No hace mucho, en las exequias de un viejo amigo, se nos repartió un hermoso recordatorio, que transcribía un poema atribuido a San Agustín.
Me acordé de él cuando despedíamos a la esposa de Antonio Pastor, y me pareció oportuno compartirlo. Dice así:
La muerte no es nada.
Yo sólo me he ido a la habitación de al lado.
Yo soy yo, tú eres tú. Lo que éramos el uno para el otro
lo seguimos siendo.
Llámame por el nombre que me has llamado siempre,
háblame como siempre lo has hecho.
No lo hagas con un tono diferente, de manera solemne o triste.
Sigue riéndote de lo que nos hacía reír juntos.
Que se pronuncie mi nombre en casa como siempre lo ha sido,
sin énfasis ninguno, sin rastro de sombra.
La vida es lo que es, lo que siempre ha sido.
El hilo no está cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de tu mente,
simplemente porque estoy fuera de tu vista?
Te espero... No estoy lejos, justo del otro lado del camino...
Ves, todo va bien.
Volverás a encontrar mi corazón.
Volverás a encontrar mi ternura acentuada.
Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas…
Muchas gracias por todo. Estaré siempre con vosotros.
Con afecto, Miguel Mira
dimarts, 23 de juliol del 2019
dissabte, 18 de maig del 2019
LAMPEDUSA
EL
ITINERARIO DE LA LUZ
15 de
Mayo de 2018
1.-
Lampedusa es una de las islas Pelagias del Mediterráneo, al sur de Italia. Es
famosa por sus playas, y de un tiempo a esta parte, por el constante movimiento
migratorio en pateras, lanchas y cualquier
artilugio flotante, con los que tantos y tantos huyen del hambre, de la guerra, de la pobreza, de
las plagas y de todo tipo de males, en busca de un refugio, de una vida mejor,
de un porvenir que en frecuentes ocasiones lleva a los desesperados emigrantes
a la muerte, ahogados en ese mar de la esperanza, ese engañoso piélago que
parece conducir a un utópico “el dorado”, que acaba siendo trágica aventura sin
retorno.
2.-
Dos trozos de madera vieja y carcomida, de colores opacos, desvaídos, oscuros…
Dos trozos de madera con evidentes signos del maltrato de los años, de las
aguas turbias de mafias sin conciencia… Dos trozos de madera ensamblados en
forma de cruz, de la bendita cruz donde estuvo clavada la redención del mundo…
Dos trozos de madera, una cruz de casi tres metros de fuste, en la que
translucían llantos, espantosos gritos de socorro sin respuesta… La cruz del
naufragio y de la muerte. ¿La cruz de la esperanza…?
Vimos
una cruz desnuda; en ella no había imagen humana visible; y no la había porque
en ese espacio no cabían tantos
Cristos sufrientes como perecen a
diario en ese mar de la vieja historia de la civilización y de la actual
historia de la deshumanización… Pero Cristo sí que estaba allí y nos miraba
fijamente con ojos visible y tristemente
emocionados; y nos llamaba la atención;
y nos interpelaba: ¡¡¡Qué estáis haciendo!!! Rechazáis,
menospreciáis a vuestros hermanos… ¿Os
molestan? ¿Os resultan incómodos? Pensáis que están de sobra…
Y
vimos cómo ayudando en el sencillo protocolo de recepción de aquellas maderas
ensambladas en forma de cruz, bendecidas en Lampedusa por Francisco, vimos,
como digo, a los residentes africanos de la Casita de Nazaret, repartiendo
impresos sobre el acto que iba a desarrollarse dentro y fuera del templo y
cargando el pesado soporte ideado para mantener en pie, erguida e interpelante,
esa cruz que denuncia tanto naufragio,
que clama misericordia, pero también justicia, solidaridad, caridad,
generosidad, amor por Cristo encarnado en esa sufriente masa de una humanidad
sin destino. Y allí estuvieron como testimonio de que sí que se puede hacer
algo por su dignidad, por su vida, por sus familias, por su integración, por
sus derechos. Pero ¡Queda tanto por hacer…!
