divendres, 12 de juny del 2026

DOMINGO ORDINARIO XI

 

omentario al Evangelio del Domingo XI del ciclo A,

POR D. Joaquín Núñez Morant

.

TEXTO DEL EVANGELIO

de San Mateo 9, 36, 10, 8

$^1$ «Llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para curar toda enfermedad y toda dolencia.

$^2$ Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago el de Zebedeo, y Juan su hermano; $^3$ Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; $^4$ Simón el Cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

$^5$ A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: "No vayáis a tierra de paganos ni entréis en ciudad de samaritanos; $^6$ sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. $^7$ Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. $^8$ Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis"».

COMENTAERIO

     Volvemos a los domingos del ciclo A, cuyo evangelista es San Mateo, un evangelista judío que escribe para una comunidad judeocristiana; nos ayudará mucho saber su lenguaje.

     En el capítulo 9,36, Mateo describe la visión que Jesús describe ”una muchedumbre…vejada y abatida como ovejas sin pastor”. En 10,8, “proclamad que ya llega el reinado de Dios: curad enfermos, resucitad muertos, limpiad muertos, echad demonios”. Las notas de los tiempos mesiánicos que da como respuesta a Juan Bautista (Lc.7,22).

    Hoy también nos dice a nosotros “La mies es mucha…”. A Él se le removieron las entrañas, ¿hoy se nos remueven a nosotros?, ¿a los que se llaman pastores o a los que no son?. Los ciegos que creen ver, que solo ven su ombligo, o que cantan a coro como comparsa, los que solo ven su dedo y no la luna que indican. Son cojos cuyas piernas están adormecidas y son incapaces de atender a los demás; sus problemas familiares, su esposa o sus hijos, o aquellos de quien se dicen amigos. preocuparse y atender a enfermos de ansiedad, de depresión por que no alcanzan satisfacer su egoísmo.

    Les dice a los Apóstoles y nos dice hoy a nosotros: “la mies es mucha los obreros pocos. Rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. La oración nos hace conscientes de nuestra vocación, no al sacerdocio sino al compromiso con nuestra fe, incluso por nuestra propia conversión. San Agustín estuvo nueve años sin saber orar. Por fin se dejó mirar en un jardín de Milán y lloro como un niño de alegría. Y de ahí salió el pastor que peleo con herejes, cuidó pobres y escribió las “Confesiones”. Como decía Santa Teresa “Yo lo miro y El me mira”. Agustín no pide ser sacerdote y se siente Pastor, cosa que hemos de enseñar a nuestros seglares con capacidad.

    En Hechos de los Apóstoles 6:1-6, leemos como la Comunidad descubre: “…Nos…parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas (de tareas caritativas y de otro signo). Por tanto hermanos escoged a siete, de vosotros…”. Resumo: quienes tengan una capacidad de responsabilizarse de las necesidades de una comunidad. San Agustín no quiso ser sacerdote, lo fue cuando se lo exigió la comunidad de Hipona y ser el predicado de su obispo San Alipio a quien sucedió.

   “La mies es mucha…”. Ante Jesús, ante Agustín y ante todos nosotros, vemos caras, no estadísticas, adolescentes deprimidos en riesgo de suicidio, ancianos solos, gente ahogada en vicios, familias rotas, con deudas y otras dependencias, esa es la mies de hoy, no solo la falta de fe, Jesús habla de símbolos como eran las enfermedades.

    ¿Por qué les dice a sus Apóstoles que no vayan a tierra de gentiles ni de samaritanos? Esta perícopa nos la cuela Mateo en su Evangelio destinado a comunidades judeocristianas, escrito entre los años 80-90. Nosotros no somos los destinatarios, pero podemos aprender de lo que se ha dicho a otros. Mateo repite para judíos las notas de los tiempos mesiánicos. “Curad enfermos, resucitad, muertos…”.

     Feliz Domingo por la enseñanza de Jesús: “siempre habrá mies que segar y pocos operarios”, “siempre habrá  ovejas sin pastor a quien acompañar hasta el redil”. “Que hagamos oración para descubrir cada cual su obligación”.

      Hagamos como María, decir SI a lo que descubrimos como operarios.

***

Esta semana debería dedicar algunas líneas a la visita del Papa León  XIV a España; pero no me es posible. En todo caso, solamente diré que me sorprendió su atractivo modo de emitir su mensaje, que es el de Cristo y la claridad con que habló. Francamente, se le entiende todo.

Saludos cordiales, Miguel Mira