1.-
SÁBADO NOCHE.
El
presidente de la Cofradía de La Columna no me engañó. Protestaba yo el viernes
cuando, al pasar por delante de nosotros, expectantes el viernes, la banda de
tambores de La Dolorosa, por lo que me parece una exageración el toque inmisericorde
a romper –es su estilo habitual- que resulta atronador. Algo dije ya en la
crónica de ayer. Sonriendo, el bueno de Juan Carlos me preguntó: ¿qué no te
gusta? Dije que no y me replicó: Pues entonces veremos lo que te parece la
banda que llevaremos nosotros mañana… Así que cuando me acerqué a la Plaza de
San Francisco a ver la procesión y rezarle un “Dios mío, apresúrate a
socorrerme…” al Señor de la Columna, me percaté ciertamente de c
cómo
se cumplía el pronóstico: allí estaba abriendo el desfile procesional una
nutrida y disciplinada banda de bombos y más bombos. No sé si ustedes comparten
mi opinión. No es necesario tanto ruido. Pero, claro está, para gustos,
colores. Por lo demás, el traslado de la imagen de clavario del Santísimo
Cristo de la Flagelación se desarrolló en su línea tradicional de rigor
penitencial en su sección de penitentes con cruces y cadenas, su toque de
campana y su turiferario, así como el
resto de cofrades, la verdad, no demasiados. Primó en la uniformidad el
verduguillo. Todo en su normalidad. La presidencia de costumbre y acompañó la
Música Nova.
***
2.- EL ESPLENDOR DE LA ENTRADA DE JESÚS EN
JERUSALÉN
Domingo de Ramos. Espléndido el día;
extraordinaria la participación de niños y adultos. Casi media hora estuvo
pasando gente con palmas y ramos de olivo, previamente bendecidos a la puerta
de la Colegiata. Abría la marcha la banda de la Academia Rytmus, ésta sí, sin
estridencias; cada cual tiene su estilo. Delante de los cofrades la mini-banda
de tambores de la propia asociación tan atractiva para la gente menuda, este
año superándose a sí misma esta
entrañable cofradía en asistencia. Uno le tiene mucho afecto, contando con que
estuvo entre los primeros portadores de La Burreta en sus tiempo de bachiller.
La presidencia religiosa iba formada por el cabildo colegial y el Sr. Abad con
mitra. Hermandad de Cofradías exenta del luto de los traslados de estas noches
pasadas, cerrando el desfile, con bandera, La Nova, también pletórica. Gente en
las calles, como nunca. Tal vez, si hay que denunciar un “pero”, sería el corte
que se formó a partir del ingreso en la Corretgería, rompiendo la proximidad entre
la numerosa participación de particular y la cofradía, que entró más de veinte
minutos después de aquellos. Como de costumbre, la plaza de la Seo fue un
clamor al paso de la imagen de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Enhorabuena.
***
3.- LA TARDE
Con cierto retraso, se inició la procesión
de penitencia de la cofradía decana con esa antiquísima y venerada imagen del
Santísimo Cristo de la Palma. Pude verla desde un lugar insospechado: la Plaza
de Santa Ana, podríamos decir que “en palco”. Ni un reproche a la organización.
Rytmus actuó con sobriedad. El clásico motete, nutrido como viene siendo
habitual, recordándonos aquellos pasajes de la pasión, como el “latro de cruce,
clamabat…” o el “velum templi scisum est”…Buen acompañamiento y muy buena participación de cofrades y
camareras de la Virgen de la Soledad. La sección de antorchas, completa y todos
con su flor en la mano, roja como el
ramo que corona la cruz y sostiene la palma. Enhorabuena.
Me
alegró ver a D. Joaquín Núñez, el Prior de la Cofradía, acompañando sobre
ruedas a los portadores.
***
4.-EL NAZARENO
.
Nos correspondía trasladar nuestra imagen
de clavario al domicilio de la clavariesa entrante como cada Domingo de Ramos.
Y, con puntualidad británica, Gracia Rovira Granero nos entregó la imagen que
estuvo bajo su custodia durante un año, para el ejercicio reglamentario de su
entrega a Ana María Cañada Martí, clavariesa entrante. Esa talla en madera es del
escultor Bayarri, es decir, del mismo artífice que confeccionó las admirables
andas principales de Jesús Nazareno.
Hacía algunos años (me he hecho mayor) que
no acudía al montaje de las andas de traslado; pero ayer me acerqué a la casa
de la familia Granero y fue una gozada poder echar una mano en un entorno cuasi
familiar, amigable y tranquilo, y en una tarde primaveral y apacible, donde
nuestra imagen quedó perfectamente preparada.
El comentario principal a la procesión
podría resumirse en una palabra normalidad. Si se quiere, el itinerario podría
tacharse de un tanto irregular. Es cierto que nos temíamos que resultara
excesivamente largo; pero la verdad es que lo cubrimos en una hora y treinta y
cinco minutos. A las doce menos veinte estábamos en el lugar de destino.
Sí que fue de notar que la participación de
acompañantes era reducida, pero, si miramos nuestro censo de portadores, la
asistencia fue aceptable. Hubo alguna ausencia justificada, pero si no podemos caer
en el triunfalismo, no nos podemos quejar de desinterés. Somos los que somos y
cumplimos. No hubo problema alguno en la organización y siendo todo, como es
lógico, mejorable, no ha estado exenta de razón la seora presidenta cuando esta
mañana nos ha dado las gracias en su sentido mensaje de WhatsApp y ha mostrado
su satisfacción por el deber cumplido. No obstante, pienso que no podemos echar
cohetes. La verdadera prueba de fuego la tenemos los próximos días Jueves y
Viernes Santo. Seguro que Nuestro Padre Jesús Nazareno nos echará un cable,
supuesto que Él nunca falla. Y otra
cosa: es cierto que cerramos un primer capítulo de nuestras tradiciones con
buena nota. Pero nuestro Nazareno nos está recordando que cada uno de nosotros
debemos caminar con nuestra propia Cruz en el día a día y esa no es una cuestión
de oportunidad puntual en el calendario; es una cuestión de trescientas sesenta
y cinco jornadas cada año. ¿O no?

En casa de la clavariesa
La Junta de la Cofradía hermana ha
estrenado varas, obsequio de una familia nazarena. También éste es un símbolo
de integración y reafirmación de una decisión inquebrantable al servicio de
Jesús Nazareno. Esas varas simbolizan la antigua vinculación de la cofradía a
la Orden de Predicadores y preconizan la sobriedad en el hacer y el fervor en
la transmisión de nuestra fe.
La rúbrica final la puso la banda de
música de La Primitiva Setabense, como el anuncio de nuestro paso por las
calles lo signó Rytmus con un tempo adecuado y un sonido sin estridencias.
Cordialmente, os deseo lo mejor. Miguel
Mira