divendres, 11 d’abril del 2014

IN MANOS TUAS COMENDO SPIRITUM MEUM



EL CACHORRO



Antes de ponerme a escribir sobre el traslado de anoche, se me ocurre que tal vez ni siquiera los actuales directivos de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración sepan el significado del distintivo que lucen sus penitentes: escudo de Xàtiva coronado y con las dos tiaras papales y, a la derecha, en la parte inferior, una rueda de molino y la palma martirial.

            ¿No lo saben? Pues a mí me lo explicó mi padre (ya saben que él fue el instigador de la fundación de esta cofradía), al expresarle mi extrañeza cuando me mostró el diseño que habían elegido. Y la explicación fue la siguiente: la idea de aquellos animosos promotores de la asociación payos-gitanos-guadia civil era que la imagen que había de esculpir D. Francisco Bolinches se depositara en la ermita de St. Feliu. Pensaban que así como antiguamente la imagen de Jesús en el Huerto se veneraba en la de San José y desde allí era bajada a la ciudad para las procesiones de la Semana Santa, algo similar podría hacerse con la del Cachorro, pero desde nuestra antiquísima catedral visigótica; y, por tanto, qué mejor que plasmar en su escudo la simbología del mártir, nuestro patrón. Ahí lo tienen. Y así se hizo, solo que aquél propósito no alcanzó su final proyectado por evidentes razones de movilidad y logística. No obstante, la insignia quedó incólume y ha venido siendo el símbolo distintivo de esta asociación desde entonces hasta hoy.

Noche del Jueves, 10 de Abril de 2.014.

            Por ver la procesión de traslado de la imagen de clavarios, salí a la calle sobre las once menos diez de la noche; me acerqué hacia la Plaza del Españoleto y todavía no escuche ni una sola señal de la proximidad del cortejo. Al momento, me encontré con dos amigos y estuvimos comentando cosas y casos de esta nuestra idiosincrasia setabense. Salvador no conocía la historia de la fundación de esta cofradía de gitanos y payos, no sabía que nació de una idea de mi padre, secundada por Emilio Escudero y otros tertulianos del antiguo “Mirabar”, de grata recordación, como creo que ya conté en otra ocasión. Y estando en esas, comenzó a asomar la cabeza del desfile por junto a la estatua de nuestro insigne pintor. La primera sorpresa me la llevé cuando vi una muy nutrida banda de cornetas y tambores, perfectamente uniformada al estilo militar, relegando el viejo atuendo, con incluso gorra de plato, precedida de dos estandartes, estos sí, habituales. La segunda, la tuve cuando empezaron a pasar los fieles acompañantes de particular. Ni en los mejores tiempos hubo –al menos, yo no lo recuerdo- tal cantidad de participantes; pero es que cuando llegó el turno de los cofrades con túnica, seguí sorprendido ante la cantidad de penitentes, algunos de los cuales se cubrían con el capirote originario de esta vesta. Pero tampoco acabaron ahí las sorpresas, ya que, tras la imagen, las presidencias, Cofradía y Hermandad, desbordaron las previsiones de espacio, quedando la banda de música en lontanaza respecto a la imagen. Por supuesto, esta banda interpretaba la marcha procesional Mater Mea, emblema irrenunciable, seña de identidad de los portadores, propicia para ese zarandeo que encandila a los espectadores. Sí, digo bien: espectadores, porque en esta procesión no dudo que algunas personas se aclamen a Jesús para pedirle ayuda en sus problemas o le eleven una oración; pero casi todos, y en gran número por cierto, acuden a ver el espectáculo, que incluso aplauden, tanto si se canta una saeta como cuando termina el zarandeo. Ayer, la última de las sorpresas, para mí, fue precisamente esa: la masa espectante. Como les he dicho, yo estuve en la Pl. de la Bassa y cuando pasaba ya la banda de música, la gente bajaba hacia la Alameda en tropel. Los amigos y yo nos vimos envueltos entre la multitud, como un primer día de Feria en el Real. Nos detuvimos frente al Passatge de l’Hostal del Lleó, escuchamos una saeta que cantó el Presidente, Antonio Escudero (un trecho antes la había cantado el vice, Sixto Lomas, salvo error), redobló el cajista y atacó la banda la hermosa y emotiva marcha de Rafael Sanz Mayor “Cristo del Cachorro”. ¡Eran las doce menos cuarto de la noche! Ahí me retiré. Y la procesión siguió sin prisa y con la Alameda a tope.

