dimarts, 13 de març de 2018

TRES ACTOS QUE SE ANTICIPAN



        ESTE FIN DE SEMANA y el LUNES…
…Se celebraron las procesiones de traslado de las imágenes del Santo Sepulcro y del Santísimo Ecce Homo, así como la penitencial del traslado de las Cruces por la Cofradía del santísimo Cristo de la Flagelación.
        Valga el comentario de la última reseña sobre la escasa, casi insignificante, presencia de espectadores en nuestras calles, quizá menos ostensible el lunes 12. Yo no sé si son el tiempo desapacible, la falta de interés o el nada propicio ambiente, más próximo a la pólvora que a los rezos y/o penitencias, la causa de esta frialdad, cada año más acusada. La cuestión es que la gente “pasó” ostensiblemente, y ahí lo dejo para que cada cual piense si es que entiende que hay algo que pensar o saque sus conclusiones, si hubiere alguna que sacar.
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I
        Sin el sepulcro no podría levantarse en tres días aquel “Templo” según prometió el Maestro, el Hijo del Hombre.
        En aquella cavidad, corrida la piedra que la sellaba, ocurrió la gloriosa explosión de La Vida triunfante, aquel deslumbrante domingo, aquel sorprendente milagro entre los milagros, sin el que sería vana nuestra fe, al decir de San Pablo.
        Nuestra histórica Semana Santa acoge esta XIV Estación del Calvario con preciosa urna y ruidosos timbales. Es plausible ese relativo anacronismo anacronismo, en tanto que los timbales rememoran la tiniebla (Marcos, 15. 33), acaecida  cuando Jesús  clamó con aquel grito de auxilio al Padre aquel Eli,  Eli…! ¿Por  qué me has abandonado? (Mc. 15, 34).
        Por tres veces, los timbaleros de la Cofradía del Santo Sepulcro, el Viernes Santo,  recorrían las calles entre la Parroquia de San Pedro y la Colegiata a las tres de la tarde (Al llegar la hora sexta, toda la región quedó en tinieblas…);  “Els recaos”, metáfora ahora silenciosa, que, no obstante, se reproduce en las dos ocasiones en que Cristo yacente en aquella preciosa urna es mostrado a los fieles en procesión. En aquella época, ni cuando fue creada la Cofradía ni hasta el año 1.966,  existió en nuestra ciudad imagen de Cristo en el momento de la Expiración, que es en el que los evangelios (Mc. Ya dicho; Mt. 27, 45) sitúan la tiniebla (de ahí ese leve anacronismo que arriba cito); y, como antes he dicho, parece plausible que de manera tan plástica, la tiniebla preceda al sepulcro.
        De año en año, aumenta el número de chavales que forman la banda de mini timbales; para mi gusto (y de gustos no hay nada escrito) este grupo se está ciñendo demasiado al corte clásico de una banda de tambores, lo que devalúa el efecto “tiniebla”; pero, ya digo, es opinión inexperta de un mero observador.
        Nutrida procesión de vestas e invitados, “armats” y largas presidencias; y, al final, La Vella,  rubricando con notas tradicionales de su amplio repertorio este acto anticipado por causas ya comentadas.
II

Rey, de espinas coronado…

        Qué Itinerario tuviste, Jesús, que sufrir: desértico e inhóspito para que fuera tu imagen trasladada a la casa del nuevo clavario… La noche gélida; el ambiente en “stand by”… Qué pasa, bons germans?  
        Me dio la impresión que aquel fue un acto de puro trámite. Y no voy a pasar de aquí.

III

        Menos fría que la anterior, fue la noche del lunes, aunque el movimiento de gentes expectantes no fuera para echar cohetes. Pero, al fin y al cabo, para hacer penitencia no se necesita público.
        Sea cual sea el objetivo que cada cofradía se marque, si se trata de cumplir con rigor, seriedad, puntualidad y orden, bienvenido sea.
        De todo ello, la Cofradía de la Flagelación viene siendo ejemplo.
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Me pregunto en forma inclusiva: ¿Estamos evangelizando?
 Con afecto, Miguel Mira