dilluns, 26 de març de 2018

PROSIGAMOS


               
STABAT MATER 

El Viernes 23, se celebró la Santa Misa por las intenciones de la Cofradía de la Purísima Sangre y de las Señoras Camareras de La Soledad: Virgen de los Dolores en su soledad, al decir del Sr. Abad, que puso énfasis en ese versículo del evangelio de San Juan, precisamente. Estaba al pie de la cruz MARIA…, para explicar la importancia de la Madre en la corredención.
   Por la noche, se trasladó la imagen de clavarios de La Dolorosa, sin novedades dignas de mención; quizás podría destacarse mayor presencia de espectadores, tal vez porque ahora ya estamos más en ambiente. No  obstante, es verdad que La Dolorosa siempre cuenta con el afecto de los setabenses. Como es habitual, la pequeña imagen de traslado estaba preciosa.
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                El sábado 24, Festa de la Vespra, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced y Santa Tecla, convocada y animada por la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén “La Burreta”, a las seis de la tarde.
                Y a las siete, inicio del desfile de bandas de tambores y timbales para la celebración en la Pl. del Mercat del acto de Llamada a la Juventud, simbolizado por la ruidosa y espectacular Tamborada, en la que este año participó la banda de la cofradía invitada de La Flagelación, con tambores y bombos, cubiertas sus cabezas con altos capirotes.
                Por la noche, se traslada la imagen de clavarios del Señor de la Columna.             No voy  a detenerme reiterando las características de esta procesión, el rigor, seriedad y disciplina de sus cofrades y su sección de penitentes, porque al ver la imagen me acordé de las vicisitudes que siempre oí contar a mis mayores sobre esta asociación que lo fue de “zapateros y   correeros”, que gozaban del privilegio  de procesionar una imagen de Esteve Bonet, aquel  imaginero de renombre, autor  también de otras tallas propias de la Semana Santa setabense. Quiero, pues,  reseñar, aunque ya es sabido,  un hecho de interés histórico local, que no solo recuerdo por haberlo oído referir a personas coetáneas, sino porque la propia Cofradía lo
 publicó en un interesante libro, que su autor, En Josep Camarasa Matéu, intituló “Aproximación Histórica” (2004. Imprenta Marbau). En sus páginas 159 a 166 se contienen tanto los datos relativos a aquella antigua imagen de Cristo en el paso de La Flagelación, como a la actual.
                La primera de las conocidas, que fue esculpida en el siglo XVIII, como ya he dicho, por el imaginero valenciano D. José Esteve Bonet (1.792) y la segunda, que data de 1.952, tallada por el también imaginero valenciano D. Vicente Rodilla Zanón (allí no consta el segundo apellido, pero es el que digo).
                Es de destacar que después de la destrucción de las imágenes sagradas acaecida en 1.936, D. Carlos Sarthou consiguió rescatar de entre los restos del incendio de  la Colegiata, el rostro  del  Señor de la Columna:  “la máscara” (al decir del mismo Sarthou, según afirma el propio Camarasa), que se aprovechó para la nueva composición artística salida del taller del escultor Sr. Rodilla, imagen que hoy se encuentra depositada en una hornacina a la entrada de la Capilla de la Comunión en la Iglesia Colegial. Este es un hecho  similar a lo vivido también por la Congregación del Santísimo Ecce Homo, como puede leerse en el libro de la Semana Santa 2018, en artículo que firma D. José Luís Gutiérrez Arnau.
                Así pues, si Xàtiva gozó en el XVIII de imágenes (como las dichas y la Virgen Dolorosa) salidas de las manos de aquel magnífico escultor, también ahora goza de obras del prestigioso imaginero D. Vicente Rodilla Zanón; y, entre ellas, esta magnífica imagen del Señor de la Columna, los bajo-relieves de las andas de Jesús Nazareno (como también se puede leer en un artículo firmado por mí en el mismo libro de la Semana Santa/18) y los preciosos pasos de Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Esperanza, dato que, igualmente, consta en la citada publicación anual de la Hermandad de Cofradías.
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DOMINGO DE RAMOS

