dilluns, 18 d’abril del 2011

JESÚS NAZARENO




Y a las diez y media de la noche, como estaba programado por la Hermadad de Portadores (y olvidando el inexplicable error del programa oficial), la imagen de Jesús cargado con la Cruz salió para ser trasladada al domicilio del clavario entrante. Así es la costumbre en ésta y en las demás cofradías de la ciudad, y confiamos en que lo sea durante muchos años más. Itinerario corto, como pensamos que debe ser. Se nos podría decir que en nuestro caso lo hacemos así obligados por el horario de la procesión del Santo Silencio; también dicen algunos que no tenemos interés en trazarlo más largo porque al tener procesión de penitencia el Jueves Santo, pues eso, que no queremos cansarnos en el traslado; pero es sabido que no somos partidarios de castigar a los invitados con largos recorridos.
No hubo mucha gente en la calle, tal vez algo más que el sábado, pero hubo algunos lugares del recorrido en que íbamos totalmente solos. Sin embargo, tanto el acompañamiento como el grupo de portadores fue nutrido; es cierto que pudimos ser más, pero el porcentaje de participación fue aceptable, si consideramos que tenemos algunas familias con varios miembros portadores que residen fuera y que, indefectiblemente, sabemos que para el Jueves Santo estarán presentes. Nos faltan algunas cosas que pulir, pero quizás ésta fue una de las ocasiones en que desfilamos con mayor silencio y respeto. No obstante, sigo echando en falta esa disciplina que vimos en la noche anterior; a lo mejor, no tan rígida, pero sí, entiendo que es deseable.
Tras la presidencia, con la Hermandad de Cofradías cerrando el cortejo, la Música Vella. Un placer.
Vuestro, Miguel Mira.