dissabte, 3 de gener del 2026

DIOS SE MANIFIESTA ANTE EL MUNDO POR SU HIJO

 

            Corresponde en la liturgia d la festividad de la Epifanía la lectura el pasaje del Evangelio de San Mateo 2,1-12, que narra la visita de los Magos de Oriente al niño Jesús. Este es el texto (según la Biblia de Jerusalén):

             Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos Magos que venían de Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo.”

            Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén.
            Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, ni mucho menos, la menor entre los principales clanes de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será pastor de mi pueblo, Israel.”
            Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos y se informó por ellos cuidadosamente sobre el tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, les dijo: “Vayan e indaguen cuidadosamente sobre ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme, para ir yo también a adorarlo.”
            Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.
Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre y, postrándose, lo adoraron; luego abrieron sus cofres y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino.”

Comentario

Por D. Joaquín Núñez Morant

             La Fiesta y Solemnidad de hoy queda oscurecida por la Fiesta de los Reyes Magos de Oriente cargados de regalos, si bien, no obstante, es un día cargado de una gran riqueza teológica y misionera, tal como la Iglesia Bizantina nos presenta el día de la Epifanía del Señor, la fiesta navideña equivalente a nuestra Navidad.

     Los bizantinos no nos narran una historia, más simbolistas y teólogos, sacan toda la riqueza de la Encarnación y venida de Jesús a la tierra.

     En las catacumbas del Vaticano hay una lastra (lápida funeraria) del siglo III, siglo martirial por excelencia, donde al decir de los entendidos, es la primera representación de nuestro belén occidental o latino, “Un trono donde se sienta una Madre con su Hijo, vestido con ropas de emperador adulto, en sus rodillas, y tres personajes vestidos con ropas orientales y con atributos de sabios, lo que se puede interpretar como una “Madre de un Hijo, Dios, adorados ambos por la gentilidad”, los pueblos de Oriente (no hay tiempo de más explicaciones).

            En las Iglesias de Oriente se admira una gran “Theophania” o “Manifestación de Dios” en la que se conmemora el bautismo de Jesús en el río Jordán, en el que se manifiesta la Trinidad, en la que el Padre habla desde el cielo, el Hijo es bautizado y el Espíritu Santo desciende en forma de paloma. Y se manifiestan Jesús como Mesías y su divinidad. Los bizantinos continúan enseñándonos la bendición del agua, lo que nosotros celebramos en la noche de Pascua, que significa, la purificación y renovación espiritual. A mayor riqueza, celebran a Jesús, Él, la “Luz del mundo” (Jn. 8:12), decorando con velas toda la iglesia, lo que la Iglesia Católica hace la noche de Pascua. Bizancio celebra el día seis de enero el gran acontecimiento de la venida de Cristo, condensando todo su valor teológico para orientar todo el año con la gran esperanza de vivir con las palabras del Padre, la vida de Jesús, con la asistencia del Espíritu Santo. 

     La fiesta de la Epifanía ya se celebraba en la Iglesia de Occidente. Si nos dejamos informar por San Agustín, el Santo Padre de la Iglesia, la celebraba, siendo Obispo de Hipona. La adoración de los Reyes Magos, es un símbolo de la iglesia universal. Los Magos buscan al Rey recién nacido con humildad para ofrecerle la totalidad de sus riquezas, de sus personas, no con regalos pasajeros, sino con sincera donación de sí mismos. San Agustín celebraba esta fiesta afirmando la universalidad de la Iglesia, donde se manifiesta la paternidad y redención de toda la Creación; lástima que hoy todo sea una distracción que nos hace olvidar la densidad teológica y festiva de quien encuentra un Tesoro que nos dice: “Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida, soy la Luz del mundo” (Jn.8:12) “que he venido para que todo aquel que crea en mí no camine en tinieblas”.

     Feliz día de Reyes, día de nuestra adoración al Rey de reyes, para ofrecerle las riquezas de nuestra pobreza a Él que nos hace ricos de sus riquezas, Que María, pobre y humilde, nos acoja bajo su manto misericordioso.

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LA PRÓXIMA ENTRADA SERÁ LA DEL bAUTRISMO DEL sEÑOR EN EL JORDÁN 

Con mis mejores deseos, Miguel  Miras