silencie porque ni yo mismo lo sugerí. El acierto casi pleno al setenta y cuatro por ciento, ¿Nos sorbió el seso?

3.- Viernes Santo.

Este año no puedo hablar en absoluto de “El Entierro”; fui incapaz de levantarme, lo confieso. Sí que  estuve, a la entrada, en la Colegiata, donde al acabar el oficio de Laudes, el Sr. Abad y demás sacerdotes esperaron, revestidos, a la puerta, la entrada de La Camilla; y, después, se celebró en Vía Crucis.

Eso sí: vi mucha gente, muchos niños y niñas, esos ángeles inseparables de Jesús al ser depositado en el sepulcro, benditos sean.

         Oficios vespertinos, adoración de la cruz, silencio precursor del tremendo ruido de la tarde, para mí excesivo, con tanto tambor.

         Ruido que contrastó con el canto del “Eram…”, nuestro motete. Nunca agradeceremos bastante al hermano portador e Ilustrísimo Señor D. Francisco José Perales y a sus compañeros (así los considera, aunque es su director)  cantantes del Coro de la Generalitat concedernos este impagable privilegio, con el valor añadido de un canto que necesariamente mueve a recogerte un instante en medio del rumor del gentío que ocupaba las calles, de los acordes de las marchas procesionales, de tus propios pensamientos. Y, así, nuestro Nazareno fue, paso a paso, recorriendo a hombros de unos y al abrigo de la devoción de  todos  su camino del calvario de un Viernes Santo setabense.

         Procesión General del Santo Entierro…

         ¿Verdad que, en general, todo es manifiestamente mejorable?  Con una excepción: ¡“Eram…”! Y hubo muchos testigos; pero quienes lo escuchamos dentro dek templo colegial, damos fe y testimonio. Modestamente, lo rubrica Miguel Mira

dimarts, 11 d’abril del 2017

TOMAD Y BEBED...

LA SANTA CENA

Ayer, Lunes Santo, como es costumbre, la Hermandad de la Santa Cena celebró su procesión de penitencia, que el pasado ejercicio hubo que suspender a causa de la lluvia. Si han leído ustedes comentarios anteriores, no estoy poniendo énfasis en relatar procesiones; pero en esta ocasión sí que quiero, respecto a la de anoche, insertar aquí un breve comentario. En cuanto a la participación, quizás podríamos destacar la presencia de más cofrades que en otras ocasiones; pero es mi interés poner la atención en otro hecho que me llamó la atención con singular sorpresa. Como saben, hace unos meses la Parroquia de los Santos Juanes recibió de manos del Cardenal Cañizares, en un acto celebrado en la Catedral Metropolitana, una réplica del Santo Cáliz de la Cena; este cáliz había sido pedido mucho antes por la Hermandad de la Santa Cena, radicada en la Parroquia, con motivo de la conmemoración del quincuagésimo aniversario de su refundación, pero no llegó hasta –como digo- el pasado año. Puedo asegurarles que si a alguien he visto agradecido, satisfecho y feliz con el presente recibido, no es otro que el cura párroco, D. Raul Jiménez, quien desde el primer momento ha demostrado un extremado gozo devocional por el detalle de poder tener en sus manos esa réplica de tan admirada y venerada reliquia. Y que su aprecio es tal, todavía quedó rubricado, más si cabe, anoche. Verán: me sorprendió ver a un puñado de niños y jóvenes del movimiento Junior, que rodeaban un pequeño artilugio iluminado, sobre el que descansaba una urna transparente, dispuesto como para sacarlo a la calle; y, efectivamente, así fue. Me acerqué entonces y comprobé que esa urna contenía aquella reproducción del Santo Cáliz, que se integró en el desfile penitencial, como dándole un sentido más real, más significativo a la representación plástica del último acto de Jesús junto a sus apóstoles, de aquél sublime acto de amor en el que decidió quedarse para siempre entre nosotros. Les prometo que este sencillo gesto quedó grabado en mis delicadas retinas hasta la emoción, por ver aquellos chavales a cargo de exhibir gozosamente un símbolo de tan gran significación para los católicos, precediendo al paso que se procesionaba. La religiosidad se superpuso a lo estéticamente correcto y nos recordó por qué estábamos allí. Nos reafirmó en la convicción de que, siendo importante mantener vivas nuestras costumbres, nuestra verdadera riqueza se adquiere cuando nos sentimos partícipes, en este caso, de aquel Jueves Santo.
Vuestro, Miguel Mira

