dimecres, 11 de març del 2026

UN LIBRO DIFERENTE...

...EL DE LA SEMANA SANTA DE 2026

 

PRESENTACIÓN del LIBRO de SEMANA SANTA 2026

 

            Ayer, día 10 de marzo, en el salón noble de la Casa de la Cultura, la Hermandad de Cofradías presentó el ya imprescindible libro, testimonio escrito de la Semana Grande conmemorativa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

            A la hora prevista, se formó la mesa, integrada por los Ilustrísimos Señores D. Victor Camilo Bardisa, Abad Párroco de Santa María y Consiliario de la Hermandad y D. Roger Cerdá, Alcalde de la ciudad; el Sr. Presidente de la Hermandad de Cofradías. D. Julio Bellver y el periodista y autor del libro, D. Agustí Garzó. Conduzco el acto Dª Maria Luisa Ramón, comenzando por el saludo y bienvenida preceptivos para darle en primer lugar voz al Sr. Abad, quien se congratuló al  poder mantener vivas nuestras tradiciones y agradecer el trabajo de divulgación de nuestra Semana Santa. Cedió el micro a D. Julio Bellver, quien, detenidamente, destacó los hitos de esta anual publicación por el interés de la Hermandad no solo en vivir la Semana Santa, sino también en contarla y este libro ha sido “testigo escrito de todo lo que somos, y de todo lo que hemos ido construyendo juntos”. Comentó que algo ha cambiado deliberada y reflexivamente para darle un nuevo aliento, dado que se pensó que “el formato tradicional había cumplido su ciclo y pedía paso a algo diferente”.  Así vieron la luz las ediciones de 2024 y 2025, recogiendo temas específicos. Siguió explicando la elección para la presente edición de un cambio de estructura y un enfoque ajeno a nuestra asociación, que “nos ayudara a mirarnos con ojos distintos, con la distancia y profundidad que da el oficio de contar historias”, y así se confió al periodista D. Agustí Garzó la redacción del libro.  “El resultado es un libro que se concibe, desde su raíz, de forma diferente, que abandona la estructura habitual y que propone una doble lectura: la de las palabras y la de las imágenes, ambas con igual protagonismo, ambas contando la misma historia desde ángulos que se complementan y se enriquecen mutuamente”.

            Uno de sus diferenciados bloques trata de responder a la pregunta: “¿Qué ha contado la prensa de nuestra Semana Santa durante este cuarto de siglo? Y el autor consigue introducirnos en la historia de una transformación. Desde 2000 hasta hoy, nos muestra nuestra que estamos ante un “déjà vu”, sino  ante algo vivo, algo que evoluciona, crece y sorprende, y el presidente refirió una serie de actos, de celebraciones que lo demuestran y todo ello “quedó registrado en papel, en tinta, en columnas y páginas que hoy recuperamos como lo que son: documentos de identidad”.

            Destacó cómo la difusión de nuestra Semana Santa mereció primero la distinción  de Interés Turístico Provincial y, después, Comunitario.  

“Rastrear esa presencia en la prensa es, en cierto modo, rastrear nuestra propia historia desde fuera”. “Entender qué fue noticia y por qué. Descubrir que detrás de cada titular había personas que trabajaban, que proponían, que se arriesgaban. Y comprender que una Semana Santa que llena las calles pero no trasciende más allá de ellas es una Semana Santa incompleta”.

            El segundo bloque, dijo el presidente, está dedicado a las personas “que trabajan, que se entregan, que dedican su tiempo y sus aptitudes a algo más grande que ellos mismos”.En este caso, el libro pone el foco en tres figuras que han contribuido, cada uno a su modo, a que nuestra Semana Santa sea conocida y querida más allá de nuestras calles”.  Y citó a D. Lorenzo Segarra, ya fallecido, D. Antonio Martin Llinares y servidor de ustedes, poniendo de manifiesto la dedicación de cada uno de ellos a difundir nuestra historia, nuestra idiosincrasia y nuestras particularidades en la vivencia de la historia de la salvación.

            Un último bloque se dedica a la parte gráfica del libro a cargo del fotógrafo D. Rafael Aguado Martínez, cuya fotografía “habla de personas más que de imágenes, de momentos más que de monumentos”. A él se le dedica el reportaje final de este libro “como reconocimiento a su obra que ya forma parte de nuestra historia visual y como presentación ante quienes aún no le conocen como merece”.

            Transcribo literalmente el final del parlamente del amigo Julio por su afirmación irrebatible:  

“Veinticinco años dan para mucho. Dan para crecer y para cambiar, para cometer errores y aprender de ellos, para acumular momentos que se convierten en recuerdos y recuerdos que se convierten en identidad. Dan, sobre todo, para darse cuenta de que lo que hemos construido aquí no es solo una celebración religiosa o una tradición cultural: es un vínculo. Un nudo invisible pero resistente que une a los que llevan décadas en las cofradías con los que acaban de llegar, a los que marchan y vuelven cada año con los que nunca se han ido, a los vivos con los que ya no están, pero cuyo espíritu sigue presente en cada paso que sale a la calle.

Este libro es, en su nueva forma, un homenaje a ese vínculo. Un intento de contarlo mejor, de mirarlo con más profundidad, de entregárselo a quienes lo lean con el mismo cuidado y el mismo amor con que nuestras cofradías viven cada año la Semana santa. Un libro que nace de la convicción de que lo que no se cuenta, se olvida. Y de que nuestra Semana Santa merece ser contada, y bien contada, para siempre”.

            Acabada la intervención del presidente, el turno de palabra le correspondió al autor del libro. Agustí Garzó dio las gracias por la confianza puesta en él e incidió en la importancia de la prensa y de aquellos que desde su parcela, elevaron la voz y pregonaron los distintos aspectos, críticos o descriptivos de usos y costumbres propios de esa importante parte de la vida religiosa y cultural de nuestra ciudad. Tras el unánime aplauso de los asistentes, se le cedió la palabra al Sr. Alcalde , quien clausuró el acto, con un breve y afectuoso parlamente.

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            Es claro que estamos celebrando estos últimos veinticinco años  y es claro que quisiera yo algo imposible: ver cómo lo contaremos dentro de otro cuarto de siglo.

                        Hubo foto de familia.

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            Fue hermoso escuchar cuanto antecede, ver y leer el libro que tengo en la mano, incluida la foto que se me dedica de viejo penitente nazareno, Cristo en mi pecho,  pero tal vez en otro momento puede que, como “Don Erre que Erre” recuerde mis propias impresiones sobre lo que  ni veo n i oigo durante nuestra Semana Santa y también será –se lo aseguro- un “déjà vu”. Gracias por no tomar en consideración esta pequeña travesura.

            Con todo mi afecto, Miguel Mira