                Después de la Misa Conventual,  pasadas las doce, sin megafonía, ya la imagen de La Burreta a la puerta de la Colegiata, se procedió por el Sr. Abad a bendecir palmas y ramos, dándose inicio a la  multitudinaria procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Como viene siendo habitual, la participación fue muy numerosa y la aclamación final, a la entrada de la procesión, espectacular. Quizás podríamos reflexionar sobre esta espectacularidad, porque  a lo mejor nos quedamos en la superficie y no profundizamos en lo esencial.  
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                               A las siete y media de la tarde, amenazando lluvia, se inició la Procesión de las Antorchas, que es la de traslado del Santísimo Cristo de la Palma del domicilio del clavario, clavariesa en este caso, al del entrante. Discurría el desfile ordenado y respetuoso por la Alameda, cuando comenzaron las nubes a desbaratar el objetivo, porque tuvo que des variarse repentinamente el itinerario para que la imagen sufriera el menor embate posible del chaparrón y ser depositada cuanto antes en la casa del clavario.
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                Diez y cuarto de la noche.
                La Hermandad de Portadores de Nuestro Padre Jesús Nazareno debía trasladar también su imagen de clavarios y pudo hacerlo aunque también había amenaza de lluvia, sin incidentes dignos de mención.
                Procuramos que la procesión se mantuviera ordenada y sin cortes, y así transcurrió, con seriedad y silencio, a salvo del percutir de los tambores que abrían marcha y de las marchas que interpretó La Nova.
                Todo es mejorable, pero esta vez este cronista aficionado ha de callar, porque pocas críticas le cabe hacer. Nunca podemos estar satisfechos, pero éste podría ser el camino. Cada cual estuvo en su sitio y fue gratificante ver cómo gente joven se acercó al anda para portarla junto a los veteranos.
                Nos equivocamos tal vez con los cirios; pero nos alegramos en cierto modo porque…  faltaron.
                El anda se restauró y se estrenaron tulipas. Interesa reseñar que al estar las andas ya deterioradas, se debatió sobre confeccionar unas nuevas o restaurar aquellas, decidiéndose finalmente esta última opción, al considerar que son las únicas que se conservan en Xàtiva iluminadas por candelabros con cirios. Creemos haber acertado.
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                A las doce, comenzó la Procesión del Silencio con el Santísimo Cristo del Carmen, que debía hacer estación en la ermita del Calvari Alt. Añoro el participar en ella, cosa que ya hace años que no hago por circunstancias. Para mí, esa es una procesión con todo el sentido de una devoción orante, reflexiva en el caminar exigente de la subida hasta el remanso de paz de aquel ermitorio aunque en la noche de ayer la luna no alumbrara el zigzagueante camino de las estaciones del Vía Crucis.
                Santísimo Cristo del Carmen, ampáranos.

                Vuestro, Miguel Mira


divendres, 23 de març de 2018

PASARON LAS FALLAS

SEMANA DE PASIÓN Pasadas las fiestas de fallas y la solemnidad de San José, vuelve a la normalidad la agenda propia del tiempo de Pasión. Así, con regular asistencia, se celebró el martes 20 el Acto Penitencial con administración del sacramento de la reconciliación en la Iglesia de St. Francesc, con la presencia de los sacerdotes de la ciudad, comenzando, según es habitual con una breve paraliturgia, con una reflexión del Sr. Abad sobre la escena que narra San Juan protagonizada por Jesús y la Samaritana junto al pozo de Jacob, para resaltar la figura de Cristo como Agua Viva que limpia la ceniza de nuestro pecado. El miércoles 21, asistimos a la última de las Misas Estacionales, que se ofició en la Colegiata a las ocho de la tarde. Me pareció que fue mayor la asistencia de fieles y también más notoria la participación de la Hermandad de Cofradías. Se nota cuando el órgano acompaña los cantos. Un detalle que no pasó desapercibido fue la participación del diácono que viene asistiendo al párroco en la Iglesia de Santos Juanes, Joan, revestido con dalmática como toca. En cuanto al fondo, la homilía del Sr. Abad, como era de rigor, nos preparó con sus reflexiones para el comienzo de la Semana Santa como tránsito hacia la Pascua. Por la noche, a las diez y media, rezamos el Vía Crucis, que preside ya tradicionalmente el Santísimo Cristo de la Palma. Hacía frío, mucho frío, y tal cual fue el ambiente: menguada la asistencia por tiempo tan desapacible, la meditación de las estaciones fue breve y esta vez funcionó mejor la megafonía. La gente apenas participó en los cantos a pesar de que se repartió una hoja con el texto. Frío, mucho frío. Se repartió por la Hermandad una pequeña cruz como recuerdo. El Jueves 22, traslado del Santísimo Cristo de la Expiración, El Cachorro, en la línea acostumbrada, con gran expectación en la calle, siendo de agradecer que la banda de música actuante diversifique el repertorio de marchas si n ceñirse al imprescindible Mater Mea.