dilluns, 10 d’abril del 2017

YA ES LUNES SANTO

De Camino… Con normalidad, se están desarrollando los actos programados por las distintas cofradías; quizás se podría llamar la atención respecto al excesivo recorrido de algún traslado, pero esto viene a ser algo habitual. También se reincide en el escaso cuidado en el orden que debiera mantenerse en los desfiles, en el que pocas cofradías se esmeran y otras lo intentan y, en ocasiones, lo consiguen. Se ha insistido muchas veces en el deber de cambiar el “chip” para que las manifestaciones de la religiosidad popular no sean reflejo de seculares costumbres, tal vez hueras de verdadero sentimiento religioso; también se ha hablado del interés de cuidar la estética; pero es que si reflexionamos sobre nuestra peculiar idiosincrasia, hay veces que ni siquiera importa esa preocupación por una mínima disciplina. Pienso que aun poniendo énfasis en la exigencia de un mínimo rigor en la expresión de la religiosidad, esto no está para nada reñido con el requerimiento de un mínimo de preocupación por exhibir esa belleza plástica, grata a los ojos del espectador, que, sin duda, ayuda a centrar la visión del espectador en el punto central del desfile. Como, ayer, Domingo de Ramos, decía el Sr. Abad en su homilía en la Misa Mayor, lo importante es que el cortejo, ordenado, disciplinado, penitente, nos ayude a elevar nuestra mirada a la imagen que se procesiona; y, como en la anécdota que refirió, la madre espectadora le señalada al niño que llevaba de la mano: mira, ¡Es el Señor! Ya que me refiero a esa homilía, les diré que fue breve y aleccionadora. Nos movió a considerar nuestras actitudes, nuestras reacciones, a veces cobardes, como la de Judas, centrado únicamente en sí mismo; o la de Pedro, al negar tres veces al Maestro. Pero aquella primera, condujo a la desesperación y al suicidio; la segunda, en cambio, denotó la salida de sí mismo, pudo la mirada en el Señor y, como dice el evangelio de Mateo: “…salió fuera t lloró amargamente”, con lágrimas de sincero arrepentimiento. Centrados en el Domingo de Ramos, constatamos de nuevo la multitudinaria participación con palmas y ramos en la procesión de La Entrada de Jesús en Jerusalén; la numerosa asistencia, también, en la procesión de las antorchas; y, en el mismo sentido participativo, El Silencio, con la ascensión hasta la cima del Calvari Alt, hermosa experiencia de silencio y oración que se eleva hacia el cielo de la media noche, que escucha con toda seguridad, amorosamente, el Santísimo Cristo del Carmen. Debo terminar estos comentarios refiriéndome al traslado de la imagen de clavarios de Jesús Nazareno. Si bien la participación no fue desbordante, la verdad es que, siendo los que somos, fue aceptable y la actitud de los hermanos portadores notablemente disciplinada. Todo es mejorable, pero esta vez ha merecido la felicitación de la Señora Presienta, hoy tempranito, por medio de un afectuoso whats App.
Hemos de transmitir nuestra más sincera enhorabuena al Clavario, D. Fernando Ruiz Ripoll; pero también rogarle que durante este año, que va a tener consigo, la bella imagen de Jesús, en su casa, se acuerde de rezarle por todos nosotros de vez en cuando.
Hoy, Lunes Santo, saldrá a la calle la Santa Cena. Hemos comenzado la más importante Semana para los cristianos. Yo rogaría a quienes leéis estas líneas, que dediquéis una plegaria de todo corazón por esos hermanos nuestros en la fe, que sufren persecución y muerte en ya tantos lugares del mundo. Misericordia, Señor, misericordia. Como siempre, vuestro, Miguel Mira

divendres, 7 d’abril del 2017

MESA REVUELTA


VAMOS POR PARTES



I

Misa Estacional



            Durante los cinco miércoles de Cuaresma, se ha celebrado, sucesivamente, en cada una de las parroquias de Xàtiva la eucaristía, con asistencia de todos los párrocos y sacerdotes adscritos.