3.-
A la llegada de la Cruz de Lampedusa a la Iglesia de Sant Francesc, el templo
estaba lleno; el equipo sacerdotal y a su frente el Sr. Abad, junto con
representantes de los Consejos de
Pastoral de las cinco parroquias de Xàtiva, se acercaron a la puerta a
recogerla y depositarla junto al altar,
al lado de La Palabra, presidiendo la celebración por las víctimas a las que
representa. Animó la ceremonia y la Santa Misa el coro de la parroquia de Los
Santos Juanes y concelebraron los cinco párrocos, asistidos del vicario de La
Merced. El Sr. Abad pronunció su homilía
con la mirada puesta en la Cruz, signo y distintivo de todo cristiano, para
proponer tres reflexiones sobre los fundamentos de nuestro modo de ser
cristianos: Conocer a Cristo, Adorar a Cristo, Seguir a Cristo, incardinados a
Él como proponía el Evangelio de San Juan: como los sarmientos a la vid.
Acabada
la Eucaristía, salimos a la calle para celebrar un Vía Lucis de Resurrección.
Cinco estaciones en un breve recorrido por las cercanías de St. Francesc. En
silencio y entonando algún canto, cada parroquia se hizo cargo de portar a
hombros la Cruz. En la calle de San Francisco, vimos cómo se acercaba hasta
ella una niña pequeña, de unos cinco años, y casi de puntillas levantó sus
brazos hasta tocar el extremo inferior del madero y, junto a ésta, una hermanita
algo mayor; y así hasta la siguiente estación. En cada punto señalado se leyó un
pasaje de la escritura relativo a la meditación correspondiente; y fuimos haciendo el camino de vuelta. Y
llegamos a Sant Francesc; no todos, porque algunos parece que se perdieron por
el trayecto. El Sr. Abad rezó a las cinco llagas de Jesús otros tantos paternóster,
dio las gracias y terminó el acto, sin más. Los asistentes pudieron acercarse a
besar aquellos simbólicos maderos. Después, la Cruz de Lampedusa se trasladó a
Ontinyent.
Seguiremos
rezando por las víctimas a quienes esa Cruz representa; y por los gobernantes
de los países de los que salen huyendo; y por los de Europa, claro, con el alma
abierta a la esperanza.
Miguel
Mira
diumenge, 21 d’abril del 2019
ES LA PASCUA, EL PASO DEL SEÑOR
Los gurús del tiempo no se equivocaron en sus presagios.
Si el Domingo de Resurrección ha
resultado esplendoroso ha sido en el corazón de los creyentes que, a pesar de
los pesares, hemos podido gritar con alegría el ¡¡¡Resurrexit!!! Aparte, claro
es, de la pena ante el terrible atentado del que hemos tenido noticia contra
los cristianos en Sri Lanka. No es comprensible para nosotros ese fanatismo
radicalmente inhumano y que, además, actúa invocando a un dios totalmente
imposible de ser tal, porque el creador no atenta contra sus propias criaturas.
¿Por qué ese odio, Dios mío? ¿Por qué esa ignominiosa vileza? ¿Tú qué dices?
Ahora, lo mismo que en la cruz: Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen…
Pero en el siglo XXI se nos hace cuesta arriba comprobar que las autoridades de
aquel como de otros países no adoptan medidas adecuadas para la defensa de sus
ciudadanos, de su libertad, de su derecho a vivir su fe, sea la que sea, en
paz.
Padre, no nos dejes caer en la tentación, pero líbranos
del maligno. Amén.
Domingo de Gloria.
Ofrezcan
los cristianos
ofrendas de alabanza,
a gloria de la víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva;
a Dios y a los culpables
unió con Nueva Alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.
"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua".
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en Tí no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
ofrendas de alabanza,
a gloria de la víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva;
a Dios y a los culpables
unió con Nueva Alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.
"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua".
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en Tí no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
(Secuencia de la Misa del día de Pascua)
- María: no está aquí ¡ha resucitado!