dimarts, 13 de març de 2018

TRES ACTOS QUE SE ANTICIPAN



        ESTE FIN DE SEMANA y el LUNES…
…Se celebraron las procesiones de traslado de las imágenes del Santo Sepulcro y del Santísimo Ecce Homo, así como la penitencial del traslado de las Cruces por la Cofradía del santísimo Cristo de la Flagelación.
        Valga el comentario de la última reseña sobre la escasa, casi insignificante, presencia de espectadores en nuestras calles, quizá menos ostensible el lunes 12. Yo no sé si son el tiempo desapacible, la falta de interés o el nada propicio ambiente, más próximo a la pólvora que a los rezos y/o penitencias, la causa de esta frialdad, cada año más acusada. La cuestión es que la gente “pasó” ostensiblemente, y ahí lo dejo para que cada cual piense si es que entiende que hay algo que pensar o saque sus conclusiones, si hubiere alguna que sacar.
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I
        Sin el sepulcro no podría levantarse en tres días aquel “Templo” según prometió el Maestro, el Hijo del Hombre.
        En aquella cavidad, corrida la piedra que la sellaba, ocurrió la gloriosa explosión de La Vida triunfante, aquel deslumbrante domingo, aquel sorprendente milagro entre los milagros, sin el que sería vana nuestra fe, al decir de San Pablo.
        Nuestra histórica Semana Santa acoge esta XIV Estación del Calvario con preciosa urna y ruidosos timbales. Es plausible ese relativo anacronismo anacronismo, en tanto que los timbales rememoran la tiniebla (Marcos, 15. 33), acaecida  cuando Jesús  clamó con aquel grito de auxilio al Padre aquel Eli,  Eli…! ¿Por  qué me has abandonado? (Mc. 15, 34).
        Por tres veces, los timbaleros de la Cofradía del Santo Sepulcro, el Viernes Santo,  recorrían las calles entre la Parroquia de San Pedro y la Colegiata a las tres de la tarde (Al llegar la hora sexta, toda la región quedó en tinieblas…);  “Els recaos”, metáfora ahora silenciosa, que, no obstante, se reproduce en las dos ocasiones en que Cristo yacente en aquella preciosa urna es mostrado a los fieles en procesión. En aquella época, ni cuando fue creada la Cofradía ni hasta el año 1.966,  existió en nuestra ciudad imagen de Cristo en el momento de la Expiración, que es en el que los evangelios (Mc. Ya dicho; Mt. 27, 45) sitúan la tiniebla (de ahí ese leve anacronismo que arriba cito); y, como antes he dicho, parece plausible que de manera tan plástica, la tiniebla preceda al sepulcro.
        De año en año, aumenta el número de chavales que forman la banda de mini timbales; para mi gusto (y de gustos no hay nada escrito) este grupo se está ciñendo demasiado al corte clásico de una banda de tambores, lo que devalúa el efecto “tiniebla”; pero, ya digo, es opinión inexperta de un mero observador.
        Nutrida procesión de vestas e invitados, “armats” y largas presidencias; y, al final, La Vella,  rubricando con notas tradicionales de su amplio repertorio este acto anticipado por causas ya comentadas.
II

Rey, de espinas coronado…

        Qué Itinerario tuviste, Jesús, que sufrir: desértico e inhóspito para que fuera tu imagen trasladada a la casa del nuevo clavario… La noche gélida; el ambiente en “stand by”… Qué pasa, bons germans?  
        Me dio la impresión que aquel fue un acto de puro trámite. Y no voy a pasar de aquí.