            Si bien después del segundo miércoles escribí un  comentario que pensé publicar sin esperar a tener una visión de conjunto, en tanto en cuanto la homilía de D. Raul Jiménez, Cura de los Santos Juanes, merecía, por su enjundia,  ser especialmente considerada, finalmente –por falta de espacio, según se me ha dicho- no se insertó en la revista Esglesia de Xàtiva del mes de Abril. Terminadas ya estas celebraciones, sería extemporáneo reproducir aquí aquel artículo; pero sí que puedo indicar que traté de hacerme eco de la enérgica llamada a las cofradías y hermandades a vivir conforme a los fines que les son propios, idea en la que abundó también D. Juan Aguilar en su homilía la pasada semana. La cuestión era muy simple: las asociaciones de fieles deben prestar su servicio a la Iglesia según su carisma antes que servirse de la Iglesia según su conveniencia; y también: parece que nos preocupe más lo estético que lo religioso, siendo así que cuando salimos a la calle la gente debería ver en nosotros ejemplo y testimonio de fe.

            Ayer, en la Colegiata, los fieles llenamos aforo. El Sr. Abad mostró su satisfacción y la de los demás curas por la participación habida en estas itinerantes celebraciones; y basándose en la lectura del libro de Daniel, concretamente en el pasaje del horno encendido a cuya tortura pretendía  someter a Sidrac, Misac y Abdénago el rey Nabucodonosor, quienes, asistidos del ángel del Señor, pasearon indemnes por aquél infernal tormento; y lo refirió como ejemplo de valentía, aplicable en tiempos presentes a los cristianos, que vivimos en un mundo que no muestra sino signos de persecución a nuestra fe.

            En esta ocasión sí que vimos presencia activa de algunos miembros de la Hermandad de Cofradías; pero esto no quiere decir que sobreabundaran entre los asistentes sus representados. En fin, tomemos la perspectiva en sentido positivo; pero, francamente, no sé: me parece que algo no estaremos haciendo bien.

            Presidió el altar la cruz procesional de esmaltes, esa joya de nuestro patrimonio, acompañada de las otras cuatro cruces, llegadas de cada parroquia en peregrinación con los fieles de cada una n de ellas. Todos recibimos la exhortación a la unidad, a esa necesaria y ansiada unidad de la cristiandad de Xàtiva. Y todos pudimos besar, al final de la Misa, el lignum crucis, esa otra joya regalada a la Colegiata por el Papa Calixto III, al tiempo que se nos obsequiaba con una estampa que la reproducía.

            El acto empezó con el canto de la letanía de los Santos. Al ofertorio, se presentaron símbolos representativos de cada uno de los siete sacramentos. La rúbrica se trazaría más tarde, a las diez y media de la noche, como ahora les cuento:



II

El Vía Crucis



            Como cada Miércoles  de Pasión, estaba prevista la celebración del Calvario, con un recorrido determinado.

            No me voy a extender demasiado. Lo justo para destacar, en positivo, una buena  participación de fieles, presididos por el Santísimos Cristo de la Palma, como es tradicional.

            Y no voy a incidir en críticas relativas a imperfecciones de las que la propia comisión se percató, sin que les fuera atribuible casi ninguna. Ahí lo dejo. Algú em va dir ahir que soc un puntxa. Puede que tenga razón; pero, año tras año, tropezamos con una u otra piedra. También en positivo: estaban todos los sacerdotes.  Como requieren todas nuestras actividades, habrá que reflexionar…



…Y III

Las procesiones de traslado



            No voy a examinar una por una las habidas hasta la fecha, porque nada puedo decir de las que no vi; y de las que vi, baste con echar mano del corta y pega. Podría copiar las crónicas del pasado año 2016 y, salvo itinerarios y alternancia de las bandas de música, poco hay que considerar.

