dimecres, 4 de febrer del 2026

SAL TERRAE ET LUX MUNDI...

 

Comentario al Evangelio del Domingo V del ciclo A, Mateo 5, 13-16.

 

TEXTO:

 

            “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

 

            D. Joaquín Núñez, como cada semana, nos hace reflexionar, y comenta:

 

      Es evidente que la liturgia no deja de lado el Sermón de la Montaña, y para mí gusto subraya hoy un tema fundamental:  “Vosotros sois la sal de la tierra” y “Vosotros sois la luz del mundo”. Ocupa un lugar entre las bienaventuranzas y la nueva riqueza de los mandamientos tal como los enseña Jesús en los versículos 13 y 14 del famoso capitulo quinto de San Mateo que estamos comentando.

    Sal y Luz son dos palabras simbólicas de una gran riqueza. La Sal, en este caso, indica la salud, y la Luz, la inteligencia de la enseñanza de la doctrina del Maestro.

    Partiendo de Sal y Luz, que son dos palabras simbólicas y que Jesús utilizó para describirles a sus discípulos cómo la Sal es la que va a preservar y proteger la verdad y la enseñanza de Jesús. Y no solo evitando la corrupción o decadencia de sus enseñanzas o la vida de la Iglesia, sino algo muy importante como es dar sabor y sentido a la vida, y de ser maestros de una vida llena de la alegría de los hijos de Dios. La Sal nos recuerda que la verdad debe vivirse con amor y compasión, no solo  basta con ser proclamada. Y la Luz sin Sal puede convertirse en orgullo y división, mientras que la Sal sin Luz pierde su sabor y su gusto. Cuántas veces queremos iluminar sin gracia, salvando dogmas incomprensible e inoportunamente, cuando se necesita ternura y cercanía para estar cercanos de quien nos necesita como Sal.

            Sal y Luz se hacen urgentes hoy como siempre, ya que su falta ilustra la historia de las herejías. La luminosidad de algunas verdades ofusca la razón de los inteligentes, ayer y hoy. Reformadores o innovadores, creadores de nuevas espiritualidades, hoy en movimientos de unos grupos juveniles o no tanto, todos tenemos en mente algunos. Algunos se justifican recurriendo a los fundadores de órdenes religiosas, que fueron respuesta cristiana a necesidades sociales, fueron Sal necesaria en un tiempo en que era imperscindible saber para enseñar a los ignorantes, como eran necesarios hospitales para curar enfermos, hospederías para atender a los abandonados con puertas abiertas a quien quisiera ser atendido, sin ninguna intención proselitista, sino entrega generosa y caritativa, la Sal por delante, después vendrá la Luz. La herejía se produce por el orgullo y soberbia del que se aferra a su verdad aunque rompa la unidad. Creyéndose él ser la verdad, sustituye  la Verdad que es Jesús, ocupa su sitio. Miedo me dan esos movimientos que dan culto a su animador, que no es ni Sal ni Luz válida para todos, llenos de soberbia revestidos de humildad; soberbia y falsa humildad asumida también por sus seguidores.

     En la Iglesia tenemos un adagio que dice “Ecclesia semper reformanda”, lo que es lo mismo a “La Iglesia en continua reforma”, siempre atenta a que no se cuelen formas o verdades contrarias al Evangelio o interpretaciones ajenas a la intención de cómo lo dijo e hizo Jesús. En otro lugar dijo: “es inevitable que haya escándalos, pero, ¡Ay de aquel que los ocasiona!. Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo precipitaran al mar” (Lc. 17,1-6). El escandaloso siembra tinieblas y equivoca el camino, pero el que ilumina y limpia el camino alegra con sus buenas obras y con los que ha iluminado alaban al Dios que está en los cielos (La Sal).

      Feliz Domingo de la Sal y la Luz, sal y luz que hemos de ser todos los que nos llamamos cristianos. Ser Sal de la alegría y ser Luz que ilumina el camino hacia la verdad que es Jesús.

 SANTA MARIA DEL CAMINO (Ven con nosotros a caminar Santa ...

 María del Camino nos lleve de su mano.