            Si espectaculares fueron los comienzos, con la implicación de personalidades de nuestra ciudad y de la Guardia Civil alla por el año 1.966, espectacular está siendo en nuestro tiempo el desarrollo de esta asociación.

            No sé si debo dar la enhorabuena a la Cofradía por tal capacidad de convocatoria; y no sé si debemos alegrarnos de este espectacularmente creciente público curioso que, al final, parece que convierte una procesión de traslado en casi lo único de nuestras procesiones digno de verse… Quizá debería ser motivo de una seria reflexión. Estamos en la Semana de Pasión, a las puertas de la celebración de los más grandes misterios de nuestra redención…

            Es cierto que esta procesión nos traslada desde cierto tenebrismo de otros tiempos y hoy al uso a la explosión de una expresividad mediterránea quasi enervante. ¿Cuál de los dos estilos nos puede acercar a la finalidad originaria de las procesiones? ¿Cuál es el sentimiento de las personas que participan en una u otra forma de lo que se supone que significan las procesiones, respecto al misterio que celebra la que también se supone que es nuestra fe? No tengo la respuesta y sigo preguntándome ¿Es ésta la Semana Santa que queremos?

           Felicidades a todas las Lolas, que hoy celebran su onomástica. Que la Virgen nos acoja a todos bajo su manto cariñoso. Como siempre vuestro, Miguel Mira.
             

           
  

dijous, 10 d’abril del 2014

EN EL MIÉRCOLES DE PASIÓN



EN LA VÍA DOLOROSA



            Como cada Miércoles de Dolor, desde que yo recuerdo, la Hermandad de Cofradías organiza un Vía-Crucis público. Este año se celebró ayer, día 9 de Abril de 2.014. Me pareció detectar mayor presencia de fieles que en otras ocasiones y transcurrió con mucha atención a las reflexiones leídas en cada estación y la subsiguiente oración, en este caso, todas ellas leídas por el Sr. Cura Párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced y Santa Tecla, D. Juan Aguilar. Presidía el Sr. Abad. Se rezó también el Santo Rosario durante el recorrido.

            Previamente, como de costumbre, la Cofradía de  la Purísima Sangre y Nuestra Señora de la Soledad había preparado su antigua imagen titular: el Cristo de la Palma (aunque en este acto no la lleva), que trasladó hasta la Iglesia de San Francisco desde el domicilio del clavario actuante, D. Luís Aparicio, al que fue reintegrado a la finalización del ejercicio del Vía Crucis.

            Como particularidades que nos afectaron, en concreto, yo resaltaría una que me parece de obligada recordación: Da. María Teresa Pérez Segrelles no estuvo ya en este Vía Crucis. Fue durante algunos años portavoz de  la Comisión correspondiente de la Hermandad de Cofradías, cometido que desarrolló siempre con ese tesón y entrega que ponía en cuantos encargos recibió, si eran para bien de la espiritualidad y como servicio a la Iglesia. Ya la recordamos desde este blog (26-10-2013) cuando la llamó el Señor a su lado; pero hoy me parece que es de justicia volver a hacerlo.

Tere: sigues en nuestro recuerdo y en nuestras oraciones. Tennos presentes ante el Padre, junto al cual estás, sin duda alguna.