            Es todo por hoy. Gracias por su atención. Lesa saluda afectuosamente, Miguel Mira.







divendres, 31 de març del 2017

UN ACTO MEMORABLE


        

         Ilustrísimo Señor D. Francisco José Perales Ferre:



         Es esta una expresión sincera de afecto, consideración y gratitud, que, desde esta atalaya tan  nuestra, debo exteriorizar con toda la vehemencia de que fuere capaz. Nos invitaste a mi esposa y a mí,  como a otros amigos a quienes verdaderamente aprecias, a un singular acto, celebrado ayer, día 30 de Octubre, al que de no haber acudido me hubiera arrepentido el resto de mi vida. Podrás decirme exagerado; dímelo si quieres; pero que te conste que ex abundantia cordis os loquitur, y sabes que es cierto.

         Permíteme que cuente urbi et orbe el por qué.



         Amigos que visitáis este blog:



         Ayer, jueves, 30 de Marzo de 2.017, en el salón de actos del Museo de Bellas Artes de Valencia, a las siete de la tarde, se celebró el solemne acto de recepción como Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia, del Ilustrísimo Señor D. Francisco José Perales Ferre, en la Sección de Música.

         Introdujo el acto el Excmo. Sr. Presidente de la Academia, quien llamó al estrado al candidato electo, que se sentó junto al académico encargado de contestar su discurso, el prestigioso profesor D. Manuel Galduf; y concedida que le fue la palabra, nuestro ilustre  amigo, al  principio con evidente emoción, nos ofreció un parlamento perfectamente estructurado, perfecta su lectura, comenzando por su personal historia en el mundo de la música, desde sus estudios, primero, y actividades, después, en el Conservatorio de Valencia, señalando precisamente el haber sido discípulo del maestro Galduf, entre otros (recordó a D. Eduardo Cifre, presente en el acto), e igualmente izo mención de setabenses que fueron también académicos, como Sarthou o Bolinches, para seguir introduciendo ya el tema elegido para su disertación: la dirección del coro en la ópera.

         Demostró ser perfecto conocedor de esta apasionante materia, y su erudición quedó patente al exponer su tesis con la apoyatura de citas de geniales autores clásicos y contemporáneos, para ejemplificar los problemas que surgen en ocasiones al montar una obra, como por ejemplo la ubicación del conjunto coral sobre el escenario, a fin de que cumpla la tarea pensada por el autor de la ópera, a la vez que compaginar los criterios de los directores de escena y de orquesta, no siempre coincidentes. Refirió también la máxima de que para cantar se ha de perfeccionar primero la técnica, para llegar después al sentimiento.  No faltaron las anécdotas y, en especial, la mención expresa de su coro.

         Un largo aplauso rubricó su magnífico discurso, que contestó seguidamente el Ilmo. Sr. D. Manuel Galduf, que demostró conocer bien a quien en tiempos fuera su alumno. Literalmente, dijo que Paco es setabense en ejercicio. Reconoció los méritos que en él concurrían  para ser recibido como miembro numerario de la Academia, e incluso llamó la atención respecto al dosier que presentó cuando se postulaba su elección, para echarle cariñosamente en cara que los académicos electores eran conscientes de que en el candidato concurrían muchos más méritos de los que constaban en aquel currículo. Resaltaba así la sencillez y llaneza de su carácter, de su personalidad. Incluso se permitió la licencia de hacer saber al auditorio que siendo riguroso en el cumplimiento de su obligación, nadie le privaría de escaparse al menos dos días durante la Semana Santa para estar cabe su Hermandad de Portadores… (Algunos estuvimos allí).

         Glosó el Sr. Galduf el trabajo del discípulo, su competencia y profesionalidad, los logros al frente del que calificó como uno de los mejores coros del mundo, al frene del cual se encontraba –se encuentra- uno de los mejores directores del mundo.

         Prolongado aplauso y despedida del Sr. Presiente, D. Manuel Muñoz, para remitirnos al concierto que iba a ofrecerse a continuación.

         Tuvimos ocasión de darle un abrazo a nuestro ilustrísimo amigo María Luisa y su esposo, Luís Pardillos, Marcos Soriano, mi esposa y un servidor, posando con él en foto de recuerdo, de un recuerdo imborrable.