Y las mujeres, que iban a ofrecerle “los aromas”,
despavoridas, fueron a decirlo a los discípulos; y éstos, incrédulos no dieron
valor a las palabras de aquellas buenas mujeres; en la época, la palabra de la
mujer no tenía ningún valor. Pedro y Juan echaron a correr, no obstante. Llegó
Juan el primero, pero no se atrevió a entrar en el sepulcro vacío y con la
mortaja retirada a un lado, hasta que llegó Pedro. Y se dieron cuenta de que no
habían entendido nada. No habían asimilado la palabra del Maestro. ¿Y nosotros?
¿Creemos de verdad en su palabra? ¿Creemos de verdad que ha resucitado?
¿Tenemos asumido el mandato “id y sed mis testigos en todo el mundo”? Ese ha
sido el centro de las reflexiones que el celebrante ha ido proponiendo a lo
largo de su homilía.
Sí, he estado presente en el acto del Encuentro Glorioso.
Debía ir, como en años anteriores, en representación de esta Hermandad a la
Procesión y aunque suspendida desde ayer, no debía desdeñar la invitación dela
Cofradía de Cristo Resucitado; y confieso que me he alegrado de ir. Primero,
interpelado por mi obligación de participar en la eucaristía a la que anoche no
me fue posible asistir. En segundo lugar por solidaridad con la Cofradía
convocante. Y me he alegrado de estar allí por haber podido compartir la
alegría de la celebración, animada con los cantos y por las campanillas de los
cofrades; y también por la meditación de las palabras del sacerdote a que antes
me he referido.
¡Buena Pascua! Un saludo, Miguel Mira
dissabte, 20 d’abril del 2019
NO PUDO SER...
JUEVES Y VIERNES SANTOS 2019
En un año normal, la
tarea hubiera sido menos laboriosa, porque, más o menos, repetimos cada vez,
solo con alguna novedad puntual el desarrollo de los actos de estos días
santos.
Dos mi diecinueve ha
querido depararnos la sorpresa de reseñar momentos para la pequeña gran
historia de nuestra Semana Santa en Xàtiva. La borrasca se cernía sobre
nuestras esperanzas y, puntualísimamente, hizo acto de presencia; y ahí la
tenemos todavía, transformando planes y deshaciendo programas, cambiando todo
de pies a cabeza.
Lo teníamos todo
apunto. Los nuevos uniformes de “els armats”, asunto este que ha ilusionado a
los directivos proponentes de su adquisición y también a su artífice, como ha
demostrado. Y tales equipaciones han
tenido que quedar al resguardo en la casa siempre abierta para el Nazareno de
Marcos y Lolita. Benditos sean. Ahora toca decidir un depósito propio con todo
lo necesario para su debida conservación.
Nuestro Isaac: la
pequeña y entusiasta Andrea, también hubo de quedarse en Valencia, entristecida
por no poder acompañar al Nazareno.
Nuestros amigos
cantantes ya arraigados en nuestro particular Viernes Santo, retenidos en
Valencia por el aguacero… En fin, comencemos.
1º.- Jueves Santo.
Dadas las adversas circunstancias meteorológicas, la señora presidenta tomó contacto
con los directivos de esta hermandad a lo largo de la mañana a través del
whatsapp, lloviendo cada instante opiniones y propuestas, al tiempo que Elena Pascual
enviaba fotos del arreglo floral de las andas (por cierto, precioso; de lo
mejor); y tal fue la diversidad de criterios que se
determinó esperar a las cinco de la tarde por si se producía un cambio
que, la verdad, nadie esperaba. Tanto es así que alguien propuso que a la hora
prevista acudiéramos a la Seo y le diéramos a nuestra imagen tres vueltas por
el interior de la Colegiata, aun a pesar de saber que era algo no aconsejable,
por la solemnidad del día que obliga al recogimiento en oración ante el
Santísimo reservado en el monumento después de la Misa de la Cena del Señor; Es
claro que lo sensato y responsable fue lo que se hizo: suspender. Pero ello no
impidió que, poco a poco, se fuera congregando alrededor de Jesús Nazareno,
dispuesto en su trono para acogernos a todos con esa mirada suya que a nadie
deja indiferente, con ojos los de todos ellos velados por la sombra de la desilusión y en espera de, al menos, poder
dedicarle un momento de oración. Y así se hizo con la siempre atenta
consideración del Señor Abad, quien se dirigió al ambón y, elevó su palabra
sentida y certera en breve meditación seguida devotamente por este grupo de
portadores, terminando con la invocación a nuestro Padre y a María Santísima. Y
así concluyó nuestro Jueves Santo.
