...Sin solución de continuidad, al menos aparentemente, porque hemos pasado de la resaca de las fiestas falleras a las celebraciones de le Pasión del Señor. Digo aparentemente, porque durante aquella vorágine enervante de la pólvora, en La Merced ya comenzó el novenario al Santísimo Ecce Homo que acabará mañana con la procesión de traslado; pero, además, ya asistimos el día 10 a la presentación del Libro de Semana Santa. Ayer, viernes, ojeando el programa oficial de la Hermandad de Cofradías, me percaté de que a las 21’30 procesionaba el Traslado del Cuerpo de Cristo al Sepulcro y les prometo que bajé a la puerta de mi casa al tiempo que la banda de tambores de la cofradía desfilaba ya por delante de la heladería. Cumpliendo, pues, mi promesa de mantener la costumbre de reseñar en este espacio nazareno aquello que vaya aconteciendo, he de iniciar el relato con el inicio del Tríduo que sufraga la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Quienes han venido leyendo estas breves crónicas cada año, saben que me he quejado de la exigua asistencia a este acto devocional. Hogaño podría achacarse a lo reciente del tránsito de estruendo de la cremà al culto vespertino del viernes, como digo, sin solución de continuidad y si bien es cierto que en Sant Francesc se congregó un grupo de fieles algo más nutrido que el habitual diario, incluido el Vía Crucis, he de confesar que no estábamos quienes deberíamos estar. Cofrades y Hermanos Portadores: ¿de qué sirvieron los reiterados avisos por WhasApp o por “mail”? Quiero pensar que todos teníamos alguna obligación que nos impidió que al menos una vez al año a Jesús Nazareno le gustaría vernos las caras y escuchar nuestras invocaciones y saber que tenemos puesta en Él nuestra mirada, sabiendo como sabemos que la Suya siempre está puesta en nosotros/as. Me sobran los cinco dedos de una mano para contar cofrades y portadores. Ya sé que me tenéis por un anciano gruñón; ya sé que este blog es para contar, entre otras, las cosas que nos atañen, y quiero que entendáis que no estoy juzgando. Estoy simplemente constatando lo que veo. Pues bien, según he comentado más arriba, presencié el paso de “La Camilla” anoche, justo cuando comenzó a caer alguna gota. Me alegré de que ese signo apareciera ya al final del itinerario, porque el cortejo pudo llegar hasta el Ayuntamiento con normalidad. Me pareció que la concurrencia fue algo mayor que el pasado año, tanto en el acompañamiento de fieles que en penitentes con vesta. Vi una tónica de normalidad, y vi una especial empatía del Sr. Abad, que con alba y estola, junto con el diácono que le asiste habitualmente acompañaron al Cristo yacente detrás mismo de la imagen; después, la presidencia habitual con el párroco de Los Santos Juanes revestido, junto a la presidencia. Corporación municipal y Hermandad de Cofradías, como manda el protocolo y La Vella sonando tan bien como suele, muy nutrida anoche, cerrando con la belleza que nunca agradeceremos bastante tanto a ésta banda como a La Nova, de unas marchas procesionales que convierten en canto de fe nuestra emoción al paso de Cristo o de la Virgen.
Hoy, sábado 21, espero encontrar mayor concurrencia en el Tríduo, y confío que aquella lluvia que empezó anoche y sigue cayendo a la hora de escribir esta crónica, dé una tregua esta noche y pueda procesionar el Santo Sepulcro.
Mañana, 22, a las 12 h., en la Colegiata, pronunciará el Pregón de la –semana Santa el Ilmo Sr. Abad D. Camilo Bardisa Bito.
Vuestro, Miguel Mira
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