         Y  después, la apoteosis. Se había dispuesto en el amplio patio de entrada al museo, precisamente bajo la antigua cúpula (lo digo así para destacar los consiguientes problemas acústicos) un improvisado auditorio, cuyas sillas, cuando llegamos al ligar poco antes de las siete de la tarde, ya estaban ocupadas casi en su totalidad. Y se situó el coro en el espacio para ello prevenido, recibiendo el público al ilustre  director y al pianista actuante con un cariñoso aplauso; y comenzó la audición. Ópera en primer lugar, preciosos temas de La Traviata, Macbeth, Eugene Onegin, hasta llegar a Madame Buterfly… ¡Qué maravilla, qué afinación, qué serenidad, qué hermosura! Y llegó el turno a la zarzuela: “Agua azucarillos y aguardiente!, coro de niñeras (mazurka); “El Rey que rabió”, coro de doctores ¡Cómo disfruté!; “Luisa Fernanda”, “La del soto del parral”…, y, como broche final, el “va pensiero” de Nabuco…  Aplauso atronador. Nos fuimos con el espíritu extasiado  de aquellas voces tan bien conjuntadas, tan expresivas, tan bien dirigidas haciendo música, arte, con ese instrumento insustituible como es la voz humana… Amigos: disfrutamos, pero es que estábamos escuchando a uno de los mejores coros del mundo, de la mano de uno de los mejores directores del mundo…

         Paco, querido amigo Paco. Respetado y admirado D. Francisco José Perales Ferre, ilustre músico, setabense en ejercicio, hermano portador: ¡¡¡ENHORABUENA!!!


         Marion: ¿Qué decirte? Al finalizar el concierto, te vinos emocionada, orgullosamente satisfecha; no era para menos. Desde tu sitio en la masa coral, es claro que éste no fue un concierto cualquiera; tu sentimiento y el amor que profesas a tu esposo, seguro que harán del de ayer un suceso inolvidable; seguro estoy también  de que si siempre actúas con la profesionalidad y el buen hacer del músico vocacional, ayer, cantó no solo tu voz, sino tu corazón, tu ser entero en honor a esa persona con quien compartes tu vida. ¡Así sea por muchos años!


         Vuestro, Miguel Mira

dilluns, 27 de març del 2017

Nuestra cita anual


COMENZAMOS



            Por cuestiones  personales, a causa de cierta intervención oftalmológica, ando con evidente retraso a la hora de ofrecer a los  amables visitantes de este blog noticias y comentarios sobre hechos y actos relativos a nuestra Semana Santa. Así pues, aunque sea con demora y brevedad, me referiré en primer lugar al PREGÓN.



            24 de Marzo de 2.017. 20’15 horas. Con puntualidad británica, comenzó el acto en la Iglesia Colegial, a presencia del Sr. Alcalde y pocos miembros de la corporación municipal, sacerdotes de la ciudad, Junta Rectora de la Hermandad de Cofradías, presidida por Da. María Teresa Baldrés, cofrades y regular asistencia de público. Me pregunto si es adecuada la publicidad por la forma y en el tiempo… Se encargó de introducir  esta solemne sesión la Señora Secretaria de la Hermandad de Cofradías y Presidenta de la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno, Da. María Luisa Ramón Pérez, quien llamó al Rvdo. D., Joaquín Núñez Morant para que presentara al Pregonero del presente año, el Ilmo. Sr. S. José Canet Canet, Abad Párroco de la Colegiata Basílica de Santa María. En un breve parlamento, al estilo de D. Joaquín: simpático, cercano y más bien basado en su antigua relación con el Pregonero, con quien coincidió en la Pontificia Universidad de Salamanca, no se detuvo en pormenorizar un currículo que obraba, impreso, en manos de los asistentes, y del que debemos hacer constar ser muy esquemático, puesto que el Sr. Abad, discretamente, había omitido buena parte de los títulos que tiene en su haber.

            Llegado su turno de palabra, el Ilustre Pregonero comenzó su discurso usando referencias históricas, transportándonos a los orígenes de la comunidad cristiana de Saetabis, para seguir, después, reflexionando sobre el sentido de la Semana Grande, la de mayor significación para los católicos, sin olvidar la cita, una por una, de las cofradías, hermandades y congregaciones que integran la Hermandad.