2º.- Viernes Santo. Sabíamos
que la idea de la Cofradía del Traslado del Cuerpo de Cristo al Sepulcro tenía
decidido sacar su imagen a la calle para trasladarla hasta la Colegiata, a
menos que diluviara, si bien acortando el recorrido tradicional. Algunos de
nuestros portadores asistieron al acto y se encontraron con que, al final, la Cofradía
había decidido, en improvisado traslado, dirigirse hasta la Iglesia de Los
Santos Juanes, donde se venera la imagen durante el año. Al terminar la
procesión, en una improvisada reunión informal, se comentó la cuestión de la
procesión general de la tarde; pero la presidenta de la Hermandad de Cofradías
convocó de urgencia a los presidentes, a las doce de la mañana en la Colegiata.
Allí, el Sr. Abad dispuso al efecto la
Sala Capitular (donde en tiempos ya lejanos se reunía anualmente la Junta de la
Cofradía hermana con su consiliario), compareciendo todos los presidentes para
dirimir la cuestión suscitada sobre la procesión del Santo Entierro, visto lo
improbable de una mejoría del tiempo. Se decidió suspender dicha procesión;
pero las cofradías con sede en la Colegiata, a instancias del Sr. Abad, decidieron
realizar a las siete de la tarde una procesión claustral, acordándose el orden
del acto e invitando a las demás
cofradías que quisieran participar a unirse a esta excepcional procesión.
Y así se hizo: los
cofrades y demás asistentes deberían ocupar la nave central. Cada cofradía
tendría dispuesta su imagen para la hora prevista y el desfile se realizaría en
tres turnos. En el primero, procesionarían La Burreta y el Señor de la Columna;
en el segundo, Nazareno y Cachorro; en el tercero, La Purísima Sangre. A este
respecto hubo una pequeña variación, como veremos.
Presente la banda de
música de La Primitiva Setabense y la Banda de cornetas y tambores de El
Cachorro, así como u n timbal de El Sepulcro, dio comienzo el acto.
Mientras se preparaba
La Burreta, La Columna inició su recorrido desde la puerta dela antigua
sacristía (hoy museo parroquial), acompañada por La Primitiva, hasta alcanzar a
la otra imagen a la altura de la puerta lateral de fachada, donde habitualmente
se encuentra esta imagen.
Ni qué decir tiene el
impacto impresionante de la música de banda dentro de La Sèu. No es que nunca
se haya oído en este recinto tocar a una banda de música; pero lo singular del
acto y la interpretación de las marchas procesionales, te envolvían de tal modo
que los pelos se erizaban como escarpias por la emoción de tan especial instante.
Acabado el recorrido
de estas dos cofradías, salimos, con todo: pendones, estandarte y cruces,
teniendo en el recuerdo, como no podía ser de otra manera, a nuestro Hermano Mayor
y a nuestro Hermano Conservador, convalecientes, no pudieron estar presentes. A
nuestro paso, se incorporó también la banda de música, realizando nuestro recorrido
que nos pareció extremadamente corto.
Todavía en la girola
el Nazareno, comenzó a sonar la trompetería de la cofradía del Cristo de la
Expiación con el estruendo de sus tambores acompasando el paso de sus
portadores. Precisamente, a la salida de la girola, en la parte del crucero donde
esperábamos, los pendonistas del Cristo del Cachorro tuvieron la deferencia de
inclinarlos en reverencia a Jesús Nazareno. Después, al paso de la imagen. Se oyó
el grito del jefe del anda ordenando ¡¡Al cielo!! Y al cielo lo elevaron los portadores
como acostumbran, en un gesto que nos emocionó.