Con todo mi afecto, Miguel Mira

           

dimecres, 9 d’abril del 2014

LA CAMILLA

TRASLADO DEL CUERPO DE CRISTO AL SEPULCRO

A los efectos de dejar constancia de la celebración del traslado que esta cofradía solemniza cada Martes de Pasión, quizás bastaría con reseñar que así se hizo el día 8 de Abril de 2.014, porque no observamos ninguna variación sobre el año anterior. Se mantuvo la seriedad, el silencio y el orden respetuoso en el desfile. 
No obstante, repasadas las crónicas de años pasados, veo que puede ser de interés incluir hoy un retazo de la historia de la cofradía (todavía no erigida canónicamente, dicho sea de paso) que no por conocida deja de ser interesante. Así, transcribiré a continuación un fragmento del extenso texto dedicado a La Camilla, firmado por D. Rafael Femenía Prats en el número 3 del año II (1957) de la revista "Pasión", que publicaba la Hermandad de Cofradías:
Con la intención de exponer la especial vinculación de los Alguaciles municipales a esta Cofradía, el autor escribió el siguiente relato:
"...obedece al hecho histórico acaecido en la segunda mitad del pasado siglo (por el XIX) , en que con ocasión de un voraz incendio declarado en el palacio de Alarcón..., un alguacil llamado Vicènt-Enrich Ibañes y Belda, no pudiendo resistir la pena manifestada por D. Fernando de Alarcón, que veneraba apasionadamente un Cristo yacente que tenía en el oratorio del palacio, penetró en el interior del edificio, con grave exposición de su vida, y salvó incólume la venerada imagen. Fue tal el arrojo y decisión demostrado por este Alguacil, que el Señor de Alarcón quiso recompensarle por el desprendimiento de su acto, y le invitó a que le manifestara la gracia que deseaba; contestole muy serenamente Vicent-Enrich: (textualmente) "Senyor d'Alarcó, hue fet per la fe cristiana que yo tinc, aixi que si mereix algo, Deu meu pagará". Ante esta caballerosa respuesta, quiso patentizar el Señor de Alarcón su buena estirpe, y decidió entonces regalar la imagen a los alguaciles para que fuera procesionada el día del Jueves Santo, y así han venido cumpliendo, años tras año este señero grupo de alguaciles el legado de tan noble señor, hasta que vino el Alzamiento Nacional..."  Y añade que terminada la Guerra Civil, "los camilleros junto con los alguaciles" reanudaron sus actividades y, mediante colecta pública adquirieron una nueva imagen "en la casa Bochaca de Barcelona"..., etc.
Sabido es que no solo los alguaciles sentían como propia esta agrupación de fieles, sino que -además- en sus actividades participaban cuantas personas devotas lo solicitaban, aparte de la afección del funcionariado municipal y, por supuesto, de la colaboración de la Corporación Local. Y así, antes de la reforma litúrgica, cada Jueves Santo se trasladaba esta imagen tan apreciada por los setabenses, saliendo del antiguo Ayuntamiento, en la calle de San Agustín, bajando hasta pasar por Canónigo Cebrián, seguir por Trobat  y Calvo Sotelo (de les Botigues, popularmente desde siempre) Plaza del Mercado, con todos sus vendedores en plena actividad, calle de Noguera, Abad Pla y vuelta general. No es necesario que transcriba el recorrido actual; y, entonces y ahora, la imagen hacía y hace estación en la Colegiata, solo que desde aquella reforma, la procesión se trasladó al Viernes Santo.
Como curiosidad, podemos recordar también cómo una vez cumplida la programación anual de la Semana Santa, devuelta la imagen a la casa consistorial, no había ningún especial cuidado en su conservación: primero, salvo error en la información que poseo, se guardaba en una especie de trastero; después, se dejaba en el antiguo Hospital, en un cuarto donde se almacenaba material sanitario, en concreto, los frascos para la administración de medicamentos por "gotero", según me refirió recientemente una de las enfermeras que a la sazón prestaba alli sus servicios.
Habían de producirse cambios en la dirección de la cofradía, para que, con muy buen criterio, como ya sabemos, se decidiera depositar este Cristo yacente en la Iglesia de los Santos Juanes, donde se puede venerar durante todo el año, en una de las capillas de la parte izquierda, entrando a la nave central, dignamente colocado en una urna de cristal, al cuidado de la cofradía. Con los años, los feligreses la sienten como propia de la parroquia y, ejemplo de ello, es que anoche, en el traslado, vimos a muchos de ellos en el acompañamiento.
Otra curiosidad, de la que no recuerdo si he comentado alguna cosa en otras crónicas, es la costumbre de que algunas familias devotas, previa solicitud, instalan a la puerta de sus casas unas mesas bien vestidas y adornadas con flores para que descanse sobre ellas la imagen a su paso el Viernes Santo, durante la multitudinaria procesión popularmente conocida como "l'Entèrro", al tiempo que perfuman con esencias al Señor Muerto. Y esto me remite a la crónica del pasado traslado del Santo Sepulcro, donde comentamos las prisas con que enterraron a Jesús; tanto fue así que, aun siendo costumbre el embalsamar los cuerpos, no se pudo hacer en su momento por las circunstancias que ya expusimos, y...
"El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado..." (Lucas 24; 1)
Reminiscencia, pues, de aquella piadosa costumbre, el actual obsequio de perfumes puede que sea loable; no obstante, debiera realizarse con el debido cuidado, porque resulta evidente que, con el tiempo, se deteriora la imagen.  
La procesión estuvo concurrida. Y desde aquí quisiera hacer una llamada a las asociaciones que todavía conservamos viejos "tics", para que tomemos ejemplo de la disciplina que observamos guardar a algunas otras, como son La Columna o los Penitentes de la Santísima Cruz, La Camilla o La Buena Muerte, que, de unos años a esta parte, están dando muestras de cómo con un poco de buena voluntad podemos hacer resaltar no ya la austeridad que nos ha venido caracterizando, sino la importancia de nuestro comportamiento ritual. Estamos en Semana Santa, no en otro tipo de celebración, y ya me entienden.
Espero no haberles cansado. Gracias. Miguel Mira 