            Del contenido de su parlamento dispondremos de mayor detalle que, en otro momento, podríamos dar cuenta por su interés; ahora me quedo con la explícita llamada a las cofradías a dedicar plena atención a su real vocación,  prevaleciendo sobre el interés turístico y cultural, que parece encandilar a algunos el testimonio consecuente con la vivencia de aquella fe en esa salida a la calle, trasunto de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, a través del tesoro de la religiosidad popular.

            Desde el punto de vista formal, para mi gusto, fue un hermoso pregón, dicho con lenguaje sencillo, cercano y, en momentos, incluso poético. No hubo lugar a distracciones. Posiblemente, como he dicho más arriba,  volveremos sobre el tema.

            La Hermandad de cofradías obsequió a D. José con una imagen del Santísimo Cristo de la Flagelación, reproducción exacta a pequeña escala de la que se venera cerca de la Capilla de la Comunión en La Seo; y, asimismo, recibió un libro de entre los que edita el Excmo. Ayuntamiento sobre temas de nuestra ciudad. Previamente, la Sra. Presidenta de la Hermandad, Sra. Baldrés, agradeció al Sr. Abad su disponibilidad y a los presentes su asistencia.

            Cerró el acto la Jove Orquestra de la Primitiva Setabense, que interpretó un breve concierto, comenzando con un fragmento de la Suite nº 3 de Bach, y tres arreglos de otras tantas marchas procesionales tradicionales en nuestra Semana Santa: Mater Mea, Mektub y Tosca, con general aceptación y aplauso.



                        Y nos situamos ahora en el día 25 de Marzo. 19’30 horas. Gran Teatro de Xàtiva.



            A iniciativa de la Sociedad  Musical La Primitiva Setabense, con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento y de la Hermandad de Cofradías, se celebró un interesante concierto, con el título de “El sò de les imatges de la Setmana Santa setabense”, cuya primera parte nos deparó la audición de la Sinfonía nº 2 del maestro  Ferrer Ferrán “La passió de Crist”. Con su tradicional  buen hacer, la banda de La Vella nos condujo a lo largo de los hechos del relato evangélico, con la complicidad de las imágenes que se proyectaban sobre el telón de fondo, y la verdad es que sin ser una de las mejores composiciones que hemos escuchado sobre el tema de la Pasión, podemos darle –como se lo dio el público asistente, que llenó el aforo- el placet, reconociendo las dificultades técnicas de la partitura que debieron  superarse para su      correcta ejecución.

            En la  segunda parte se nos ofreció música no por conocida menos apreciada y agradecida por un público volcado y con ganas de escuchar en concierto piezas que cada año, noche tras noche, durante las numerosas procesiones de traslado transforman Xàtiva en un inmenso auditorio, en el que se nos ofrece un concierto itinerante, que, en ocasiones, emociona y nos transporta hasta otro tiempo, hasta otra esfera del sentir y del pensar, del creer y del rezar. Y el concierto, ahora en vivo, no nos decepcionó. Sobre escogidas imágenes, pudimos seguir los pasos de nuestra propia representación  ad extra  de la Semana de Pasión, de la Semana Santa… Con perfecta coordinación, se fueron sucediendo  marchas y motetes, clarines y timbales, penitentes y aquella sentida saeta cantada por Antonio Escudero…

            Para mi gusto, sin embargo,  no debió darse tanto protagonismo a tambores, bombos y timbales, excesivamente estridentes y ensordecedores en un local cerrado… Quizás sobraron cadenas penitenciales y ese atronador momento… Pero, en conjunto, aun pensando en que todo es mejorable, el concierto estuvo muy bien estructurado, llegó al público y, en algún instante, clarines y motetes nos pusieron un nudo en la garganta. De verdad, este concierto debiera repetirse.



            Del resto de la noche no puedo comentar nada, porque no vi la procesión   o “Calvario penitencial” de la Cofradía de Penitentes de la Santísima Cruz.

            Gracias a todos quienes prestan atención a esta modesta ventana abierta a nuestras tradiciones y a dejar constancia de nuestra confianza en Cristo.

