dimarts, 20 de novembre de 2012

ACTUALIZAMOS

NUESTRA ASAMBLEA

El pasado sábado se celebró Asamblea General Ordinaria de la Hermandad de Portadores de N. P. Jesús Nazareno, con carácter extraordinario, en la que nos reunimos diecinueve de los ciento sesenta y cuatro miembros de esta Hermandad de Portadores más cinco representaciones. No es la primera vez que la asistencia es así de decepcionante; pero quizás en esta ocasión fallamos, nos equivocamos, al señalar para la reunión un sábado a las ocho de la tarde. Se trataron temas de interés que luego me consta que se comentan por personas que no estuvieron presentes y que son disconformes respecto al criterio de la Junta; pero no asisten, porque no pueden o porque no quieren.
Nunca entenderé el por qué de esta endémica actitud inhibitoria y crítica sistemática, cuando existe la oportunidad de manifestar libremente la opinión de cada cual, como así quedó patente en esta como en todas las reuniones.
Acabada la sesión, nos sentamos a la mesa treinta personas para cenar. También en este acto vimos reducido el número de comensales respecto a las dos veladas anteriores, lo que no impidió el buen ambiente, la cordialidad, incluso el buen humor. La verdad es que estuvimos a gusto y, francamente, el acto se rubricó muy dulcemente con la repostería de la que se encargó nuestro particular especialista en pastelería.
En fin, quede constancia de nuestra gratitud hacia la Junta de la Música Nova por su atención, su disponibilidad y su grata acogida en sus locales del Espai Cultural.

COSAS DE LA HERMANDAD
DE COFRADIAS

Desde que se inició el curso, además de las reuniones de la Junta Rectora, recientemente se han celebrado las de las comisiones de Estatutos, de Publicidad y Fotografía, y de Pregón. Asistieron a ellas nuestros respectivos delegados, siendo de reseñar la decisión, luego rubricada por la Junta Rectora celebrada ayer mismo, de ¡por fin! elevar al Arzobispado el texto corregido de los estatutos que se aprobaron en 2.001 y sobre los que la Comisión de Laicos recomendó algunas modificaciones. Asimismo, se aceptó la propuesta relativa a la designación de Pregonero de la Semana Santa Setabense 2.013, que recayó en la persona de D. REMIGIO BENEITO BERENGUER, catedrático de Derecho Eclesiástico en la Universidad CEU Cardenal Herrera, de Valencia, que aceptó la invitación gustosamente y mostró estar complacido con su nombramiento. Sin duda, podremos escuchar un buen Pregón. Todavía está pendiente de fecha, pero será, D.m., a principios de Marzo.
Aparte de todo ello, puedo reseñar y reseño que no deja de sorprenderme alguna que otra propuesta o actitud, que no casa con la que debiera ser por encima de todo la finalidad de los actos que se organizan bajo la responsabilidad de la Hermandad: manifestación externa de la fe; expresión de la piedad popular. Pero esto no es nuevo, se pierde en la noche de los tiempos. Poco se habla en esta asociación de asociaciones católicas de la espiritualidad, de la participación en los cultos o actos litúrgicos, de la profundización en el estudio de las escrituras..., pero preocupan mucho, eso sí, precedencias y presidencias y si hay que vestir túnica o traje oscuro; si los recorridos son cortos o largos; si debemos celebrar más procesiones o si nos mantenemos al ralentí
Ahora incluso se habla de que hay cofrades que miran de reojo o reticentemente la Hermandad..., y no me extraña. Y queremos que nuestra imagen mejore. Que mejore la información. Pero ¿estamos seguros de lo que queremos? ¿Nos gusta lo que hacemos?
Una vez propuse, ya hace un puñado de años, que se considerara la posibilidad de celebrar un congreso local para estudiar cómo era, cómo debía ser y cómo queríamos que fuera nuestra Semana Santa y cuál no sería mi sorpresa cuando sentí que, salvo el consiliario, los compañeros de la Junta, casi todos los compañeros de la Junta, me miraron de reojo como pensando: ¡pero de qué habla este "chalado"!
Después de la transición propiciada por los acuerdos entre la Purísima Sangre y la Hermandad, llegaron unos años en que se vivió un ambiente distendido, de confianza, de colaboración incondicional, un ambiente de HERMANDAD. Pero al poco volvimos a sumirnos en el pozo de aquellas miradas de reojo de unos a otros, de ausencia de autocrítica, de rutina, de recelos, de individualismos y falta de sentido común. Hasta hay quien se permite sugerir que reneguemos de nuestra historia...
Parece que no nos acabamos de creer la importancia de aquello que nos hemos encargado de cuidar y organizar, porque hemos querido, y es una pena, porque tenemos en nuestras manos una preciosa herramienta de trabajo en orden a la evangelización. Pero, lastimosamente, parece que nos quedamos en la cáscara.
Esto es lo que pienso. Vuestro, Miguel Mira.