III

        Menos fría que la anterior, fue la noche del lunes, aunque el movimiento de gentes expectantes no fuera para echar cohetes. Pero, al fin y al cabo, para hacer penitencia no se necesita público.
        Sea cual sea el objetivo que cada cofradía se marque, si se trata de cumplir con rigor, seriedad, puntualidad y orden, bienvenido sea.
        De todo ello, la Cofradía de la Flagelación viene siendo ejemplo.
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Me pregunto en forma inclusiva: ¿Estamos evangelizando?
 Con afecto, Miguel Mira

dissabte, 10 de març de 2018

VIERNES 8-3-18



LA CAMILLA

         Anoche la Cofradía del Traslado del Cuerpo de Cristo al Sepulcro celebró en la Parroquia de los Santos Juanes, su sede, la Misa en acción de gracias y en sufragio de sus difuntos. También se llevó a efecto la imposición de medallas a los nuevos cofrades.
         Seguidamente, se formó el desfile procesional para conducir hasta la Casa de la Ciutat la imagen yacente de Cristo. Aquel Cristo que manos amorosas había bajado de la cruz y depositado en brazos de su Madre; y brazos que amorosamente lo tomaron de ese regazo amantísimo de María para depositarlo en un sepulcro nuevo que el de Arimatea tenía en un huerto cercano. Y anoche, con manifiesta devoción, muchos José de Arimatea representaron aquella escena por las calles del Arrabal de Xàtiva hasta la principal arteria de la ciudad, donde en el Ayuntamiento permanecerá hasta el Viernes Santo.
         Si he de hacer un comentario del acto, me limitaré a decir que se notó ostensiblemente que no estamos en ambiente y el transferir las fechas tradicionales saltando anticipadamente en el almanaque en evitación de solapar estos tradicionales traslados con las populares fiestas falleras no ayudan ni a la participación ni al recogimiento, ni a la asistencia expectante en el número que suele ser habitual. Pasó la Camilla solemnemente por su itinerario, pero nos decepcionó ver tan poca gente en la calle, incluso a la hora de la entrada en el Ayuntamiento.
         En otro orden de cosas, esta fue la primera procesión que Eugenia Gandía presidió junto al presidente honorario, Siro Díez, en este primer año de su mandato al frente de la Hermandad, como presidenta que es de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén.
         Vamos a ver si hoy y mañana mejora la perspectiva. Tengo mis dudas.
         Vuestro, Miguel Mira

dissabte, 3 de març de 2018

SIGUIENDO EL CAMINO



Como decíamos ayer…

          …el miércoles, 28 de Febrero, se celebró la segunda Mira Estacional en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Si hemos de hablar de asistencia, constataremos que hubo algunos huecos. Y como en Santos Juanes, no fue para echar cohetes la presencia de cofrades. Es lo que vi a pesar de mi  mácula.
          Reflexionamos con sosiego reconfortante, conducidos por la cuidada homilía de D. Rafael Vaello, y acompañó la oración eucarística el canto de buenas voces neocatecumenales. Es una pena que no reciban el beneficio innegable de estas íntimas (aunque “masivas”) misas estacionales más personas. Uno piensa que la iglesia que nos acoge cada miércoles debería quedarse pequeña; pero no es así. También fuimos obsequiados con un hermoso separador con la imagen de La Dolorosa.