Tras El Cachorro, desfilaron
las representaciones que asistieron del Ecce Homo y del Cristo de la Buena
Muerte.
Acabó este turno y
comenzó el desfile penitencial el Cristo de la Palma, al son acompasado de un
timbal, al estilo de la Procesión del Silencio, que portaba la representación
de la cofradía del Santo Sepulcro. Y, en
silencio, inició el recorrido y, tras él, los cofrades del Santo Sepulcro, cuyo
clavario llevaba en brazos la imagen yacente de Cristo que conserva en su
domicilio durante este ejercicio. Después, los cofrades que acompañaban al
Cristo de la Palma se reagruparon junto a la imagen de Nuestra Señora de la
Soledad. Nuevamente oímos la banda de música acompañando a la Virgen, que
regresó solemnemente hasta su altar.
El acto fue
espectacular por el marco en que se desarrollaba, muy digno por la compostura y
buen hacer de todos los partícipes
; histórico, porque nunca jamás había sido realizado otro igual; respetuoso,
porque la gente que no tenía que actuar no se movió del sitio; no se limitó a un mero pasar de imágenes por
las naves laterales de la Colegiata, sino que, desde el ambón, D. José Canet,
después de cada turno de desfile, propuso unas reflexiones sobre la pasión y
muerte del Señor; una especie de Vía Crucis resumido, que se agradeció y
dignificó aún más este evento extraordinario
e hito a reseñar por los medios para nuestra historia.
3º.- Cumpliendo
nuestro reglamento, al finalizar ese Magno Calvario, se rifaron medallas entre
los asistentes, y se sorteó la antigua imagen de clavario, nuestro
apreciadísimo “Pillet”, correspondiéndole a la portadora Alexia Masip Madrid,
que deberá hacerse cargo de él en la fecha y del modo previsto en el reglamento
de régimen interno.
Ese fue, desde mi
atalaya el desarrollo de los hechos en
Xàtiva los días diecinueve y veinte de
Abril de dos mil diecinueve.
Con todo mi afecto, Miguel Mira
dijous, 18 d’abril del 2019
JUEVES SANTO
lUNES Y mARTES sANTOS
Nada había escrito hasta ahora sobre los traslados de la
Santa Cena ni del Cristo dela Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza.
Este lunes, porque me deprimió un ambiente tan gélido, un recorrido tan
desértico y una indiferencia de aquel Barri Oest ante el paso de Jesús en la
simbólica representación del mayor de los misterios de nuestra fe: nada menos
que la institución de la Eucaristía. El enorme esfuerzo de la cofradía por mantener
este paso y el cariño de ese puñado de feligreses que incondicionalmente lo acompañan
año tras año, merece tal descortesía. Es
que la gente ni siquiera se asoma a la ventana. La frialdad denunciada supera
la del clima en estas noches pasadas, si exceptuamos la del Domingo de Ramos.
En valenciano la llamaríamos “gelor” no climatológica, sino de la otra…
En cuanto al martes, lo cierto que es tampoco hubo
demasiado entusiasmo en la calle, pero aún tuvo un pase. Sí que puede decirse
que Jesús llevó un buen acompañamiento. Esta es una imagen que siempre me ha
parecido extraordinaria en su plasticidad y en su expresividad en cuanto a lo
que se representa. Espontáneamente, sale del corazón una invocación y una
plegaria.
Y María de la Esperanza. No llores María. Ya sabes: el
domingo, cuando tu Hijo venga a la vida, vencedor de aquella ignominiosa
muerte, no tengo la más mínima duda de que a la primera que le dirá “Estoy
aquí, Madre; todo se cumplió con tu cooperación, alienta a ese grupo de amigos
desorientados; diles que pronto me verán y serán enviados al mundo entero…” No
llores, María, espera y nosotros contigo.
***
EL ENCUENTRO
Hacía muchos años que no veía la procesión de El
Encuentro. Estaba en ella, pero verla, lo que se dice verla, ni me acuerdo.