            Con un saludo, quedo a su disposición. Miguel J. Mira

           

dilluns, 13 de març del 2017

UNA PROMESA CUMPLIDA





               Pienso que para llegar a la conclusión que se recoge al final de este texto, es necesario recordar que el pasado año 2016, escribí esto:

            “ PILAR.- Si bien soy uno de los más viejos, no soy, sin embargo el más antiguo en esta Hermandad. Me di de alta en 1.969. En aquella época todavía participaba en la procesión de Jesús Nazareno un buen número de mujeres y también lo hacían algunas de ellas bajo “promesa”: personas devotas, pidiendo o agradeciendo algún favor, alguna gracia, a Nuestro Señor. Siempre, desde que yo visto la túnica morada y acompaño al Santísimo Nazareno he visto entre esas penitentes  a una madre y una hija, vestida ésta con la vesta vesta propia de nuestra Hermandad y merecedora de especial sensibilidad, cogida del brazo de su madre y ambas con su cirio encendido y la sonrisa en su rostro;  siempre las vi sonrientes. Ambas son muy  conocidas y, a lo largo del itinerario, entre el público, no falta quien las llama y las saluda; y ella, la más joven, correspondiendo al saludo, se acerca y entrega un caramelo. Así durante toda la procesión hasta la Colegiata. Han ido pasando los años (cuarenta y siete desde que yo lo recuerdo) y Pilar –así se llama-  sigue, puntual, saliendo a la procesión, a pesar de que ya no acuden aquellas “promesas” ni apenas participan en la procesión mujeres ni el Jueves ni el Viernes Santo. Pero estas dos penitentes no fallan. La madre pregunta dónde han de colocarse y cumplen su devoción y mantienen su antigua promesa, a pesar del tiempo que ya se deja sentir después de tantos años. La madre ya es más que octogenaria… Pues bien, ayer, Viernes Santo, allí estuvieron, junto a la cruz que cerraba el grupo de portadores y delante de nuestro Isaac. Normalmente, al torbellino Pablo-vs-Isaac le acompaña su madre y también yo voy a su lado. Pilar, a veces, se vuelve y sonríe; como siempre, saluda a sus conocidos y les da un caramelo y un beso. Pero ya hace dos años que finalizan su procesión al llegar a la Plaza del Españoleto. La gente les pregunta si ya están cansadas, y la chica responde: “Jo no, pero ma mare sí…!”  Y anoche, después de casi tres horas de marcha, cuando decidieron retirarse, se acercó a nosotros y tanto a la madre de Pablo, vs. Isaac, como a mí nos dio un beso…, y  vuelta hacia la Imagen, con una sonrisa angelical, le dijo:  ¡Adiós… , bonico!

            Les juro que se me formó un nudo en la garganta y, como ahora cuando lo escribo, se me nublaron los ojos…

            Ruego por que Jesús Nazareno guarde muchos años con salud a ambas y a la madre, a sus casi noventa años, le de fortaleza y mantenga su ánimo, su sonrisa  y su coraje.  Ellas confían, así lo dijeron, en que al año que viene volverán a la procesión. Ambas, con toda seguridad, tienen asegurado su Cielo. La mirada que les devolvió Jesús, así lo asegura.”

            Este modesto artículo dio lugar a que en la Junta Directiva de la Hermandad de Portadores se decidiera agradecer a Pilar Barberá Blasco y a Pilar Blasco Sansimón, su madre,  la devoción y el cariño a Nuestro Padre Jesús Nazareno, tan entrañablemente demostrados a lo gargo de su vida; y ayer, 12 de Marzo de 2.017, al finalizar el Triduo       que se le dedica por la Cofradía a Nuestro Señor, en la Iglesia de St. Francesc, en un momento muy emotivo, les fue entregada una sencilla placa y una hermosa fotografía de nuestra imagen principal. Para ambas fue una sorpresa, y nos cabe la satisfacción de haberles procurado una alegría. Pilar (hija) besó emocionada su Nazareno y la mirada de su madre  nos conmovió.

            Se lo debíamos.
       Miguel J. Mira