EL PREGÓN

          Buen trajín el que se montó en El Carmen el jueves, día 1, cuando acudimos algunos a colaborar en la disposición de bancos y remodelación de espacios para que al día siguiente se desarrollara el acto programado cómoda y adecuadamente. Cofrades de La Dolorosa se ocupaban de trasladar la imagen fuera de su ubicación habitual, aproximándola al altar para que pudiera ser vista y venerada con mayor proximidad; el movimiento de bancos y nuestro ir y venir, componer y descomponer el puzzle, causaban el subsiguiente alboroto; y a ello se unió la orquesta de La Nova, que tenía que ensayar y así lo hizo. Tras ese totum revolutun,  al fin, todo quedó dispuesto, a falta de pequeños detalles que se subsanaron ayer, día 2, viernes, día del pregón.
          Permítanme un inciso, porque también ayer, a las seis y media de la tarde, comenzó en St. Francesc el triduo a Nuestro Padre Jesús Nazareno con el ejercicio y la Santa Misa, a la que asistí como otros cofrades y hermanos portadores y una discreta participación de devotos. Y de allí, algunos nos trasladamos al Carmen.
          Puntualmente, dio comienzo el acto, con asistencia del Señor Alcalde y del Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento. También quiso unirse a este evento el Señor Vicario Episcopal, D. Melchor Seguí, rector de la parroquia de la que es feligrés, en Ontinyent, el pregonero: D. Juan Vaello Cambra,  quienes, con el Sr. Abad de la Colegiata, D. José Canet, la presidenta de la Hermandad de Cofradías, Da. Eugenia Gandía y el presidente honorario, D. Siro Díez, Síndico de la Purísima Sangre, formaron presidencia. Se hallaban presentes consiliarios, presidentes de las distintas asociaciones hermanadas (no todos), miembros de la Hermandad de Cofradías (no todos) y muy pocos cofrades. Algunos familiares y amigos del pregonero, se  desplazaron desde Ontinyent para asistir a este acto, lo que es de agradecer. D. Rafael Vaello, Cura Párroco de Nuestra Señora del Carmen, hermano del pregonero, se sentó junto a los otros sacerdotes asistentes. Lamentablemente, hubo menos asistencia de la que se esperaba. Tal vez nos equivocamos al programar el acto a las ocho y media de la tarde; no lo sé. La pregunta del millón: ¿qué nos está pasando…? Por ahora, la dejamos sin respuesta, pero tal vez es que algo no estanos haciendo bien.
          Le correspondió a Isabel María Cortés introducir el acto, tarea en la que ya va siendo veterana en buen hacer, quien pasó el testigo a D. Raul Jiménez, Párroco de Loas Santos Juanes, para que presentara al pregonero. D. Raul fue discípulo de D. Juan Vaello en el Colegio Claret, del que éste fue director y sigue impartiendo clases. Son paisanos;  y hemos de testificar que ex abundantia cordis os loquitur…, como lo prueba el que D. Raul compusiera  una hermosa y sentida   “laudatio” más que una presentación al uso. Destacó las cualidades humanas de su paisano y amigo y subrayó  también su reconocido compromiso cristiano e incondicional servicio a la Iglesia. Puso de relieve su sencillez, su afabilidad en el trato  y su vocación por la docencia. Agradeció el Sr. Vaello estas palabras, que dijo ser inmerecidas, porque no se consideraba exento de defectos, y acometió con rigor la tarea que se le había encomendado por la Hermandad de Cofradías y que nos dijo haber aceptado gustosamente.
          Nos propuso con claridad el significado de cada una de las celebraciones litúrgicas, desde la entrada de Jesús en Jerusalén al Triduo Pascual, con la institución de la Eucaristía y el orden sacerdotal durante la Sana Cena el Jueves Santo, los oficios del Viernes Santo, muerto Jesús, la gloriosa  resurrección en la vigilia del sábado y la mañana del domingo. Después de aquel detenido  y expresivo memento, iniciado con el Himno Cuaresmal, fue glosando, según el orden de desfile de nuestras imágenes en la procesión del Santo Entierro, el detalle de la enseñanza que plásticamente transmiten, a la luz del relato evangélico de la Pasión, para terminar invitando a todos a participar activamente en estas próximas celebraciones.
          Fue muy aplaudido D. Juan Vaello, acreedor como lo era del general  pláceme por tan magnífico discurso.
          En una breve intervención, Da. Eugenia Gandía, en su nombre y en el de la Hermandad, felicitó a D. Juan Vaello y animó a los presentes a tomar parte en los actos que hoy se han anunciado, rubricando el acto el Sr, Abad, también con breves y sentidas palabras de agradecimiento e invitación.
          Tras entregarle al pregonero unos obsequios de la Hermandad y un detalle ofrecido por el Excmo. Ayuntamiento, la orquesta de la Sociedad Musical La Nova nos deleitó con un breve concierto, en el que Bach y Grieg dieron paso a las versiones para orquesta de cuerda de las marchas procesionales Solemnidad y -cómo no- Mater Mea, para acabar con un bis muy aplaudido como el conjunto de las interpretaciones.
          La verdad es que se nos hizo muy tarde, lo que digo, no porque me molestara a mí personalmente, sino porque algunas personas tuvieron que marcharse antes de finalizar el concierto y, como ya he referido antes, se habrá de reconsiderar en lo sucesivo el horario.
          Acabado el acto, como ya es costumbre, nos reunimos en una concurrida cena, en la que la Hermandad quiso agasajar a sus invitados y en la que la mayoría de cofradías estuvieron representadas.
          Vuestro, Miguel Mira.