Decidí tomarme una excedencia y fui hasta La Merced. Se estaba iniciando el
desfile y los portadores de la imagen del Santísimo Ecce Homo se aprestaban a
sacarla a la calle con toda solemnidad, evidenciada por la marcha procesional
que interpretaba la banda de música turnante. Y, poco a poco, Jesús partió en
busca de su Madre, como ocurre desde hace siglos en esta ciudad. La escuadra de
“armats” le había preparado el camino y, así, siguió sin más el camino… María de
la Soledad llegó hasta el punto secularmente preestablecido, puntualmente y
ambas cofradías, con la sobriedad característica de nuestras procesiones,
cumplieron el protocolo rigurosamente. En la Plaza de San Francisco se congrega
siempre gran cantidad de un público bullicioso a la espera de la cortesía y, de
pronto, las respectivas bandas de música interrumpieron sus procesionales
marchas y se hizo un silencio respetuoso e impresionante para escuchar el canto
del motete “Qui comparabo te…” ¿A quién te compararé…? interpretado por el Cor
Polifónic. Después, vuelve a oírse la música y els armats ofrecen su
tradicional y rítmico ejercicio, los pendones de una y otra hermandad rinden
recíproca pleitesía inclinándose tres veces ante cada imagen: primero, los
morados de La Soledad; después, los encarnados de “L’agüelet” (cariñoso
apelativo con que se conoce al Ecce Homo en esta ciudad). Se acerca entonces,
pausadamente el paso de Cristo y, ante su proximidad, la Madre realiza tres
reverentes inclinaciones. La gente prorrumpe en aplausos.
No me resisto a comentar esta anécdota: cuando la imagen
de la Virgen quedó situada ante la puerta de St. Francesc, vimos al Sr. Abad y
sus dos canónigos, acompañantes, revestidos con sus hábitos capitulares, escabullirse
de sus puestos en la presidencia de la procesión y, entre medio de la gente
agolpada en la acera porticada, rápidamente, zigzagueando, tratar de llegar frente
a la puerta gótica para presenciar mejor el desarrollo de Les Cortesíes. D.
José lleva aquí ya más de tres años y sabe de qué va, pero uno de los canónigos
no ha estado aquí antes (D. Juan Aguilar, en cambio, lleva aquí media vida). Sin duda que quiso ofrecerle a D. Andrés la
oportunidad de conocer de primera mano una de nuestras costumbres ancestrales
en estas manifestaciones de la religiosidad popular, y para ello se saltó todos
los protocolos habidos y por haber con tal de integrarse en medio de ese pueblo
y en solemnidad tan emblemática. ¡Bravo por Mosén Canet!
Una vez acabada la cortesía, la Virgen, lentamente, se
retira hacia atrás hasta embocar la calle del Pí, donde se vuelve a formar el
cortejo, al que asiste la representación municipal y la Hermandad de Cofradías,
para regresar hasta la sede, donde vuelan las campanas en gesto de bienvenida.
La imagen de Cristo, a la que también acompaña la
Hermandad de Cofradías, al dar la vuelta, queda esperando la formación de su
acompañamiento para dirigirse por la Alameda y seguir el itinerario acostumbrado
hacia su sede donde también suenan las campanas al recibirlo.
Como digo, hace muchos años que no había visto la procesión y, por tanto, no
recordaba el hecho de que, al reiniciarse la marcha del Ecce Homo, la escuadra de
soldados romanos realiza sus pasos de instrucción para terminar en perfecta
coordinación situándose tres a cada lado
del anda, custodiándola.
Francamente, me alegré de volver a ver la procesión
después de muchos años.
Hoy, al parecer, toca lluvia. Y lluvia con vocación
de quedarse. No quiero ser pesimista, pero me da a mí que en Xàtiva ya
terminaron las procesiones hasta el domingo, si Dios no dispone otra cosa.
En todo caso, lo más importante sucede dentro del templo. Seamos
consecuentes.
Con mis respetos, Miguel Mira
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