dimarts, 8 d’abril del 2014

CON LA CRUZ A CUESTAS...



LUNES, 7 DE ABRIL DE 2.014

I

ACLARACIÓN



            La crónica que publicamos ayer, relativa al Ecce Homo, contenía una –si se quiere- ingenua provocación, que nadie ha contestado: “Una curiosidad”. Valiendo como vale, según mi opinión, la reflexión sobre el por qué ha de taparse el camarín de la Virgen en la Iglesia de la Merced para colocar allá en lo alto la figura de Jesús, aplicándola a los tiempos actuales, lo cierto es que el origen de la costumbre de velar no ya la imagen de María, sino todas las que se veneran en un templo, es antiguo.

            Antes del rezo de Vísperas del V Domingo de Cuaresma, se cubrían preceptivamente con un lienzo morado  las cruces, crucifijos y demás imágenes que estaban expuestas al culto y veneración de los fieles. Las primeras, hasta que en los Santos Oficios del Viernes Santo se procedía al rito de la Adoración de la Cruz. Las segundas, hasta el Gloria de la Vigilia Pascual. Todo ello, sin perjuicio de que, evidente y logicamente, estaba permitido sacar en procesión las tradicionales imágenes de la Semana Santa sin velar.

             Así pues, sabiendo como sabemos que el cortinaje que se instala en el altar mayor de la parroquia de Nuestra Señora de la Merced para la novena al Santísimo Ecce Homo data de principios del pasado siglo XX (un buen amigo nos lo dijo), parece lógico que aquél sea el mismo que se vino utilizando para velar la imagen de María hasta la reforma litúrgica dimanante del Concilio Vaticano II.

