dimecres, 19 d’agost del 2026

TU ES PETRUS...

 ...et super hanc petra edificabo eclesiam mea...             

  Saludos, queridos lectores. Esto próximo domingo leeremos en la Santa Misa, nuevamente, a Mateo, y nos ayudará a reflexionar sobre su evangelio nuestro amigo y colaborador, el padre Núñez. Aquí tenéis el texto:

    Evangelio del Domingo XXI, ciclo A, tomado de San Mateo 16, 13 – 20 

            “Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

-Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?

            Ellos contestaron:

-Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías y otros que Jeremías o alguno de los profetas.

            Él les preguntó:

-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

            Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

-Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

            Jesús le respondió:

-¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora yo te digo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que atares en  la tierra, atado quedará en el cielo; y lo que desatares en la tierra, desatado quedará en el cielo.

            Y les mandó estrictamente a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías”.

 COMENTARIO

Por D. Joaquín Núñez Morant

 

     ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Es la pregunta que Jesús hizo a los discípulos y que hoy nos hace a todos nosotros.

   Aquí y entonces caben muchísimas respuestas; muchas nos las han hecho y las hemos rechazado. Cabría preguntarles a los distintos grupos que conviven en la Iglesia, y a los movimientos de conversión rápida que afirman lo que les emociona, y se da entre los jóvenes.

   Tenemos un decorado donde acontece la pregunta en Cesrea de Filipo, Filipo el hijo predilecto de Herodes.  Cesarea de Filipo, una región rica donde nacen las fuentes del río Jordán, zona de gran abundancia, dentro de Israel, donde se da lo propio de las zonas ricas: vicios y pecados, y lo más grave, todo tipo de idolatrías, una sociedad incapaz de pensar, galileos como los discípulos, semejante a la sociedad vacua en la que vivimos.

      El domingo pasado la Cananea proclamaba su fe en Jesús, en tierra de Tiro y Sidón, hoy en Galilea  hay respuestas que miran al pasado, pero ninguna al futuro. Una pagana proclama su fe por amor; unos galileos que cumplen la letra de la Ley y ni saben ni esperan saber.

     “¿Y vosotros quién decís que soy Yo?”.

   La misma pregunta de entonces a sus discípulos nos la hace hoy a nosotros. Es posible que todos digamos, con el Catecismo, lo que contesta Pedro: “Tú eres el Mesías el Hijo del Dios vivo”.

    A Pedro el Señor le dice “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás…, eso te lo ha revelado mi Padre que está en el cielo!”.

    Jesús dice a Pedro “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará”. Esta frase es central y muchas veces mal interpretada. Normalmente, estas dos Piedras no son una masculina y otra femenina, en griego “Petros” es una piedra cualquiera, “Petra” es la Roca, es Jesús mismo. San Pablo (en la carta a los Efesios, Cap.2:20) establece que la Iglesia se cimenta sobre los Apóstoles y profetas, teniendo a Jesucristo como la Piedra angular y fundamento principal. Este versículo destaca a Jesús como la base inamovible que sostiene toda la estructura eclesial. De los Apóstoles y profetas recibimos sus enseñanzas inspiradas, pero la Roca es Cristo Jesús. Esta frase de San Pedro es fundamental en la iniciación cristiana (I Pe. 2,4-5).

   “Te daré las llaves del Reino de los cielos, lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el Cielo”.

     Si lo entendemos como potestas nos equivocaremos, tal como se ha interpretado durante mucho tiempo; el Papa se autodefine como Siervo de los Siervos de Dios. Estamos seguros de que el Papa León XIV nos da ejemplo de ello y tiene como lema la oración de Jesús al Padre “Que todos sean uno, como tú y yo somos uno” (Jn.17:21). La misión del Papa es confirmar en la Fe y defender la unidad sobre todas las cosas. Así ata lo que es ortodoxo y une, y desata lo que es falso y heterodoxo y que puede desunir y dividir la Iglesia.

            Feliz domingo. Jesús nos pide que seamos uno los que nos apoyamos en Él, la Piedra angular. A ser siempre unificadores, uno en Cristo. La Madre del Amor Hermoso nos dé su mano.

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    Hasta pronto, amigos. Miguel J. Mira