dijous, 13 de juliol de 2017

A LA FRESCA



                 


       XÀTIVA, PACO PERALES Y EL CÒR DE LA GENERALITAT



            Todo un lujo. U n regalo inapreciable, un acontecimiento singular… Un concierto emotivo y memorable. No es mi intención al escribir estas líneas sino expresar lo mismo que le he dicho a nuestro querido amigo Paco esta mañana: no te llamo para darte la enhorabuena; te llamo para darte las gracias porque anoche me sentí verdaderamente feliz ante tan maravilloso concierto…

            Comenzando por Verdi y acabando por Donizetti, la selección de fragmentos de ópera y zarzuela era atractiva, y la interpretación no dejó a nadie indiferente; pero, como digo, al no ser éste un trabajo de crítica musical, me limitaré a decir, en lo que a la primera parte del concierto se refiere, que al terminar el conocido “coro de los susurros” (final del segundo acto de Madama Butterfly) grité ¡¡¡bravo!!! con toda mi alma. Sí, Paco, fui yo, aunque pareciera impropio ante un momento tan especialmente sereno, íntimo, atrayente…; y, luego, el delirio con “il coro dei servi” del Don Pasquale, esa gracia explosiva y vibrante, que transmitió al público ese mismo efecto y el aplauso atronó la sala.

            Teníamos todos ganas de aplaudir y lo hicimos a rabiar.

            Y, tras un breve intermedio (no digo descanso, porque nadie estaba cansado…)  comenzó la segunda parte, más “casera”, simpática y popular dedicada a  la zarzuela. ¡Qué gozada! Disfruté “como un cosaco”, valga la vulgaridad, mucho, indeciblemente, con los coros de pajes, primero, y doctores, después, que conocía desde pequeño, porque –como sabéis- “El Rey que rabió” fue el buque insignia de La Nova en tiempos gloriosos, y conocí a varios de sus intérpretes, entre ellos mi padre…¡Genial!

            Me divertí con fruición al escuchar una música y una letra que tanto mi mujer como yo podíamos tararear sin equivocarnos. Ambos somos apasionados de ese mal llamado género chico.

            Con las seguidillas de La Verbena de la Paloma, terminaba oficialmente el concierto, y la ovación fue de gala. Claro es, el Maestro no se hizo de re rogar, porque tenía preparado y todos lo esperábamos, el obligado bis; y el coro atacó el “va pensiero”, de Nabuco (tercer acto) y Verdi se hizo presente con esa música portentosa, que, queriendo o no, mueve el sentimiento, se empañan los ojos y se te anuda el alma en la garganta…      

            Pueden imaginarlo: la gente en pie,
las manos en un gesto imparable, testimoniando gratitud, satisfacción  y transmitiendo vehementemente la general enhorabuena. El Maestro devolviendo emocionadamente el aplauso y decidiendo retirarse después de dos saludos, porque, si no, la sala hubiera seguido aplaudiendo…

            ANECDOTARIO       .

            -Asistencia.- Pudo y debió ser mayor.

            -Protocolo.- Sin comentarios.

            -Me consta que el señor director, que salía al escenario tan tranquilo,  contento y satisfecho por estar en su casa, se emocionó ante el cerrado aplauso con el que fue recibido. Y no menos emocionado estaba cuando, al final, tuvo que decidir abandonar junto al pianista el estrado, entre la atronadora ovación del público puesto en pie.

            Para acabar. Le doy mi más sincera enhorabuena al Coro y al pianista, D. Francisco Hervás. A Paco, ya lo he dicho, mi gratitud pro ser como es, por hacernos disfrutar con el carácter que imprime a sus músicos desde sus tremendos conocimientos y desde su elegancia en la conducción del coro, sacando provecho a cada nota, a cada matiz… Gracias por regalarme tu amistad.

            Ilmo. Sr. D. Francisco José Perales Ferre: vuelva usted pronto con ese gran coro; tráiganos su música; pero quede claro: con el coro o sin él siempre será bienvenido, porque usted sí que es profeta en su tierra.

            Al menos, esa es mi opinión.

            Cordialmente, Miguel J. Mira

(Fotos: Juanvi Martí y Alfonso Rovira)