            Yo no sé exactamente desde cuándo ni por qué se decidió disponer el altar del modo en que hoy se hace; pero, les digo la verdad, no me acaba de cuadrar la ocultación de la imagen de la Madre para exposición al culto de la imagen del Hijo. Seguro que cuando eran preceptivas las velaciones, no se procedía de esta manera. Recuerdo haber visto colocada la imagen del Ecce Homo para su veneración durante el novenario, en primer término, a un lado, en el presbiterio. Ergo…



II

PROCESIÓN PENITENCIAL

DE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE

LA FLAGELACIÓN “EL SEÑOR DE LA COLUMNA”



Entiendo lo de procesión penitencial, aunque no tanto lo de “traslado de las cruces” como se la intitula, puesto que, por definición, trasladar es llevar a alguien o algo de un lugar a otro, según el diccionario de la RAE. Y, en este caso, desde que se creó, las cruces de esta cofradía salían de un lugar para volver, después de un itinerario prefijado, al mismo sitio. ¿Por qué no darle a cada cosa su nombre exacto?

            Lo que sí se trasladó fue de día, puesto que, si la memoria no me falla, se llevaba a cabo el Miércoles de Pasión, después del Vía Crucis.

            Toque de campana abriendo paso; estandarte; incensario entre cuatro antorchas; cuatro cruces; penitentes con faroles; dos timbales arrastrados sobre carro con ruedas, percutidos rítmicamente; el señor presidente y la señora clavariesa, cerrando el desfile. Desfilaron una veintena de cofrades con sus vestas; del resto, la mayoría arrastrando cadenas; y, salvo el presidente, todos con verduguillo. Y el silencio.

            Escasa presencia de público espectador. Y entre lo que uno escucha, había comentarios, parangones, críticas… Por ahora, lo dejaremos así.  

           

            Cordialmente, Miguel Mira

 ADICIÓN: Con motivo de haberse aportado dos comentarios a esta entrada, debo aclarar lo siguiente:
- Traslado.- Aunque este año, efectivamente, no podamos hablar de traslado propiamente dicho, lo cierto es que desde que se celebra este acto penitencial sí que se trasladaban las cruces hasta la casa del clavario.
- En cuanto a la fecha de celebración, también es cierto que el cambio hubo de hacerse el pasado año por coincidir con las fallas, volviendo en el presente al día habitual. 
Rectificado queda todo ello. Mis disculpas. M. Mira


dilluns, 7 d’abril del 2014

"HE AQUÍ AL HOMBRE"




ECCE HOMO


Pilato salió otra vez afuera y les dijo: Mirad, os lo saco otra vez afuera para que sepáis que  no encuentro en él ninguna culpa. Y salió Jesús afuera llevando la corona de espinas y el manto  color púrpura. Pilato les dijo:
 “He aquí al hombre”
(Juan 19; 4-5)

            Cuando ya había sufrido vejaciones, bofetadas, burlas, ignominia, afrentas, escarnio…, por si algo faltaba, ahora Jesús es exhibido frente al populacho que, insistentemente, clamaba por su crucifixión. Prefirieron la libertad de Barrabás, aquel bandido, antes que la de quien no había hecho otra cosa que pasar junto a todos ellos haciendo el bien…
            ¿Hubiéramos hecho nosotros lo mismo?
            ¿No es cierto que en muchas ocasiones le volvemos la cara?
            Es cierto que por nuestra parte, año tras año, echamos mano de seculares tradiciones, otrora catequéticas, para mostrar cómo el Hijo de Dios aguantó todo aquel espantoso simulacro de juicio hasta el suplicio, y lo hizo porque tenía que asumir la tremenda responsabilidad que el Padre le había confiado. Según Caifás (Juan 18; 14), convenía que muriera un solo hombre por el pueblo… Las cosas de aquella política rastrera; pero, sí, Jesús, Dios hecho hombre, había de morir no por aquel pueblo egoísta e hipócrita; había de morir por la humanidad.
            Y ahora nosotros lo recordamos. Cada año los recordamos. Pero ¿no tendríamos que recordarlo día a día?

            6 de Abril de 2.014. La Congregación del Santísimo Ecce Homo cumplió su compromiso anual de trasladar la imagen de clavarios. Desde hace algún año lo hace a las nueve o nueve y media de la noche. No puedo reseñar nada destacable respecto a otros años; tan sólo que la procesión fue organizada y presidida por la nueva junta directiva, al parecer, con carácter provisional, hasta dar cumplimiento a determinados compromisos de orden interno que no soy quién para comentar.       
           
            Una curiosidad: desde ya hace algunos años, durante la celebración del novenario se cubre el altar mayor de la iglesia de La Merced, sede de la congregación, con un cortinaje rojo, que tapa el camarín de  la Virgen y, en el frontal, se coloca la imagen de Cristo. Yo sé que tratándose de María y, ciertamente, en el caso de toda buena madre, ésta no va a protestar por quedar en segundo plano (en realidad, en el lado oscuro); pero si Jesús hablara, un buen amigo mío dice que jamás hubiera permitido que nadie ocultara a su madre, ni por nueve ni por cien días ni por un minuto: nunca. No me lo toméis en cuenta; es, simplemente, una curiosidad.

            Es lo que pienso. Como siempre, un saludo cordial. Miguel Mira

             

diumenge, 6 d’abril del 2014

EL SANTO SEPULCRO

DE MISERICORDIA LO ENTERRARON

 “Al caer la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato, le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato mandó que se lo dieran. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca…” (Mateo 27, 57-60). 
 Si Jesús había vivido pobre, pobre murió; ni un entierro digno pudo tener; tuvo que venir el de Arimatea y, a toda prisa, porque se les echaba encima la pascua y había que dar sepultura al Señor, le pusieron en un sepulcro cercano por la caridad de José, aquel discípulo clandestino…
Nosotros recordamos este pasaje colocando al Maestro en urna de cristal, con todos sus oropeles…; todo nos parece poco para resarcir al Hijo del Hombre de aquellas penurias. Con todo nuestro amor, llevamos a Cristo hasta el sepulcro; y lo hacemos con toda seriedad, pero su cuerpo está desnudo. Tan solo el escueto paño púdico lo cubre. Tal vez queramos que nos recuerde que padeció hasta el extremo, que murió despojado de todo; y, con todo y con ello,  formamos un ruidoso acompañamiento. ¿La tiniebla?: “desde el mediodía se oscureció toda la tierra…, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló y las piedras se resquebrajaron…” (Mateo 27; 45, 51). 
Esa es, desde mi personal perspectiva, la forma que tenemos de venerar la sagrada imagen de Jesús muerto. Y anoche, sábado 5 de Abril de 2.014, la Cofradía del Santo Sepulcro de Xàtiva, trasladó aquella urna entre sayones y penitentes, entre tambores y timbales, con un numeroso acompañamiento, hasta la casa donde será amorosamente custodiado el cuerpo yacente de Jesús hasta el año próximo.
 Acompañaron a esta Cofradía, según indica el programa oficial, hermanos penitentes de la M.I. Cofradía del Santo Sepulcro y de la Resurrección del Señor, de Carcaixent. Copresidió la Hermandad de Cofadías y cerró, como es costumbre, una banda de música; en esta ocasión, La Vella de Xàtiva. 
Así daremos paso al traslado de la imagen de clavarios del Santísimo Ecce Homo, hoy domingo.

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ALBRICIAS
Horas antes de aquella procesión, a las siete de la tarde, en la Iglesia de los Santos Juanes, tuvimos el gozo de asistir a un acto muy importante para la parroquia, pues que, después de muchos avatares, quedó a la vista el retablo del altar mayor, recién restaurado. Ciertamente, desde hace unos ocho o diez años, es de admirar el trabajo de recuperación del viejo templo, tan deteriorado como le conocimos. Primero fue la techumbre, luego el coro; le siguió la limpieza y pintura del interior; y, por fin, le llegó el turno al altar. Su aspecto ha vuelto a brillar con un dorado esplendoroso, orgullo de los feligreses y, sobre todo, de la Cofradía de la Santísima Virgen de Fátima, que ha cargado con el peso económico de la restauración, bien que con la colaboración y aportaciones de muchos fieles. El templo estaba a rebosar y, como sábado que era, los juniors, los chicos y chicas del catecismo, el coro parroquial presentes, el párroco, Don Raul Jiménez, no cabía en sí de gozo. Después de sus antecesores, D. Vicente Rovira y D. Marcos Vidal, que habían abierto el camino, D. Raul pudo ofrecer este día de gozo, por haberse conseguido reponer en su dignidad la casa de Dios. Que faltan cosas por hacer, es claro, tanto en el exterior como en el interior; pero ya no son tan apremiantes. ¡Enhorabuena!

Hoy firma Miguel Mira

dissabte, 5 d’abril del 2014

SEGUIMOS CON LAS CRÓNICAS



LA PROCESION SILENCIOSA


-Crónica, que nos remite D. Francisco Perales Ferre-


4 de Abril de 2014. Por tercer año consecutivo, las calles de la zona alta de la Parroquia de la Merced fueron testigos de esta joven procesión de penitencia que organiza la Cofradía de Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza. Momentos antes de las 22´30, en el interior de dicha iglesia, todos los participantes se reunían para formalizar su promesa de guardar silencio durante el acto penitencial. Se inició a continuación la procesión. Delante, dos pendones de la cofradía organizadora y a continuación cerca de un centenar de fieles. El silencio, absoluto, era transgredido única y exclusivamente por dos parejas de tambores y bombos tocados por tunicados de la Congregación del Santísimo Ecce Homo situados delante del Cristo que, alternándose, espaciaban su breve toque, enfatizando, al restablecerlo, el silencio. Contamos unas treinta personas con vestas, alguno con el rostro tapado, entre las del Ecce Homo y las de la Buena Muerte. Éstas últimas, al añadir a su túnica blanca una capucha del mismo color, toman un aspecto monacal similar al hábito mercedario. El Crucificado, portado por miembros de las dos asociaciones al estilo “legionario”, recibía la luz de los portadores de las antorchas situadas a ambos lados del mismo. Detrás, la presidencia la compartían camareras de ambas asociaciones y el párroco de Nuestra Señora de la Merced y Santa Tecla, Don Juan Aguilar, junto a los presidentes de las dos cofradías participantes. Cerraban el cortejo los representantes de la Hermandad de Cofradías, cosa que, particularmente, nos extrañó al tratarse de una procesión de penitencia. Vimos muy poca gente viendo la procesión y muchísimas casas cerradas a su paso. La imagen entraba de nuevo en la Iglesia de la Merced sobre las doce de la noche.


De nuestra redacción:
 
Esta misma noche se celebró la ya acostumbrada cena que organiza la O.N.G. "Manos Unidas", en su campaña contra el hambre. Fue a las 21’30 h. en Salones El Palasiet. Nos pareció menor que otros años la concurrencia, quizás, en parte, al haberse solapado con la Procesión Silenciosa. Estuvo presente el Delegado en Valencia de dicha organización y presentó el acto la responsable local, Sra. Arnero, explicando el proyecto para este ejercicio y el objetivo marcado, que –a no dudarlo- se conseguirá con el esfuerzo de todos. Intervino también dicho señor delegado. Bendijo la mesa el Sr.Abad, D, Arturo Climent, y, como es habitual, el ambiente fue cordial, distendido, agradable, entre los comensales, que provenían de las cinco parroquias de Xàtiva y de asociaciones diversas. Se entregaron los premios de los concursos convocados para escolares, que entregó la Fallera Mayor Infantil. A los postres, como también es ya obligado, se rifaron distintos regalos entre los aplausos y general regocijo de los agraciados. Serían las doce cuanto nos levantamos de la mesa.

Es de agradecer, sinceramente, el tremendo esfuerzo que Amparo, con sus compañeras de la orgaqnización realizan año tras año, sin cejar en el empeño por allegar fondos para colectividades y poblaciones desfavorecidas, que, desgraciadamente, existen en no pocos paises y que claman no ya caridad sino justicia. Enhorabuena por tan imperiosa y meritoria labor. Se la damos a todo ese grupo de señoras constantes en función tan necesaria, que –calladamente- van cubriendo etapas y procurando aminorar aquellas injusticias. Repetimos: ¡Enhorabuena!